

Su explosión internacional, desde su exhibición contra Brasil en sus inicios hasta el Mundial, pasando por la Eurocopa, está ligada a la Selección.
Nadie duda de que el Barça es el club que cuida a Lamine Yamal cada día desde que con siete años lo incorporó procedente de La Torreta. Lo mimó y, cuando llegó el momento, decidió que era un caso lo suficientemente especial como para monitorizar su crecimiento, futbolístico y pedagógico, desde La Masia. Por eso se tomó la decisión de que, por sus circunstancias personales, comenzase a vivir en la residencia del Barça. Tampoco se puede dudar, sin embargo, de que su explosión mundial ha llegado, en parte por su contribución, gracias a los éxitos de la Selección. Lamine ya es una marca mundial. Resultó impactante ver a Ivan Perisic (37 años), leyenda croata, pedirle al descanso la camiseta a un chico que acaba de cumplir los 19. Y, al final, verle intercambiarse la ropa con un tótem como Modric. Hace cuatro años, Lamine estaba en el centro comercial Mataró Park viendo a esos señores jugar las semifinales del Mundial a través de una pantalla gigante. Todo ha sucedido tan rápido como que hace tres años, y apretada como estaba por la presión de la federación de Marruecos, que quería acercar al jugador a su órbita, como luego hizo con Brahim, Luis de la Fuente hizo debutar a Yamal en Tbilisi el 8 de septiembre. Lamine tenía 16 años recién cumplidos. La decisión, por supuesto, tenía un punto de política. No se podía dejar escapar al jugador. Pero también era futbolística... Lamine ya demostró en su debut con la Selección que tenía nivel para estar en la Absoluta. En la RFEF había consenso desde que estaba en las categorías inferiores. Más allá de aquel episodio de indisciplina que le costó una desconvocatoria junto a Daniel Muñoz y Jesús Fortea, y que también le costó un castigo de su club, el Barça, la Federación sabía que estaba delante de un buen chico y un potencial crack. Como desde que era chaval, Lamine interpretó mejor que nadie aquel mantra de ensayo-error. Tuvo un comportamiento ejemplar en su primera convocatoria con la Absoluta y ya no dejó de ir. Y aquel chico que arrancó con la Selección en septiembre de 2023, con una tasación de 25 millones de euros según la web especializada Transfermarkt, se ha disparado a los 220 millones, es el jugador más caro del mundo y uno de los grandes favoritos a conquistar el Balón de Oro después de conquistar el Premio Kopa en las últimas dos ediciones. Internacionalmente, y con el Barça eliminado dos veces en cuartos y una en semifinales en la Champions League desde que Lamine, fuera con el dorsal ‘27’, ‘19’ o ‘10’, forma parte de la primera plantilla, en la Selección ha resultado lo contrario. Primero fue un amistoso descomunal contra Brasil el 26 de marzo de 2024, en el que trajo de cabeza a Wendell y Beraldo. Luego, la explosión en la Eurocopa, que conquistó con 17 años recién cumplidos. Fue elegido mejor jugador joven con momentos cumbre como el gol contra Francia en la semifinal del Allianz. Y después del ínterin de la Nations 2024-25, en la que firmó otra semifinal contra el recuerdo ante los franceses en Stuttgart, el Mundial. No llegó al cien por cien debido a la lesión en el bíceps femoral de su pierna izquierda que se unió a los problemas de pubis que tuvo durante la temporada con el Barça. Pero condicionó a todos los rivales. Cabo Verde cambió el dibujo cuando salió al campo en el estreno en Atlanta. Nuno Mendes se rompió en el partido de octavos en Dallas después de una arrancada brutal de Lamine. Rudy García se vio obligado a sustituir a De Cuyper porque estaba asfixiado (entró Seys). Digne ya recordará para siempre el penalti que cometió en la semifinal en Arlington. Theo tampoco pudo con él. Ni Tagliafico... Sin estar al cien por cien, Lamine fue pieza clave en el Mundial. Y lejos de echarse a dormir, ha decidido asumir más responsabilidades. Su principio de temporada, con once goles y siete asistencias entre club y Selección, descubre un jugador voraz, que sigue explorando sus límites y que, en cierto modo, está determinado a hacer historia. Candidato al Balón de Oro por motivos obvios, la Selección tiene un significado especial para él. Bastaba con verlo en el Mundial en cada partido; o el martes en el Sánchez Pizjuán, levantando a la grada cada vez que la Selección producía una acción de gol, trabajando en defensa, disfrutando del ambiente. Sabiendo lo que le da a la Selección, pero también como la marca España le ha disparado.
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