

Las ligas europeas lanzan un comunicado conjunto contra Infantino, presidente de la FIFA.
(Avance) Las cuatro grandes ligas se han unido este viernes en un mismo comunicado señalando a FIFA. LaLiga, Premier, Bundesliga y Serie A reclaman a la principal institución que rige el fútbol que se lleve a cabo una reforma profunda de su gobernanza: participación real, decisiones basadas en datos objetivos y separación entre sus funciones regulatorias y comerciales. En el manifiesto se estiupalan una serie de condiciones que deberían cumplir los próximos candidatos a presidir la institución. Destacando precisamente que quieren una FIFA sin injerencias políticas. Lo que es una alusión contra Infantino, actual dirigente del fútbol mundial. El Mundial puede ser la máxima expresión de nuestro deporte, pero los cimientos del fútbol se sostienen semana tras semana, en estadios llenos y comunidades locales, gracias a la dedicación de jugadores, aficionados, clubes y ligas de todo el mundo. En los últimos años, los cimientos históricos del fútbol se han visto amenazados por un problema fundamental de gobernanza: el presidente de FIFA ha promovido activamente iniciativas abusivas en lugar de proteger al fútbol frente a ellas. Y aunque las partes interesadas del fútbol lograron finalmente que se retirara el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), las condiciones que propiciaron su aparición siguen vigentes. El presidente de FIFA ha reconocido ahora la necesidad de una reforma, pero no basta con estudiar cambios superficiales de procedimiento tras el episodio de FFE: es esencial una reforma profunda de la gobernanza que restablezca límites constitucionales claros dentro de FIFA y garantice, entre otras cosas, que los asuntos disciplinarios individuales permanezcan inequívocamente protegidos frente a cualquier injerencia política. El futuro de FIFA importa a todas las personas que se preocupan por el fútbol, porque nuestro deporte no puede crecer en todo el mundo si se socavan sus cimientos. El problema de gobernanza de FIFA va mucho más allá del papel de una sola persona. La cuestión de fondo es si el presidente de FIFA debe concentrar simultáneamente tanto poder regulatorio, comercial y político sin contrapesos efectivos, incluido el acuerdo de las partes afectadas. Hace más de una década, tras los procedimientos penales que implicaron a altos cargos del fútbol, el propio proceso de reforma de FIFA intentó abordar estas cuestiones. Sin embargo, una vez más, el fútbol ha sufrido uno de los mayores abusos de poder de la historia de FIFA. Alzamos la voz conjuntamente, como miembros fundadores de European Leagues y de la World Leagues Association, porque entendemos cómo el expansionismo incesante de FIFA afecta a todos. Cada una de nuestras organizaciones tutela un sistema profesional que conecta el fútbol base con las competiciones nacionales e internacionales de élite. Al reunir a millones de personas, las ligas nacionales de fútbol de todo el mundo generan un importante impacto social y económico: respaldan sectores productivos, crean empleo e invierten en el desarrollo del fútbol base, además de aportar importantes ingresos fiscales a nuestras comunidades. Alrededor del uno por ciento de los futbolistas profesionales del mundo participa en la Copa Mundial de FIFA, mientras que el resto de los jugadores y sus clubes dejan de competir cuando se detienen las ligas nacionales. Sin embargo, cuando FIFA adopta unilateralmente decisiones de gran alcance que nos afectan directamente —por ejemplo, al ampliar el Calendario Internacional de Partidos (IMC, por sus siglas en inglés) y prolongar los periodos durante los cuales deben interrumpirse las competiciones nacionales—, las partes más afectadas no participan de manera efectiva en el proceso de decisión. Una gobernanza de FIFA que concentra en un solo cargo un poder regulatorio, comercial y político sin contrapesos, al tiempo que relega a las partes afectadas a un mero papel consultivo, no es adecuada para su propósito. En los últimos años, la jurisprudencia internacional ha subrayado de forma reiterada la misma idea: los órganos rectores del deporte pueden regular nuestro juego, pero su poder no es ilimitado. Cuando FIFA pretende organizar