

Italia llora la pérdida del emblema del Inter y figura ilustre del fútbol. Inolvidable su doblete en la Copa de Campeones de Europa frente al Real Madrid.
Una trágica noticia ha sacudido el mundo del fútbol, especialmente en Italia, durante la noche: Sandro Mazzola, leyenda del Inter e hijo de Valentino, el que fuera capitán del Grande Torino, ha fallecido a la edad de 83 años. Símbolo de los nerazzurri, sobre todo en la época de Helenio Herrera, Mazzola vistió la camiseta del club milanés durante 17 temporadas (1960-1977) y lo ganó prácticamente todo: 4 scudetti, 2 Copas de Europa, 2 Copas Intercontinentales, además de la Eurocopa de 1968 con la Selección italiana. Mazzola llevaba años luchando contra una enfermedad, que poco a poco le fue alejando de la escena pública, pero desde luego no de la memoria de los aficionados y del fútbol. De hecho, este fin de semana, antes de cada partido de todas las competiciones, se guardará un minuto de silencio, y en el exterior de la sede de la FIGC en Roma y en el Centro Técnico Federal de Coverciano se han izado las banderas a media asta en señal de duelo. El Inter, el único equipo cuya camiseta vistió además de la de la Selección Azzurra, con un total de 565 partidos disputados y 161 goles que lo convierten en el quinto máximo goleador de la historia del club, recuerda su velocidad, sus regates y su lucidez en el área, y añade que Mazzola “fue uno de los mejores futbolistas de la historia. No solo de la nerazzurra. Él ha sido la historia del Inter: llegó cuando era un niño y nunca se fue”. De hecho, con los nerazzurri en la Serie A, Sandro Mazzola obtuvo el título de máximo goleador en 1965, pero su huella internacional no fue menor: el año anterior también fue goleador en la Copa de Campeones de Europa con 7 tantos. En la memoria colectiva ha quedado grabada su actuación en el Prater de Viena, cuando el Inter derrotó al Real Madrid de Puskas y Di Stéfano en la final por 3-1, con un doblete de Mazzola incluido, que lo convirtió en una de las bestias negras de un Real ya de por sí infalible. De esta final habló en una entrevista exclusiva con AS en 2021. A pesar de ello, con la humildad que le caracterizaba, hace años recordaba en este periódico aquella noche de la Copa de Campeones de Europa, afirmando: “¿Tú vienes a jugar o te subes a la tribuna a ver a Di Stéfano? Era lo máximo, lo más grande en la vida verle en directo. Yo quería hacerle ver que era muy bueno, para mí era importante. Antes del partido hablé con él, aunque para mí era casi imposible hablar: le miraba la boca y no podía articular palabra. Al final me dio un toque en la cabeza, y me dijo: ‘Bueno hijo, vamos’. Era mi ídolo”. Era su ídolo, como Sandro lo ha sido para generaciones de aficionados y futbolistas, que hoy lo recuerdan con inmensa emoción.
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