

El técnico catalán ha llevado al combinado haitiano a cuartos de la Nations League tras un arranque casi perfecto que ilusiona a un país que enloquece por l
David Badía (Barcelona, 1974) ha caído de pie en la selección de Haití. El técnico español consiguió tres victorias en sus tres primeros partidos al frente de Les Granadiers y consiguió clasificar a los cuartos de la Nations League de la Concacaf. Tras una carrera que comenzó hace ya casi 3 lustros y que siempre ha ido en progresión ascendente, el técnico formado en la estructura del Barça ha dado el salto al fútbol de selecciones con nada más y nada menos que una mundialista. Entre sus logros, llevar a Güler a Fenerbache, formar dupla con Guti en el Almería o clasificar a Champions a un conjunto chipriota. ¿Cómo llega David Badía a ser entrenador? Yo vengo de haber sido futbolista profesional. El equipo más alto en categoría en el que yo jugué fue el Sturm Graz, en la Bundesliga austriaca. Te estoy hablando de entre los años 2001 y 2004. A partir de ahí ya empecé a estudiar los niveles de entrenador hasta UEFA Pro y entre en la academia del Barça. De ahí me enviaron a Turquía como director de la academia que se abrió en ese momento. Dos años después, firme como director de la academia del Antalyaspor, que es un club del sur de Turquía, en el que por aquel momento estaba Eto’o de jugado, Nasri, Djourou… había un equipazo y tenían un entrenador que había sido segundo de Mourinho, José Morais. Él me dijo que por las mañanas con el primer equipo y por las tardes en la academia. Entonces empecé a hacer las dos funciones, ayudando en todo lo que me decían, y esto produjo que cuando cesaron a este entrenador y al que le relevó en Turquía cuando necesitan suplir una salida ponen al director de la academia, no a su segundo, como estamos acostumbrados en España. Me pusieron a mí temporalmente, la cosa fue bien y cuando llegó Leonardo, que luego sería entrenador de Inter y Milan, y también Director Deportivo del PSG, me pidieron que estuviera más con él. Luego se fue a los pocos meses y volví a coger al equipo, solo que durante un periodo más largo. ¿Cuál es el punto de inflexión para llegar a la élite? Es en mi siguiente etapa, en el Fenerbahçe. Allí conocí a Guti, que estaba de segundo en el Besiktas. Él sabía que había un entrenador español en Fenerbahçe. Junto a Galatasaray, son los 3 más fuertes de Estambul y si hay otro español te acabas enterando. Empezamos a quedar para cenar y charlar de fútbol, nos entendimos y ahí surgió la oportunidad de salir al Almería con él. A él le gusta disfrutar con el fútbol y yo soy de esa misma escuela. Luego tuve unos años en Chipre, primero en un equipo pequeñito (Ethnikos Achnas). Fue bien y me compró el AEK Larnaca. Llegué estando quintos y conseguimos entrar en Champions. Después firmé por el Pafos. Después tuve un paso por Polonia, volví a Chipre una temporada más a ese primer equipo y ahora, hace 2 meses, me surgió la oportunidad de entrenar como seleccionador. Es diferente a lo de entrenar un club y el día a día, pero de momento está siendo muy satisfactorio. ¿Se siente más cómodo en la dinámica de clubes o de la selección? Las dos tienen cosas buenas. En un club estás más en el día día y en intentar hacer un camino a largo recorrido, aunque ese término es un poco atrevido en el mundo del fútbol y siendo entrenador (risas). A lo que me refiero es que es más planificado y va todo más hilado. En la selección es más de bisturí. Haciendo los ajustes necesarios para cambiar lo que tengas que cambiar y tocar dos o tres teclas, no una melodía entera, como podría ser el fútbol de clubes. Aquí tienes que ir mucho más a saco. Otra cosa que destacaría es que me he encontrado que los jugadores vienen mucho más contentos y abiertos, y el no jugar no lo ven como un problema tan grande. El representar a un país no tiene nada que ver con el resto de misiones que tiene un futbolista. ¿Cómo le llega la oferta de Haití y como es el proceso de selección? A mí me contacta mi agente y me dice que hay una posibilidad en Haití, que están buscando un perfil de seleccionador en el que puedo encajar perfectamente y a mí me parecía interesante el hecho de coger una selección. Fue un mes o mes y medio después del mundial, y obviamente, a una selección mundialista no hay que decir que no. Querían un entrenador que tuviera una metodología e idea de juego, pero sobre todo una propuesta y una estructuración de juego. Tuvimos varias entrevistas con gente de la dirección técnica en las que se me plantearon diferentes situaciones y se me pidió un modelo de juego tanto para la selección absoluta como las categorías inferiores. También me preguntaron por mi experiencia con jugadores jóvenes y yo tenía el caso de Darwin Núñez en el Almería o el de Arda Güler en Fenerbache. Tras todo esto, encajé, les gustó lo que ofrecía y poco más, llegamos a un