

El actual Director de Fútbol del Atlético ha tenido una prolífica carrera en los despachos, que hubiera podido ser muy diferente. Aquí la historia de su no
Atracado en el exclusivo Puerto Portals, el Pitina II era el yate más famoso del fútbol español. Cada verano se convertía en el centro temporal de operaciones donde, durante unos días, se tomaban en este barco las importantes decisiones de mercado del Real Madrid. Mucho antes de que, entre brisa marina y oleaje, se cocinaran los galácticos fichajes de Beckham o Ronaldo, Florentino le presentó a un jovencísimo Mateu Alemany, de 37 años, una oferta para sumarse al Campeón de Europa que todos entendían irrechazable. La razón de su no al Real Madrid es algo que jamás olvidarán en Mallorca. Agosto del año 2000. Unas semanas después de incendiar el puente aéreo vistiendo a Figo de punta en blanco, Florentino Pérez imagina un Real Madrid tricéfalo. Quiere a Jorge Valdano para la rama deportiva. De Telefónica busca traer a Carlos Carrión para el marketing y tiene muy claro que, como director general, el elegido es el consejero delegado del exitoso Mallorca de Héctor Cúper y Luis Aragonés. Tan convencido está que el 18 de agosto se ven cara a cara en un restaurante de la isla (imagen inferior) para ultimar los detalles del acuerdo, tras varios días en los que, a la par, han negociado sobre Diego Tristán o Samuel Eto’o. “La oferta económica era muy buena y para Alemany el Real Madrid era alcanzar el summum”, recuerda alguien que siguió muy de cerca esta operación. El acuerdo parecía seguro, pero no podía ser oficial hasta septiembre por la misma razón que se acabaría cayendo: Antonio Asensio. El propietario del Mallorca era el fundador del Grupo Zeta, uno de los holdings de medios de comunicación más importantes de aquellos años. Fallecería en 2001 a causa de un tumor cerebral. Cuando tuvo lugar el cónclave, Asensio se encontraba en Boston tratándose de la enfermedad y Alemany no quería anunciar nada hasta su regreso. “Eres el heredero de todo lo que hemos construido juntos, te pido por favor que no te marches”. Giro radical de los acontecimientos. El dueño, sabedor del avance de su enfermedad, se lo pidió a la cara en una reunión en Marbella y le sedujo ofreciéndole la Presidencia junto a una suculenta contraoferta económica. Efectivamente, el 29 de agosto Alemany viajaría a Madrid, pero para comunicar personalmente a Florentino en las oficinas del Madrid que rechazaba la oferta. “Ha sido una decisión muy difícil, sé que es una negativa que conlleva riesgos”, reconocía. Su identificación con el dueño, el club y la isla acabó decantando la balanza. El 31 de agosto fue nombrado nuevo presidente del Mallorca. “Es el mejor fichaje del verano”, celebraba Luis Aragonés, quien metería al Mallorca en Champions esa temporada, en la mejor liga en 86 años del club. Florentino encajó el revés contrariado pero comprensivo, conocedor desde el minuto uno del vínculo moral de Alemany para con Asensio. La mejor prueba de ello es que, según algunas informaciones de la época, volvió a repetirle la oferta cuatro años después, cuando fue reelegido por mayoría abrumadora en las elecciones. Cuando el actual Director de Fútbol del Atlético reciba este domingo al Real Madrid en el derbi, seguro que se acuerda de aquel humilde estudiante de Derecho, que llegó al Mallorca a sus tiernos 27 años por una oferta de trabajo que el club publicó en un periódico en 1990. En 1993 ya era director general. Tras salvar al club del descenso administrativo, su carrera siguió creciendo hasta convertirse en una de las figuras más reconocibles de los despachos en España: Valencia, Barcelona y Atleti. Sin embargo, todo pudo haber sido muy diferente hace 26 años. Las palabras de Florentino, que escribió el director del periódico balear Última Hora, lo resumen todo: “Es el único galáctico que no he podido fichar”.
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