

Chris Ramos y el canterano Enzo tumban a un Sporting sin respuesta tras la expulsión de Gelabert.
El Oviedo creyó con más firmeza en su plan. O al menos eso pareció. Presionó mejor, se llevó las segundas jugadas y, también hay que subrayarlo, jugó mejor. No pareció cómodo el Sporting en ningún momento y eso, en un derbi, es una losa demasiado pesada. Ganó bien el equipo de Calero en una noche que tuvo el sabor de los derbis de siempre: golazos, polémicas y un ambiente precioso en el Carlos Tartiere. Oviedo y Sporting salieron a jugar cara a cara, nada de medias tintas. Y el choque no tardó en recibir el primer impacto. Fue local, en una acción made in Chris Ramos, delantero superviviente. El gaditano olió la sangre cuando Vázquez iba a controlar el balón, se lo pescó con la puntera y, ya ante Yáñez, batió al meta del Sporting en una buena definición. El 1-0 dio paso a la alegría del Tartiere, que llevaba 5 meses sin ver un gol de los suyos, pero también dejó una gran preocupación: Ramos salió lesionado. Tras la definición, había chocado con Yáñez y se dolía de la rodilla. No pudo ni celebrar. Se fue en camilla y Calero reordenó su equipo con Reina en la izquierda y Jacobo haciendo de punta. Intentó reaccionar el Sporting a un golpe tan repentino y asustó cuando tuvo espacio para correr. Manu Rodríguez casi hace el empate tras combinar con Casas, pero su disparo se fue muy cerca del poste derecho defendido por Aarón. Calero mandó a sus hombres no ir tan arriba y el detalle le sentó bien a los suyos, que de ahí al descanso se hicieron con el mando. Y acumularon algunas llegadas: un cabezazo de Domínguez, una falta de Jacobo y un zurdazo de este tras un servicio medido de Goti. Antes del descanso, Larcamón se vio obligado a gastar un cambio por la lesión de Iosifov. Como otras tantas veces, el derbi no estaba exento de percances. Guille Rosas puso la primera aceleración tras el descanso, pero Gelabert no acertó en el rechace. Sáenz puso réplica, pero su taconazo no llegó al compañero. Tras un periodo más trabado, los cambios le dieron otro ritmo. Gaspar hizo que Aarón se luciera en un tramo que parecía del Sporting. Pero una entrada a destiempo de Gelabert cortó cualquier intento de remontada. Tras darle en el tobillo a Domínguez, el colegiado le sacó roja a la segunda: fue el VAR el que le recomendó volver a ver la acción. El Oviedo no dudó: quiso finiquitar el choque. Mingo se estrelló con el poste en el primer intento y cedió a Enzo, 17 años el chico, la gloria de ser el que cerrara el asunto. Definió de volea el canterano del Oviedo para hacer el 2-0 y confirmar, con 10 minutos de adelanto sobre la hora, que el derbi asturiano vuelve a colorearse de azul.
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