

Los clubes se enfrentan a una situación inédita: 19 días sin fútbol. Las respuestas son de lo más dispares, desde hacer otra minipretemporada hasta conceder
Y de repente… vacaciones. El fútbol de clubes se ha detenido tras un buen puñado de jornadas en este arranque de curso. Y el personal anda desorientado. No sólo los aficionados, pilares del negocio, que habían cogido carrerilla. También los propios profesionales, que ya gozaban por convenio de 30 días naturales de permiso al año retribuidos de los cuales al menos 21 deben ser consecutivos y disfrutados en verano. Nunca se habían enfrentado a un parón similar de tres semanas. Y en estos momentos, los que no han viajado con sus selecciones, no saben si coger las pesas o ponerse el bañador. Dejando atrás los tres años sin que rodase el balón por la Guerra Civil (1936-1939) y los tres meses de confinamiento por el Covid (2020), el campeonato nunca se había detenido, ya en movimiento, durante tanto tiempo. Las huelgas, muy puntuales, no dieron para tanto. Las reacciones que se han ido sucediendo al entuerto son de todo tipo y forma. Hay quienes ven el lado positivo de este nuevo calendario y quienes, por el contrario, tienen más pegas que elogios, con los seleccionadores como abanderados. De la Fuente fue tajante al respecto: “Prefería lo de antes”. Depende, sobre todo, de si el club en cuestión ha iniciado el curso con una sonrisa, como el Barça —que gozará de una semana de permiso—; si tiene una cornada por cicatrizar, como el Madrid tras el derbi, el Racing por el saco con el que carga y los que andan en descenso; o si tienen a más o menos internacionales esparcidos por el mundo entre los 122 prestados con pánico a lesionarse. No es lo mismo descansar como premio que por hartazgo. Hay técnicos que han optado por doblar algunas sesiones preparatorias para afinar el físico, al estilo del Hamburgo en la Bundesliga y el Getafe marcando el ritmo. Otros, por dar una semana de vacaciones, para apurar el sol y abstraerse, como varios equipos en España, Francia e Italia y el Brentford en la Premier. Mientras, hay quien ha seguido con sus rutinas, alternando ocio y trabajo. E incluso los que, mientras deciden todavía cómo obrar, han optado por rezar para que no convoquen a algunas de sus estrellas (Kompany en el Bayern con el colombiano Luis Díaz). Donde hay consenso es con las sensaciones. Cada movimiento, sea cual sea, tiene su incidencia, pues se mira con lupa desde la grada y el salón presidencial. Un ejemplo aportado por una de las voces más veteranas de la RFEF lo confirma: “Hay que tener mucho cuidado con qué se hace en cada situación porque todo tiene su trascendencia y, a veces, se hieren sensibilidades. Recuerdo que una vez, con el Villarreal habiendo conseguido ya su objetivo, la plantilla gozó de varios días de descanso extra antes de medirse al Sporting, que se la jugaba, y aquello enfadó muchísimo a Roig al entender que no se estaba haciendo lo correcto”. Lo que parecía un detalle sin más, acabó como acabó. Otra fuente, aprovechando la cumbre de entrenadores en Las Rozas a la que faltaron Mourinho, Íñigo Pérez, Bordalás y Pellegrini, da otra clave. “Simeone, solía irse de viaje a Argentina en este tipo de parones, pero si lo hacía tras una victoria sentaba de una forma entre los suyos y de otra bien distinta si había perdido… El fútbol es así y, hagas lo que hagas, dependes de los resultados”. Quizás por ello hay clubes que no comparten estos días al completo sus intenciones para este macroparón o no son del todo concretos a largo plazo para no pillarse los dedos. Como el Rayo, por su desorden y secretismo habitual, el Málaga, por las dudas que genera el farolillo rojo, el Villarreal, debido a que prefiere ir semana a semana, y el Valencia, que tiene su vida en vilo a la espera de que lo que decida Javier Aguirre. En el Madrid, por ejemplo, donde tanto se medía qué hacían Xabi Alonso o Arbeloa tras un traspiés, parece que esta semana ordenardá entrenamientos voluntarios a la carta. Otras veces, los integrantes que se quedaban del primer equipo se mezclaban con los del filial, como ahora está haciendo Kovac con los jugadores que se han quedado a su lado en Dortmund, pero en esta ocasión, al menos durante esta primera semana, los futbolistas irán alternando el trabajo individualizado y en el gimnasio con el descanso. El Atleti, por su parte, mezclará también carga y fiesta mientras cierra alguna pachanga informal. Nadie duda de la profesionalidad individual, con jugadores que son atletas y que se entrenan en la ciudad deportiva y en sus casas en dobles sesiones, pero lo que sobre todo se cuida es la imagen proyectada. El denominador común en estos momentos, independientemente de la fórmula elegida, trabajar o librar, es la preocupación. Y nadie tiene la pócima mágica sobre qué hacer en este intervalo sin partidos