El nuevo responsable de la preparación física del primer equipo ha reformulado de arriba a abajo toda la metodología de trabajo, con unos resultados absolut

Benjamin Kugel (46) aterrizó en Barcelona este verano de la mano de Hansi Flick. El técnico alemán quería un nuevo enfoque en el área de la preparación física, donde tuvo más de una diferencia con el anterior responsable, Julio Tous, al que llegó a desautorizar públicamente, a la vez que restringía sus funciones dentro del primer equipo. La relación se fue enmarañanado hasta tal punto que Flick prácticamente envió un ultimátum, amenazando con irse si no se resolvía el problema antes de empezar la pretemporada. En el seno de la entidad se intentó blanquear la realidad colocando a Tous en una nueva área de optimización de rendimiento, que a día de hoy tiene cero ascendencia dentro del primer equipo. A nadie se le escapa que estamos ante la clásica patada hacia arriba que se realiza a los altos ejecutivos para evitar pagar el elevado finiquito fijado en sus contratos. Kugel no tuvo apenas problemas de adaptación. Primero, porque conoce muy bien a su compatriota Flick -coincidió con él en la ‘Mannschaft’- y segundo, porque habla un castellano más que notable, gracias a su estancia durante varios años en Costa Rica cuando era estudiante. Su metodología de trabajo se basa en ayudar al futbolista a extraer todos sus recursos físicos, con rutinas muy claras y adaptadas a las exigencias y necesidades de cada uno. Para empezar, ha prescindido, en la mayoría de los casos, de las gomas elásticas y correas como herramientas de trabajo de fuerza en el gimnasio, recuperando las mancuernas. Sólo algunos futbolistas como Pedri mantienen una rutina de correas, porque en su caso ha sido beneficioso, pero es una de las pocas excepciones. Asimismo, se ha implementado el trabajo de recuperación post partido. Todos los futbolistas, tanto titulares como suplentes, realizan una serie de ejercicios de fuerza, teniendo en cuenta la carga de minutos, es decir, la intensidad es mucho superior para los suplentes que para los titulares. Respecto a la asistencia ‘in situ’ de Kugel, aquí tenemos una de las grandes diferencias respecto a Tous, que se personaba sólo una o dos veces a la semana a los entrenamientos, delegando el trabajo a sus colaboradores. De hecho, Tous no viajaba nunca con el equipo, no iba a los desplazamientos y se pasaba sólo de manera puntual a los partidos en el Camp Nou. En el caso de Kugel, ha estado presente, hasta ahora, en todos los encuentros, tanto en los de casa como en los de fuera, teniendo un papel muy activo en las órdenes y la planificación. También ha aumentado la empatía y conexión con los otros miembros del cuerpo técnico, especialmente los servicios médicos dirigidos por Ricard Pruna, convocando reuniones semanales para valorar y compartir los datos, con el fin de evitar ‘quemar’ a los futbolistas y gestionar las cargas. Kugel quiere conocer todo de sus futbolistas, por lo que intenta siempre mantener un diálogo estrecho para saber e interpretar el estado físico y emocional de cada profesional, consciente que hay días que se puede aumentar y otros que se ha de rebajar el trabajo físico de gimnasio. No hay duda de que el preparador físico alemán ha entrado con el pie derecho dentro del vestuario. Los jugadores sienten que ‘vuelan’ en el campo y el equipo apabulla físicamente al rival. El gran reto de Flick y Kugel será mantener esta intensidad a lo largo de la temporada. Por ahora, el equipo es un auténtico espectáculo de exuberancia física y, según aseguran desde dentro del vestuario, aún no ha llegado ni al 70% de su capacidad real, que está prevista que se alcance a partir de octubre. Tocará comprar palomitas, sentarse en el sofá y disfrutar...