acuerdo y ya está. ¿Cómo es su día a día y qué dificultades entraña el hecho de no poder entrenar, concentrarse ni jugar en Haití? Todo el trabajo que se hace entre ventanas FIFA es telemático. En algunos casos sí que puedo viajar. Ahora estoy pendiente de ir a ver a un par de jugadores este fin de semana y poder hablar con ellos, pero laa mayoría del trabajo es a través de vídeos y partidos que pueda ver en la tele. En el tema de staff tengo un equipo de mucha confianza. Mi entrenador de porteros es Karlos Kameni, que lo conozco desde hace años, desde la época de Fenerbache. Y luego tengo el resto del equipo, que son españoles, y vamos repartiendo las tareas periódicas. Cuando llega la fecha de concentración, nosotros llegamos al Hotel un par de días antes de que empiecen a ‘gotear’ los jugadores, que van llegando de forma salteada, dependiendo de si han jugado sábado o domingo. Eso pasa en todas las selecciones. La única diferencia es que los españoles quedan en la ciudad deportiva de Las Rozas y nosotros quedamos en un hotel en Kingston (Jamaica). Una vez que están todos, ya programamos los entrenamientos y el visionado de imágenes y convertimos esto en una concentración normal como la que puede tener cualquier selección. Con respecto al día de partido, cuando hemos jugado como locales en Kingston, no hemos tenido ese apoyo que resulta ser con locales. Pero cuando fuimos como visitantes a República Dominicana, el 95 % eran haitianos. Una barbaridad. Sabíamos que estaba todo vendido desde hacía 4 días, pero yo sinceramente pensaba que iba a ser mayoría de aficionados dominicanos. Cuando estábamos a 1 km. en el autocar, ya veíamos que eran todo camisetas de Haití. Cuando entramos al estadio, el porcentaje era de 25.000 haitianos y solo 2.000 o 3.000 de República Dominicana. ¿Cómo fue desde dentro ese ‘derbi’ con República Dominicana? Es lo que tú dices. Es como jugar un España-Portugal o un Madrid-Atleti. Estábamos todos enchufados. La sensación de rivalidad deportiva era de querer ganar porque es tu vecino y lo quieres ganar más que uno que tienes a 2.000 kms. de distancia. ¿Se considera un entrenador de sistema o es más bien adaptativo? Yo tengo cuatro reglas: tres las pongo yo y una la pone el jugador. Para explicarme mejor, yo le doy tres instrucciones y la cuarta le dejo elegir a él. Les digo que me gustaría que hicieran y la posibilidad que les doy en ese ‘número cuatro’, pero siempre que sea algo que le salga bien. Para mí es una mezcla entre tu propia identidad, y como te gusta jugar, que en mi caso es en un estilo más de posesión y de ser los protagonistas del partido, que son palabras bonitas y fáciles, pero que no se pueden aplicar si no tienes los jugadores apropiados. Nosotros intentamos convencer al jugador de que podemos encontrar ciertas soluciones de un estilo de juego pero por ejemplo en la selección (Haití) somos muy muy rápidos y el contragolpe somos peligrosísimos y esa posibilidad no la voy a cohibir. Al contrario, la tengo que potenciar. Pero por ejemplo, si iniciamos de puerta no se la voy a regalar a ellos para propiciar un contrataque. Es encontrar un punto medio entre imponer y amoldarme a mi plantilla. Soy de los que opina que cuanto mejor es el equipo, más identidad propia le puedes dar. Si eres un equipo de abajo de la competición en la que estés, imponerte es mucho más arriesgado. ¿Cómo han acogido los jugadores el cambio de mentalidad que ha llegado con usted? En la primera charla que tuve con el equipo, hice una propuesta inicial de lo que quería que se jugase y la palabra principal era que se debían divertir. Sé que suena muy bien, pero al final es así. Los entrenamientos son con pelota todo el tiempo. Les damos tareas en las que puedan intervenir bastante, y en las que haya una cierta competitividad que genere un estímulo extra para seguir evolucionando. intentamos que los porteros compitan con los delanteros, por ejemplo, o que los centrales participen en los ejercicios de construcción. Al final es un negocio pero es importante pasarlo bien. Cuando el jugador se divierte y se entusiasma, más potencial se le puede sacar y eso es lo principal que yo intento, porque tampoco hemos tenido mucho tiempo para entrar en detalles más profundos. ¿Esperaba esta serie de buenos resultados desde tan pronto? Al principio vas con ciertas expectativas. Yo no había trabajado con ninguno de ellos, pero a todos los había visto en vídeo. Hay muchos jugadores que me han sorprendido para bien, que tenían una calidad superior a lo que podía prever, por lo que veía en sus equipos, aunque es cierto que varios de ellos no están teniendo los minutos, con sus equipos, que posiblemente deberían tener. A partir del primer o segundo entrenamiento, ya ves que hay calidad y materia prima para desarrollar un buen juego. Es cierto también que en el primer partido dimos la vuelta al marcador, y esto