

El central empató el encuentro con un gran cabezazo después de que su compañero regalara el primer gol al Fortuna con una pifia tremenda
Las expectativas de este duelo entre recién ascendidos eran altas, ya que el Sabadell estaba siendo uno de los equipos revelación de la categoría y la propuesta del Celta Fortuna es siempre ir al ataque. Pues bien, el encuentro empezó con un intercambio de golpes que hacía presagiar un divertido duelo. Nada más lejos de la realidad. Al margen de los tantos, el encuentro fue tan disputado como aburrido, sin ocasiones claras ni intervenciones milagrosas de los porteros. Y eso que el partido empezó por todo lo alto, con Álvaro Marín aprovechando un grosero error de Miki Codina, que al interceptar un pase en largo de Ndiaye confió demasiado en su cabeza e intentó una cesión hacia su portero, pero acabó siendo una asistencia perfecta para el delantero vasco, quien no desaprovechó la oportunidad: control y disparo a la red. Los vigueses se adelantaban en Balaídos ante un equipo, el Sabadell, que no había conseguido abrir la lata goleadora a domicilio. Ante la falta de creatividad, la pizarra suele ejercer de tabla de salvación. Así fue en el caso de los catalanes, que en un córner aniquilaron al Fortuna con una acción de estrategia perfectamente preparada y mejor ejecutada. Ripoll lanzó el centro desde la esquina hacia el corazón del área, donde apareció por sorpresa Edgar tras deshacerse de la marca de Ribes gracias al bloqueo de un compañero. La suerte también tuvo su intervención, pues el testarazo del central fue directo a la cabeza de Ndiaye para desconcertar a Carrillo antes de alojarse en la red. El entrenador visitante, Ferran Costa, quiso protegerse en el descanso y retiró al amonestado Pere Pons para introducir en el terreno de juego a Ángel Baena como acompañante de Urri. Precisamente, entre el capitán y el recién incorporado elaboraron una jugada fantástica. Urri pasó la escoba en el centro del campo y asistió a Baena con un preciso pase por encima de la defensa, asistencia que este agradeció con una sutil vaselina para batir a Coke Carrillo. Sin embargo, la jugada fue anulada por claro fuera de juego. De ahí al final, poco o nada sucedió. Eso sí, el epílogo del partido estuvo a punto de ser calcado al prólogo. De nuevo, un error del Sabadell en una cesión hacia el portero estuvo a punto de costarle gol. Esta vez fue Arcos quien controló el balón y se fue directo a por Fuoli, pero en el último momento apareció Eneko para cruzarse en el camino y evitar el tanto celeste que ya parecía cantado. Al final, el reparto de puntos fue lo más justo después de lo visto sobre el césped del estadio vigués. El Sabadell duerme en puestos de playoff y el Fortuna seguirá fuera de la zona de descenso.
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