

Los de Flick impresionan con tres goles de Raphinha y dos de Cancelo. Recital de Adeyemi. Lamine falla un penalti, pero marca. Impacto Gabriel Jesús.
Si alguien busca Rock’n Roll que vaya al Spotify Camp Nou, donde el Barcelona ejecuta a sus rivales con una mezcla perfecta de estética y crueldad. Puro heavy metal que rememora esa leyenda de que cuando el destino le susurro al guerrero que “no podrás resistir la tormenta, éste susurró en respuesta: Yo soy la tormenta”. Y es que el Barcelona volvió a dar un recital para derrotar al Racing por 7-2 en su estadio con triplete de Raphinha, doblete de Cancelo y goles de Lamine y Gabriel Jesús para mantener el liderato con seis de seis victorias en las que ha sumado 28 goles, once más que el Real Madrid, su perseguidor. Ambos técnicos optaron por rotar a algunos de los jugadores más utilizados hasta el momento. En el Barça, Flick dio descanso a Cubarsí, Fermín, Gordon y Espart mientras que en el Racing José Alberto dejaba de entrada en el banquillo a Zabiri, Salinas, Iñigo Vicente e Iván Martín. Se supone que la idea de los responsables de las dos escuadras era la de cambiar jugadores para seguir manteniendo el alto ritmo de juego que les gusta imponer, pero para suplir a los suyos, se podría decir que Flick iba más sobrado que su colega. Adeyemi, por ejemplo. Menudo recital del alemán. Si el partido en vez de en Les Corts, se hubiera jugador, por ejemplo en Milwaukee, el duelo no hubiera empezado hasta bien entrada la madrugada. Desde el Camp Nou se escuchaban ya una hora antes de empezar los truenos y se veían el resplandor del aparato eléctrico de las tormentas que se acercaban. De hecho, el saque inicial coincidió con el Es-Alert en todos los dispositivos de los presentes en el recinto blaugrana. Fue el preludio de la tormenta de fútbol que le aguardaba al Racing que fue atropellado por el Barcelona en modo apisonadora. Dejando a un lado que Lamine Yamal falló un penalti con el 4-1, Agirrezabala demostró el motivo por el que es el portero que más para en LaLiga. Evitó en la primera parte goles de Adeyemi, de Raphinha, de Christensen y de Olmo, tan negado para embocar como clarividente y luminoso para ver el fútbol que nadie ve y regalar ocasiones a sus compañeros. Con el Barcelona buscando desesperadamente el gol tuvo que ser un defensa como Cancelo, en su primera titularidad de laLiga, el que abriera el marcador con un golazo desde fuera del área que a 128 kilómetros hora hizo imposible cualquier habilidad de Agirrezabala. Luego, lo repetiría. Al lado de Cancelo, Raphinha activo el frente ofensivo con otro doblete en la primera parte al transformar un penalti que le hicieron a él y al culminar una gran jugada. Ambas creadas por Dani Olmo. A pesar del recital ofensivo, el Barcelona volvió a desconectarse un instante. En la finalización y en defensa, cuando Maguette, en la primera ocasión en la que el Racing pasó de centro del campo se plantó ante Joan para marcar el que era el 2-1 ante la pasividad de Pedri, Christensen y Gerard Martín. La cara de Flick en el banquillo era un poema pese a la ventaja. La cara no le mejoró cuando se enteró de que Joan García no podía continuar a causa de un mal gesto en un resbalón en la zona de hierba artificial de detrás de la portería al ir a buscar un balón perdido. A la hora de partido, José Alberto decidió sacar a sus ases dando entrada a Zabiri, Iñigo y Luque, mientras que Flick ya daba descanso a Rodri y a Pedri. Zabiri facturó nada más salir porque un error garrafal de Szczesny provocó el 4-2 demostrando que ya no está para estos trotes. Adeyemi, forzando un penalti, lo arregló un minuto después. Lamine Yamal seguía en el campo porque luchaba para arreglar su fallo en el penalti y corría el peligro de jugar su partido particular. De momento, nada más empezar ya disparó al palo y luego marcó un golazo que fue anulado por fuera de juego. Acabó marcando porque Adeyemi, en su recital de carreras al espacio le regaló el séptimo antes de que Gabriel Jesús se adivine como el rayo de la tormenta.
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