también generó una euforia y una motivación extra, que cuando nos enfrentamos a Costa Rica, nos hizo salir al campo con mucha confianza y a intentar hacer las cosas bien sin esperar al final. Encarrilamos el partido en 22 minutos poniéndonos 2-0. Siempre el objetivo ha sido ganar y pasar de fase, pero con la cabeza en el sitio, sabiendo que era una nueva era y que además había varios jugadores importantes que se habían despedido de la selección. Siempre pensamos en pasar a cuartos de final, pero entendiendo que lo importante era buscar buena sensaciones en este primer contacto. ¿Ha notado euforia con su proyecto y las tres victorias consecutivas? Ya desde el día de mi presentación, que viajé a la capital de Haití, Puerto Príncipe, noté que allí hay algo especial con la selección. No lo digo por decir. Yo iba en el coche camino a la rueda de prensa y te prometo que no podía contar cinco segundos sin ver a alguien por la calle con la camiseta de la selección. De todas las edades: niños, mujeres… y no era día de partido. Es un motivo de tremenda alegría que juguemos y ganemos. ¿Siente que el entrenador español es el más cotizado en el mercado? Sí. Por todo lo conseguido por muchos compañeros y también por el hecho de que España ganara el mundial. Ha sido un incentivo clave para que varios españoles hayamos podido optar a selecciones. Hay un enorme crecimiento en selecciones, digamos, de la franja media, de seleccionadores españoles en los que han creído. Nos ha hablado de Darwin Nuñez y de Arda Guler como grandes proyectos que crecieron junto a usted, ¿cuál es el gran proyecto de jugador haitiano al que ve un gran potencial? Hay bastantes nombres que te podría decir. Hay un jugador que me gusta mucho, Jean-Jacques. Tampoco es muy joven, juega en la MLS, en Philadelphia y ha jugado todos los minutos con nosotros. Físicamente es espectacular. No es un centrocampista tan vistoso como Bellegarde por ejemplo, pero roba mucho, siempre está en el sitio que ayuda mucho en la circulación. Me ha sorprendido y mucho para bien. Lenny Joseph no ha venido en esta convocatoria porque estaba lesionado del tobillo, pero también es un jugador muy interesante y que me permite que Isidor pueda jugar de 10. En este parón he tenido que usar a Isidor de 9 aunque bajando un poco para combinar con Picault, que a sus 35 años es un jugador experimentado para entender bien los movimientos de sus compañeros. Bellegarde me gusta. Lo tuvimos limitado de minutos, porque venía de una lesión muscular y tenía restringidos los minutos por parte del cuerpo médico de su club y también por el de la selección. Tuvimos una planificación con él y por eso no fue titular en el último partido ante Costa Rica. A Bellegarde lo considero muy bueno en muchas posiciones. Es un jugador con un gran control y que protege muy bien el balón. Además sabe encontrar la solución para llevar el balón hasta la siguiente línea. Tras el pase a cuartos, espera Estados Unidos, el gran favorito a llevarse el torneo, ¿Cómo vais a afrontar ese cruce? Sin miedo. Con respeto, pero sin miedo. No te puedo asegurar que les vamos a robar el balón, pero no vamos a tener miedo ni reservas para intentar jugar al fútbol que hemos hecho. Si hacemos un partido al 100% tenemos posibilidades y confío. A largo plazo, ¿revalidar la clasificación mundialista es el objetivo? Queda muy lejos. Estados Unidos, por ejemplo, ya se prepara con jugadores jóvenes de cara a ese objetivo. Nosotros tenemos una visión más intermedia y pensamos más en asentar los cimientos de una selección que consiga volver al Mundial. Se presupone que Francia o España van a estar en el Mundial, pero no se presupone que Haití vaya a estar. Lo que sí se presupone es que lo del pasado Mundial no debe quedar en una participación anecdótica y que sea una selección que piense en estar en cuartos de final de la Nations League, que juegue la Copa de Oro y que piense en asentarse como un equipo competitivo y que crea en que la consecución de que eso te lleve a clasificar al Mundial por la línea ascendente que estamos trazando. ¿Actualmente está trabajando el equipo de captación en nuevos jugadores a los que llamar? Se está trabajando. No puedo desvelar nombres ni estrategias para poder seguir a todos esos jugadores con raíces haitianas con potencial de selección. En este parón trajimos a Kenny (Quetant), un chaval de 20 años del Werder Bremen que juega de extremo y que nos apareció recientemente en el radar. Le gustó el proyecto que le planteé y la idea y aceptó la llamada. Ha tenido minutos en esta convocatoria y ha tenido una buena participación para ser tan joven. Seguimos trabajando en buscar nuevos nombres con talento, pero siempre con la voluntad y la motivación de representar a Haití de la forma correcta y comprendiendo los valores que intenta transmitir esta selección.
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