

Del fútbol al fútbol americano, de las motos a la Fórmula 1, del atletismo al balón. La historia del deporte está llena de estrellas que demostraron que su
Harry Kane tiene 33 años y, de momento, no piensa abandonar el fútbol. Al contrario, el delantero del Bayern de Múnich sigue pensando en prolongar su carrera y está cerca de renovar con el club alemán. Pero, al mismo tiempo que prepara su siguiente capítulo futbolístico, ya piensa en lo que podría venir después. Kane es un apasionado del fútbol americano y admirador de Tom Brady. Por lo que, una vez deje el fútbol, el inglés está barajando la posibilidad de convertirse en ‘kicker’ de la NFL. Para ello, Kane ha explicado estudiará la posibilidad “más seriamente” y, si finalmente lo hace, se tomaría entre seis meses y un año de preparación específica. Una decisión que el propio jugador justifica con una comparación bastante lógica: “Tiro penaltis y es una presión y una técnica muy similar”. El especialista desde los once metros quiere trasladar esa habilidad a un terreno distinto, aunque para llegar a la NFL se necesita mucho más que una buena pierna. Kane todavía no ha cambiado de deporte. Pero su historia sirve como puerta de entrada a una amplia categoría de deportistas que, después de alcanzar la élite en una disciplina, decidieron comprobar hasta dónde llegaba su talento en otra completamente distinta. Pocos ejemplos españoles encajan mejor que el de Salma Paralluelo. Antes de convertirse en una de las futbolistas más destacadas de su generación, Paralluelo era una atleta de enorme proyección. Especialista en 400 metros vallas, fue campeona de España y estableció marcas nacionales, en categorías inferiores. En 2020, firmó su mejor tiempo de 57,36 segundos en los 400 metros vallas. Salma no es la típica deportista que practicaba atletismo mientras jugaba al fútbol. Su trayectoria apuntaba realmente hacia los dos deportes. En 2019, con apenas 15 años, ganó el oro en los 400 metros vallas y el relevo mixto en el Festival Olímpico de la Juventud Europea. Al mismo tiempo, ya había sido protagonista con las categorías inferiores de España que ganaron el Europeo sub-17 y el Mundial sub-17 de fútbol en 2018. Finalmente, las lesiones y su traslado del Villarreal al Barcelona en 2022 terminaron inclinando la balanza hacia el fútbol. El caso de John Surtees lleva el concepto de polivalencia a otro nivel. Surtees no cambió la moto para simplemente probar suerte en el coche. Fue campeón del mundo en ambas disciplinas. En motociclismo conquistó cuatro títulos mundiales en 500 cc y tres en 350 cc. A comienzos de los años sesenta dio el salto a los monoplazas. Y en 1964 se proclamó campeón del mundo de Fórmula 1 con Ferrari. Hasta hoy sigue siendo el único piloto que ha ganado el Mundial de motociclismo y el de Fórmula 1. Lo extraordinario no es solo que dominara dos máquinas diferentes, sino que lo hiciera en la máxima categoría de cada una. Surtees no vivió aquel cambio pensando en hacer historia. Lo hizo porque quería competir y porque le apasionaba pilotar. El récord llegó después. Bo Jackson emuló el sueño de Kane, pero de manera simultánea. En la Universidad de Auburn fue una estrella del fútbol americano y del béisbol. Lo que le llevó a su ‘doble draft’ en 1986. En primer lugar, fue elegido por los Tampa Bay Buccaneers en el número uno del Draft de la NFL (Liga Nacional de Fútbol americano). Sin embargo, se negó a jugar por un conflicto con el club y ese mismo año fue seleccionado de nuevo por los Kansas City Royals en la cuarta ronda del Draft de la MLB (Grandes Ligas de Béisbol). Poco después comenzó a jugar también al fútbol americano profesional con Los Ángeles Raiders, debido a que el presidente del club era admirador suyo y le permitió compaginar ambos deportes. Jackson terminó convirtiéndose en una especie de