

El 3 de agosto de 1959 se inició la excavación del terreno. Vicente Calderón fue clave tras tener que retrasar el traslado y se culminó en 1972.
La historia del Vicente Calderón se remonta a bastante más lejos del 2 de octubre de 1966. Porque siete años pasaron desde el inicio de su excavación, el 4 de agosto de 1959, hasta que el balón comenzó a rodar. Un proyecto inicial que comprendía un estadio para más de 100.000 espectadores (un 40% de pie). Sin embargo, los problemas llegaron pronto. Por disputas con el Ayuntamiento, falta de dinero y cambios en los planos. Muchos fuegos por apagar que dilataron el traslado. Entre ellos por la humedad del entorno. Los cimientos no agarraban, tocaba construir postes de hormigón de 12 metros de profundidad para poder continuar. Un desembolso que dejó seco al club y volvió a detener su progreso. El Atlético anunció la venta del Metropolitano, que debía entregar el 30 de junio de 1963. Pero a cada solución le llegaba un problema mayor. El Real Madrid le cedería Chamartín si sus socios entraban gratis (como había sucedido a la inversa en 1946). El Atlético necesitaba ingresos, no podía aceptar el requerimiento. De nuevo, la obra en el aire. Hasta aparecer la figura de Vicente Calderón. Y negociar una nueva premisa: El Atlético no se iría del Metropolitano hasta poder jugar en el Manzanares (nombre inicial del estadio). Una prórroga hasta marzo de 1966 mientras luchaba otra batalla, la tribuna de Preferencia invadía la calzada de la futura M-30 y el Ayuntamiento no autorizaba su construcción. Un nuevo diseño que hizo del futuro Vicente Calderón un estadio tan particular. Con una inversión faraónica para frenar las filtraciones de agua. Por fin, en 1965, Calderón logró la licencia de edificabilidad. Y a destajo preparó el feudo para ese debut que hoy cumple 60 años. Un estreno contra el Valencia todavía con mucho por hacer. Pasaron seis años de juego hasta que el estadio se terminó en 1972. En el camino se habían producido ventas de futbolistas como Mendonça para tener fondos. El 23 de mayo de aquel año cambió su nombre de Manzanares a Vicente Calderón. Un feudo temible para los visitantes. Que se inauguró con aquella pancarta que rezaba: “Ya estamos en nuestra casa y nadie nos ha humillado. Mientras ellos van de pie, nosotros todos sentados”. El primer estadio de Europa con asientos para todos. Desde aquel gol de Luis Aragonés al Valencia se sucedieron las celebraciones. También temporadas para el olvido como la que acabó con el descenso a Segunda. Pero el Calderón es especialmente recordado por el ambiente en sus gradas (y sus conciertos). El Atlético levantó 19 títulos militando en el Vicente Calderón: La Liga 69-70 fue la primera. Después llegaron la Copa del Generalísimo 71-72, la Liga 72-73, la Intercontinental de 1975 (la jugó por la renuncia del Bayern), la Copa del Generalísimo 75-76, la Liga 76-77, la Copa del Rey 85-85, Supercopa de España 85-86, las Copas 90-91 y 91-92, el Doblete de Liga y Copa 95-96, la Europa League 09-10, la Supercopa de Europa y ya con Simeone en el banquillo la Europa League 11-12, Supercopa de Europa 2012, Copa 12-13, Liga 13-14 y la Supercopa de España de aquel 2014. Tantos recuerdos, tantas celebraciones. La última, el gol de Correa que dio el cierre al Vicente Calderón el 21 de mayo de 2017.
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