competiciones, debe también neutralizar un conflicto de intereses inherente mediante normas y criterios transparentes, objetivos, no discriminatorios y proporcionados, adoptados de forma inclusiva y sujetos a una revisión independiente efectiva. La denuncia relativa al Calendario Internacional de Partidos presentada por las ligas ante la Comisión Europea en octubre de 2024 es consecuencia de un marco de gobernanza deficiente, en el que FIFA puede utilizar su autoridad regulatoria para promover sus propios objetivos comerciales sin tener en cuenta el impacto sobre la sostenibilidad económica y social de las competiciones nacionales, que afecta a todas las partes interesadas. Esto debe cambiar ahora por el bien del fútbol. Por ello, solicitamos conjuntamente una nueva estructura de gobernanza para el órgano rector mundial de nuestro deporte que sea transparente, objetiva, proporcionada e inclusiva, y que se sustente en tres compromisos fundamentales. Instamos a FIFA a: FIFA debe crear un órgano permanente que represente a las principales partes interesadas, incluidas las federaciones nacionales, las ligas, los clubes y los jugadores del fútbol masculino y femenino. Este nuevo órgano debe recibir información completa sobre las nuevas iniciativas y desempeñar un papel relevante en el proceso de toma de decisiones de FIFA. Para las decisiones relativas, entre otras cuestiones, al calendario, el empleo, las competiciones y los activos esenciales del fútbol, deberá exigirse el acuerdo de los grupos directamente afectados. Toda propuesta de gran alcance de FIFA debe partir de una justificación claramente definida, datos que la sustenten y una evaluación independiente, publicados antes de que se adopte cualquier decisión. Este análisis deberá abarcar a jugadores, clubes, ligas y aficionados, y evaluar el impacto sobre todas las partes interesadas y sobre el desarrollo del fútbol. Deberá examinarse una variedad de opciones, y las decisiones finales deberán ir acompañadas de explicaciones públicas. La función de FIFA como regulador y garante del fútbol debe protegerse frente a su función comercial como organizadora mundial de competiciones mediante sólidas salvaguardias institucionales que preserven la confianza, la legitimidad y la rendición de cuentas. Los órganos responsables de la ética, la supervisión financiera y los procesos electorales deben contar con nombramientos, presupuestos y competencias verdaderamente independientes de la administración y la presidencia de FIFA. Estas reformas garantizarán que los derechos sobre las principales competiciones de FIFA, incluida la Copa Mundial, se custodien en beneficio de todo el fútbol. En este momento crucial para nuestro deporte, animamos a los candidatos a la presidencia de FIFA a respaldar estos principios y a convocar, dentro de los primeros 100 días del próximo mandato presidencial, una Convención sobre Gobernanza presidida por una persona independiente, en la que estén representadas las federaciones miembro y el conjunto de la comunidad del fútbol, y que tenga el mandato de presentar públicamente sus conclusiones en un plazo de seis meses. Todos los candidatos a la presidencia de FIFA deberían publicar su propio programa de reformas, debatir su contenido y respetar unas normas electorales justas. Los recursos financieros, jurídicos, de comunicación y de marketing de FIFA, así como sus fondos para el desarrollo del fútbol, deben mantener una estricta neutralidad y no generar en ningún caso una ventaja electoral para ningún candidato. Invitamos a las confederaciones, federaciones nacionales, ligas, clubes, sindicatos de jugadores, grupos de aficionados y autoridades públicas de todos los continentes a sumarse a esta causa respaldando estos principios. Este es el momento de decidir no solo quién dirigirá FIFA, sino también cómo debe dirigirse. Las ligas tienen un papel crucial que desempeñar en este proceso y queremos garantizar que se escuche la voz de todas ellas. El fútbol necesita una FIFA que sea una institución sólida. Pero la fortaleza debe ir acompañada de rendición de cuentas. La autoridad de FIFA solo puede emanar de compartir responsabilidades, aceptar el escrutinio y ganarse la confianza.
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