

El pivote se hace grande en el juego del Atlético. Y Koke vuelve a ser el motor. Pero el danés sabe que tendrá su momento, que puede llegar en Champions.
El fichaje de la temporada muchas veces llega a la segunda. Porque no es fácil sumarse a un equipo nuevo, adaptarte al sistema, a las exigencias del técnico y encima luchar con las lesiones. El Atlético tiene dos ejemplos perfectos de cómo iniciar la explosión después del año de rookie. Baena es el mejor modelo, con mayor participación ofensiva en los nueve primeros partidos de temporada 2026-27 (cuatro goles y dos asistencias) que en toda la 2025-26 (dos y tres). Pero también en su sala de máquinas se está forjando un Johnny Cardoso renovado. El estadounidense tuvo un primer año marcado por los problemas físicos. Cada vez que ganaba protagonismo se veía obligado a pasar por la enfermería. Titular en el Camp Nou, lesión a los 14 minutos. Titular en el Bernabéu, de nuevo problemas. Un Johnny que pudo escribir su nombre en la historia del Atlético, pero en su mano a mano con Marrero salió vencedor el portero de la Real Sociedad en una acción que, en el añadido, hubiese puesto el 3-2 en el marcador para los rojiblancos en la final de Copa del Rey. Mientras Johnny caía y recaía, Koke volvía a agigantarse. Pero el escenario este año es otro. Se operó del tobillo, renunció al Mundial en su país y está fino. Mientras, el capitán ha vuelto a adelantar metros. Se mantiene como el motor del Atlético, pero acumula más minutos con otro pivote a su lado. Y en verano se sumó Hjulmand para ser muy importante. Pero se ha visto con una competencia interna al rojo vivo. Nadie duda de que el danés es, por fútbol y carácter, un fichaje que tendrá protagonismo. Probablemente contra el Manchester United este martes. Pero debe ganarse el sitio ante un Cardoso al alza y un Koke por cuyo cerebro no pasan los años. Ante el Alavés el Atlético volvió a mostrar esa versión de equipo que manda con balón. Acabó con el 67,7% de la posesión, el segundo partido que más del curso (contra Osasuna fue el 67,9%), aunque jugando en Mendizorroza con superioridad numérica la última media hora. El equipo rojiblanco ha tenido más balón que el rival en ocho de los nueve partidos del curso. Y su medio mueve al equipo y sostiene a las piezas de ataque y a un Grimaldo cada vez con más libertad de movimiento. Si el valenciano se mete por dentro, Cardoso, Hjulmand o Koke ocupan su espacio. En Mendizorroza el danés se quedó sin minutos porque sus dos compañeros manejaban los tempos. Koke completó 113 pases (92,6% de acierto), 34 en el último tercio, el mejor en ambas facetas, generó dos ocasiones, recuperó ocho balones (el récord junto al Cuti) y ganó cuatro entradas, también el líder. Johnny dio 74 pases, 25 en el último tercio, recuperó cinco balones y completó tres regates, el que más del equipo. Un doble pivote más posicional con la intención de liberar a un Barrios que jugó más cerca de la mediapunta. El 8 puede bajar a la base o caer a banda y pisar más área rival. Es la pieza diferencial, el jugador sobre el que girar si el físico lo permite. Sano es el indiscutible y crack del medio. Simeone tiene que valorar si mantiene el doble pivote más Barrios o retrasa al de Moratalaz y pobla el ataque con Lookman, Jonathan David, Baena, Kang-in Lee, Giuliano, Julián Alvarez o Sorloth peleando por los minutos. Una enorme competencia que complica al Cholo y mejora indudablemente al equipo. Con Rodrigo Mendoza en la recámara después de su buen papel con la Sub-21. A priori abocado a tener pocos minutos e intentado desarrollarse como llegador y esa opción de acercarse a la mediapunta. Y un Obed Vargas que se quedó, pero que todavía no ha debutado este curso y parece muy complicado que se pueda abrir hueco pese a que sigue ganando protagonismo con México. Muchas variantes, muchos medios y una exigencia renovada por la evolución de Cardoso. Hjulmand tendrá que pedir paso con rendimiento. En la Champions puede llegarle el foco.
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