

Messi se despide de la selección argentina tras una carrera internacional en la que tuvo de todo: éxitos, sinsabores, redenciones... y un epílogo casi soñad
Todas las historias tienen su final por épicas que sean. Y la de Lionel Messi con la selección argentina se fraguó tras la final de la Copa del Mundo, esa en la que solo una España invencible evitó la última gesta del genio de Rosario. Dos días después de aquel partido, devastado en lo personal por la pérdida de su padre, el astro se sentó frente a una hoja en blanco para intentar expresar lo que sentía. “Me vacié, ya no tengo nada más que dar”, se sinceraba en un mensaje que debía llegar a una afición argentina que siempre le exigió la titánica tarea de guiar a la albiceleste, como había logrado décadas atrás Diego Armando Maradona. Un peso que solo se pudo quitar cuando alzó la Copa del Mundo tras un largo trayecto que bien podría asemejarse a aquel viaje del héroe que describió Joseph Campbell y que tantas veces se ha reproducido en la historia del cine. Una historia que arrancó con su pronta irrupción a los 18 años en Barcelona, club en el que se convirtió en el mejor futbolista del planeta (10 Ligas, cuatro Champions, seis Copas...) como acreditan sus inalcanzables ocho Balones de Oro. Pero cuando se enfundaba la albiceleste, la historia cambiaba. Se tuvo que ganar la admiración de una hinchada que le miraba con cierto recelo, con la que tenía una vinculación menor que otros ídolos tras haber pasado gran parte de su etapa de formación en España. Todo aquello le pesó durante este apasionante relato de nacimiento, caída y redención de un mito. “Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo. Antes, también, y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta”, escribía de su puño y letra Messi cuando echaba la vista atrás sobre una trayectoria en la que siempre tuvo el foco cuando representaba a su país. Su carga era mucho mayor que la de cualquier otro futbolista. Llevaba sobre sus hombros la historia de una de las mayores selecciones del fútbol mundial. El subcampeonato en el Mundial de 2014 y las dos derrotas consecutivas en la Copa América, rodeadas de enormes críticas, le llevarían a su etapa más amarga y provocarían su retirada de la selección. Una decisión que, para suerte de la albiceleste, no fue definitiva. Su regreso fue el de un Messi más maduro que parecía entender que solo había un camino al éxito: el de labrar su propia historia. Y eso dio paso a su etapa más brillante. Finalmente, llegaron los éxitos con Argentina. Sin duda, los más especiales de un enorme palmarés de 47 títulos. En parte, por el esfuerzo emocional que supusieron. Las dos Copas Américas pero, sobre todo, la Copa del Mundo de 2022 le encumbraron en el Olimpo del fútbol. El epílogo del Mundial 2026 fue casi perfecto, solo faltó el título, pero su leyenda ya estaba escrita. Su abrazo con Lamine Yamal tras la final de Nueva Jersey tuvo aroma a relevo, que bien podría darse en el Barça o (está por ver) si en el fútbol mundial. Sin embargo, la 10 de Argentina se queda huérfana tras su adiós. Y nadie mejor que él sabe que esa camiseta tiene el poder de aplastarte... o de convertirte en un mito eterno.
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