

Diomande presenta su par de perfiles en Elche: asociativo en la derecha, incisivo en la izquierda. Completó el 50% de los regates de todo el equipo.
Se acepta el “take it easy” de Mourinho, pero sin llegar al “relax” de Mika. Porque una cosa es la paciencia y otra, el conformismo. Y Diomande tiene margen, pero también dinamita. Una que empieza a explotar, certificando que el talento abunda. El tiempo dirá si las piezas encajan, pero el diamante brilla. Su partido en Elche, si no fue una exhibición, se le acercó mucho. La demostración en 90′ de lo que puede dar en función del perfil: más asociativo en la banda derecha, incisivo en la izquierda. Un martillo pilón para regatear. Que va, va, va y vuelve a ir. Un correcaminos. Y un jugador sacrificado en defensa. El pulso con Güler por ser titular se calienta. Bendito dilema. Pero qué dilema. Fue la segunda titularidad de Diomande con el Real Madrid, tras la del Rayo Vallecano. Una noche en la que dejó detalles, pero pasó más de puntillas. Volviendo a vivir esa melodía que le acompaña cuando tiene minutos en el Bernabéu: runrún si mira hacia atrás, aplausos si ha intentado regatear. Porque es lo que se le pide, intentarlo. Aunque a veces no salga, pero que aporte verticalidad desde ese motor de Fórmula 1 que tiene en sus botas. Que empieza a coger temperatura, a rugir. Porque en el Martínez Valero firmó un partidazo. Comenzó en la banda derecha y terminó en la izquierda −cuando Vinicius fue sustituido en el 68′−, transición entre versiones. Jugando en el perfil diestro encaró menos, pero centró más. No es su posición más natural, aunque se adapta a ella sin complicaciones. Simplemente da otras prestaciones. El regate tiende hacia fuera y por ende, a la asistencia. En la izquierda, sin embargo, el movimiento le sale mucho más natural: recibir, encarar y abrirse hacia la pierna buena para disparar. Tiene más colmillo. Pero claro, esa banda tiene dueño. En cualquier caso, la suma de las partes dejó unos números espectaculares. Fue el que más ocasiones creó (igualado con Güler y Mbappé), el tercero en centros (sólo uno menos que Trent y Güler, a quienes beneficia ser los responsables de los balones parados) y el tercero que más pases dio en el último tercio (12). Aún quedan los dos datos más destacados. Diomande fue el jugador del Real Madrid que más entradas satisfactorias firmó. Prueba del algodón a un esfuerzo defensivo clave para ayudar a Trent ante el desafío de frenar a un esquema con carrileros. Y por último, los regates. La joya de la corona. Terminó el partido completando siete, lo cual se pone en perspectiva mirando el conjunto: son el 50% de los regates de todo el equipo. En total, hubo 14. De hecho, lo más sorprendente es que Mbappé y Vinicius no completaron ninguno (Kylian intentó tres y Vini, uno). El peso de este asunto recayó sobre sus hombros. En total, trató nueve. Su porcentaje total es espectacular: promedia 5.20 regates por cada 90′ en Liga. El que más. Supera los 4.30 de Lamine Yamal. Intentarlo, lo intenta y mucho. Diomande ha jugado 256 de los 630′ que van esta temporada. Es decir, un 40%. Y de ese porcentaje, un 63% ha sido en los dos últimos partidos. Es decir, casi toda su temporada, de momento, se reduce a dos noches. Rayo Vallecano y Elche. Cuando jugó 72′ y 89′, respectivamente. Apunta al banquillo en el Metropolitano, una vez que el nivel de Güler, a día de hoy, sigue por encima. Pero actuaciones como las de Elche suman la temperatura del debate. Diomande va a más. Ya ha enseñado sus dos posibles caras: una más asociativa y otra, más incisiva. Hay diamante; brilla y mucho. Hay dos extremos en uno.
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