oficiales. Hasta el punto de que varios preparadores físicos consultados de Primera comparten, off the record, estrategias opuestas. Del “es momento de aumentar la carga de trabajo” al “preferimos que primero desconecten”. De hecho, los planings semanales en la élite son muy variopintos. Buen momento para que algunos psicólogos deportivos, utilicen esta ventana para realizar más y mejores tareas de team-building, para que los entrenadores puedan tener charlas más personales ce incluso para que los médicos puedan realizar test y mediciones que en otros momentos no pueden con tantos partidos. Es tiempo para meditar. Rafael Mateos, investigador y profesor de Psicología en la Autónoma, ve este oasis como un regalo: “Un parón así no tiene por qué ser negativo. Supone una ruptura brusca de la dinámica competitiva y, después de ese período, habrá que recuperar rápidamente el ritmo, pero también ofrece una oportunidad para los que se quedan que durante la temporada es difícil encontrar: disponer de más tiempo para entrenar, recuperar lesionados y trabajar aspectos con mayor profundidad. El efecto dependerá de la situación de cada equipo y de cómo se gestione ese período. En algunos casos puede se puede salir del parón siendo un equipo mejor. Si yo trabajase con esos equipos, plantearía un objetivo claro: que el equipo termine estas semanas habiendo mejorado en algún aspecto. Puede ser útil establecer objetivos concretos, tanto individuales como colectivos, que puedan revisarse al final. También puede ser un buen momento para trabajar autoeficacia, cohesión, comunicación, conocimiento entre compañeros, establecimiento de roles o estrategias de afrontamiento... Unos días iniciales de descanso pueden ser positivos para recuperar, pero es importante evitar que los jugadores perciban estos días simplemente como un período en el que ‘no pasa nada’ hasta que vuelva la competición. Si se plantea como una oportunidad de mejora, el parón puede convertirse en un recurso en lugar de ser percibido como un problema”. El Málaga lo sabe bien y podrá hacer todo lo que Funes desee. No pierde a ningún soldado por las batallas internacionales. Como el Levante, que no tiene a nadie inmerso en las selecciones absolutas y sólo aporta a las inferiores. Todo lo contrario que Flick (17), Mourinho (14) o Simeone (14). Por eso, una de sus obsesiones es estos días encontrar amistosos que compensen el vacío. Y no está siendo fácil, ya que las agendas no siempre cuadran y, además, en Segunda y en las categorías no profesionales —donde hay tan buenos sparrings— el fútbol no se detiene. Es más, se aprovecha para poner los partidos con más alicientes (derbis). El Racing lo ha sufrido en sus carnes. Ha querido cerrar un bolo contra el Alavés y no ha podido. Se ha tenido que conformar con recibir a puerta cerrada al Logroñés y realizar una sesión abierta a las interrupciones. En España, lo que más llama la atención son las vacaciones concertadas para equipos que no han comenzado la temporada bien. La Real, Osasuna y Espanyol van a disfrutar de seis o siete días de asueto. La Real volverá a Zubieta el lunes para preparar la final de la Euskal Herria Txapela del día 2. Osasuna se ejercitó el pasado este domingo y no se entrenará hasta esa misma tarde mientras intenta buscar uno o dos amistosos. Más suerte tiene el Elche, que ya tiene cerrado un careo contra el Cartagena e incluso se concentrará varios días en San Pedro del Pinatar como es habitual en julio y agosto. El Espanyol jugará un amistoso contra el Ipswich Town a puerta cerrada en el RCDE Stadium. Los tres equipos en la diana han operado al estilo del Tottenham, otra alma en pena en Inglaterra, donde por cierto la segunda categoría se detendrá a la carta: la League One se juega a menos que los clubes tengan tres convocados que les permiten solicitar un aplazamiento, por lo que se disputarán sólo cuatro de los 12 partidos se han mantenido en pie durante cada uno de los dos fines de semana. El Athletic y el Celta, que tampoco están entonados, al menos trabajarán hasta mitad de la semana antes de coger aire. El Depor, por su parte, tiene un amistoso contra el Penafiel, que es del mismo propietario, y otro de prestigio con el Oporto. Por el sur, el Sevilla va a descansar los dos fines de semana sin fútbol y jugará un amistoso el 2 de octubre ante el Aston Villa (Trofeo Puerta), mientras que el Betis, hasta que dispute el 1 de octubre uno contra el Ceuta, tendrá dos fines de semana largos de asuntos propios. En general, tiempo también para tener alguna (necesaria) concesión en la dieta espartana que arrastran las estrellas desde pretemporada. Eso sí, sin llegar a los peligrosos escarceos de los que ya están disfrutando en Múnich los futbolistas del Bayern que no han viajado. El Oktoberfest es más duro que la Champions...
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