mito de la cultura deportiva estadounidense. El lema “Bo Knows” no era una exageración, ya que aquel atleta podía jugar béisbol, fútbol americano y, durante su etapa universitaria, también destacó en pruebas de velocidad. Deion Sanders llevó todavía más lejos la idea de Jackson. Fue jugador de fútbol americano y de béisbol profesional durante el mismo periodo. En la NFL, fue campeón de la Super Bowl con los San Francisco 49ers y los Dallas Cowboys. Mientras que en la MLB, disputó un total de nueve temporadas y llegó a jugar una Serie Mundial con los Atlanta Braves en 1992. Esto le convirtió en el único jugador que ha disputado tanto una Super Bowl como una Serie Mundial. Además, no se trataba de un deportista que estuviera para completar plantilla. En el fútbol americano fue uno de los grandes especialistas defensivos de su época, mientras que en el béisbol tuvo una carrera profesional considerable. El portero checo ya había completado una carrera extraordinaria en el fútbol, conquistando cuatro Premier League, cinco FA Cup y una Champions League. Pero cuando decidió retirarse del fútbol, su ambición le llevó al hockey sobre hielo. Su experiencia no pretendía convertirle en una estrella de la NHL, pero sí demostrar que las habilidades de un portero pueden viajar de un deporte a otro. Čech había crecido amando ese deporte y lo había practicado de niño. Después de abandonar el fútbol, comenzó a entrenar como portero de hockey y en 2019 fichó por los Guildford Phoenix, de la cuarta categoría del hockey británico. Su debut tuvo algo de guion cinematográfico. En su primer partido oficial, el encuentro terminó empatado y Čech detuvo el lanzamiento decisivo en la tanda de penaltis. Mucho antes de Jackson o Sanders estuvo Jim Thorpe, una de las figuras más polivalentes de la historia del deporte. Thorpe ganó el pentatlón y el decatlón en los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912. También jugó al fútbol americano a nivel universitario y profesional y disputó seis temporadas en las Grandes Ligas de béisbol. Además de practicar baloncesto de manera profesional. Sin embargo, lo curioso de su historia olímpica es que estuvo marcada por la retirada de sus medallas. En la época existía una ley de amateurismo, y el comité olímpico le retiró su premio debido a que descubrió que había recibido dinero anteriormente por jugar al béisbol. Sin embargo, en 2022 le devolvieron sus merecidas medallas y fue reconocido formalmente como campeón en solitario de ambas pruebas. El caso de Jesús Angoy es el más cercano al de Kane. Angoy fue portero del Barcelona. Llegó al primer equipo en 1994 de la mano de Johan Cruyff, que además era su suegro, y permaneció en el club hasta 1996. Después pasó por el Córdoba y puso fin a su carrera futbolística. Entonces, decidió cambiar de guantes, colgando los de portero y desenfundando los de fútbol americano. Angoy se convirtió en ‘kicker’ de los Barcelona Dragons y posteriormente jugó en los Badalona Dracs y los Bergamo Lions de Italia. Una fantasía similar a la que plantea Kane, pero con la diferencia de que Angoy no llegó a la NFL estadounidense, sino a la europea. Las historias son distintas y sería un error meterlas todas en el mismo saco. Paralluelo fue una atleta de élite que decidió concentrarse en el fútbol. Surtees fue campeón mundial en dos disciplinas del motor. Jackson y Sanders desarrollaron carreras profesionales paralelas. Čech mantuvo su posición, pero en otro deporte. Y Thorpe tenía su categoría propia como ‘multideporte’. Pero existe un denominador común: el cuerpo no empieza de cero. En el caso de Kane, su dominio de la técnica de golpeo está más que demostrado. Aunque quedará por ver si consigue adaptarse a un balón diferente y a una liga en la que la exigencia es extrema.
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