

Enemigo de los focos, le apuntan por su inercia goleadora: pichichi de De la Fuente, con 25 tantos. Es el sexto máximo goleador histórico de España, con 31.
No le gusta hacer ruido, pero es inevitable. Porque no hay mayor explosión en el fútbol que un gol y Mikel Oyarzabal los colecciona. Sirva Wembley como ejemplo, la cerilla que encendió los olés en el templo londinense. Ese 2-3 donde definió con maestría por encima de Trafford, tac, para picar el balón y sellar la remontada en territorio enemigo. No fue titular y no le hizo falta. Apareció de la nada para ajusticiar. Fiel a su estilo. No pide focos, pero van hacia él. Por inercia, por puro rendimiento. Se siente cómodo en el segundo plano, por eso lució una sonrisa pícara cuando le preguntaron por el Balón de Oro y su ausencia en ese listado: “Como tú dices, no es lo mío”. Lo suyo es el terreno de juego. Rugir, pero en silencio. Fue el máximo goleador de España en el Mundial, con cinco zarpazos. Con su exhibición ante Arabia para encauzar el grupo tras el arranque al ralentí ante Cabo Verde; con otro doblete, a Austria, para poner la pasarela hacia octavos; y con el penalti que abría la lata ante Francia. Cuando se le preguntó en Chattanooga por su interpretación del rol del delantero, especialmente por ser una posición que ha potenciado especialmente De la Fuente, lo definió de la misma manera que afronta los mano a mano, conciso y sin florituras: “Me gusta interpretar lo que pasa en el campo. A veces ayudas intentando no molestar. Siendo delantero no puedes tocar el balón cada minuto”. Y no es que nunca moleste, que no lo hace, es que Oyarzabal siempre está. Más aún con De la Fuente. Porque en el momento en el que Morata comenzó a perder peso en la Selección, el seleccionador tuvo claro que ese rol estaba destinado para Mikel. Era su lugarteniente y desde ese segundo plano también había sido decisivo (el 1-2 a Inglaterra en la Eurocopa 2024 llevó su firma), pero en ningún momento hubo dudas de que podía asumir también el papel de titular. Y el txuri-urdin enterró pronto cualquier conato de debate. También ese apellido de falso que acompaña a todo delantero móvil. Porque Oyarzabal es un nueve de verdad. Sólo Haaland (26 goles) y Mbappé (18) superan sus 15 tantos con la Selección entre Liga de Naciones, clasificación Mundial, repesca y el torneo planetario, de 2025 en adelante. Es el máximo goleador de De la Fuente, con 25 goles, el sexto en toda la historia de la Selección, con 31. Por delante tiene a Silva (35), Morata (37), Torres (38), Raúl (44) y Villa (59). No estará en conversaciones para el Balón de Oro, pero en la Selección siempre está. Que pregunten en Wembley...
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