

“Si cambia la actitud, iremos por el mal camino”, había anunciado el sábado… La sobredosis de azúcar por los elogios recibidos casi despeña al Barça.
Flick, que sabe más por viejo que por diablo, lo anunció este sábado. “Si cambia la actitud, iremos por el mal camino”. Una vez más, el profeta alemán tenía razón. El Barça estuvo a punto de tirar por la borda dos puntos en Orriols en el último cuarto de hora después de ir ganando 0-3. El tropiezo hubiera hecho ruido, más con Lamine media hora en el banquillo. Entre el resultado, demoledor, y la sobredosis de azúcar por los elogios de las primeras jornadas, el Barça bajó ese 10% del que había hablado Flick y el Levante se puso 2-3. Adeyemi, un jugador ideal para huir de emboscadas por su velocidad, le sacó del lío con el 2-4. El Barça, por lo demás, es un reloj. Quince de quince en Liga, balance goleador de +17 (21-4) y, más allá de los deslices de Christensen y Bernal, demasiado tiernos, estable y con Rodri convertido ya en faro mayor: 131 intervenciones y 12 pases largos correctos con un 100% de acierto. El dato puede parecer menor, pero que desde Kroos se fue de la Liga, no lo había firmado nadie. Rodri transmite quietud, aunque esta vez no pudo evitar esos instantes de siesta y descontrol que casi le cuestan un disgusto que a Lamine, siete goles y una asistencia en los últimos cuatro partidos, le hubiese costado digerir. El ‘10’ ya ve a la distancia la gala del Balón de Oro y anda como una moto.
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