

Apagón en el Metropolitano. Mal Madrid, en general. Bellingham y Diomande, únicas luces. Bernardo salió demasiado tarde. Vinicius, invisible.
Apagón en el Metropolitano. De un Madrid que fue menor ante un Atleti superior que mandó, y ganó. Otra vez. Un Madrid que naufragó sin fútbol y que despertó en el 81′, cuando entró Bernardo. No es casualidad. Entonces era demasiado tarde, pero tuvo tiempo el portugués de poner un caramelo a Rüdiger. Ese arreón, un Bellingham luchador y un Diomande que se relame en la izquierda, lo único salvable. El resto, de alarma. Como Vinicius, cambiado en el 54’. También el colegiado, Ortiz Arias. Porque si el club blanco fue invisible, también el árbitro, que perdonó una roja al Cuti y otra a Kang-in. Una realidad que no opaca otra, el Madrid está a seis del Barça. Y a varios más, en cuanto a sensaciones. Courtois: Seguro y salvador en la única que tuvo que intervenir en el primer tiempo, un chut de Kang-In. Y en el segundo, ni él pudo evitar dos tantos donde estaba vendido. Uno de penalti, otro en el área pequeña. Después realizó un paradón imposible ante un testarazo del Cuti. Lo parable, lo paró. Dumfries: Inhibido en lo ofensivo, sin llegar a aportar desde el arranque y más centrado en anular a Baena. Y en lo defensivo cumplió. La mayor parte del peligro, de los quebraderos de cabeza, llegaron por el costado contrario. Konaté: Despejó varios arreones en el primer tiempo, aunque tuvo uno defectuoso que pudo acabar en disgusto. Y no salió en la foto de la jugada del penalti. Pero no aportó seguridad, no como venía siendo habitual. Y con balón sufrió. Eso sí, salvó el 3-0 en la misma línea al lanzarse de cabeza tras un rechace. Huijsen: Estaba firmando un encuentro sólido, solvente, como estaba siendo su temporada. Pero todo quedó opacado en el 50′. El penalti claro sobre Giuliano. Se marchaba el rojiblanco y le agarró Huijsen, que además fue expulsado. En el Metropolitano llegó su primer mal día como madridista, también el de esta temporada. Estadio de pesadilla. Cucurella: Giuliano fue una tortura, una enorme. Incluso para un Cucurella habituado a este tipo de duelos al sol. Pero en esta ocasión dobló la rodilla. En la primera parte aguantó. Pero en la segunda llegó el castigo. Llegó algo tarde en la jugada que acabó en penalti y entre Kang-In y Giuliano le superaron en la del 2-0. No tuvo su día. Y era el peor día para no tenerlo. Eso sí, estuvo solo ante el peligro. Valverde: Para Mourinho es indispensable, indiscutible en la sala de máquinas. Pero no consiguió hacerla funcionar. Tampoco imponerse junto a Tchouameni a un centro del campo, el rojiblanco, que tuvo más balón que el blanco. Estuvo firme en los duelos y la actitud fue buena, pero en días así eso no es suficiente. Tchouameni (71′): No mezcla con Valverde, es una realidad. Al menos, no lo hace todavía. Defensivamente cumplió, en lo físico se desenvuelve con naturalidad. Pero ofensivamente no logró aportar. Aunque no es su tarea, o no debería serlo... Güler (54′): Se ganó estar en los días grandes, parte del equipo de gala por méritos propios. Pero en banda derecha, naufragó. Pasó de puntillas por el derbi, sin tener incidencia, más allá de un contragolpe donde, extraño en él, no eligió bien. Tras la expulsión de Huijsen, Mourinho buscó la verticalidad de Diomande en su lugar. Bellingham (82′): Dentro del apagón general, aportó algo de luz. No demasiada, pero lo intentó. Con alguna jugada aislada donde supo proteger y trató de dar salida. Estuvo fino en el regate y en cuanto a sacrificio, encomiable. Ganó prácticamente todos los duelos. Hubiera brillado más de haber tenido algo de compañía a la que aferrarse. Vinicius (54′): Desaparecido en combate. No encontró el desborde en ningún momento, ni generó peligro a través del pase. Y sin apenas haber tenido incidencia, fue el primer cambio junto a Güler. Antes que nunca, en un día señalado. Se marchó asumiendo el contexto, complicado. Ni a él le extrañó su propio cambio. Mbappé: Un islote. Nadie generó, y apenas tuvo oportunidad de pisar área rival. Se le vio bajar a recibir en alguna ocasión, ante la soledad arriba, pero incidencia mínima. Un tiro que fue bloqueado, y poco más. Frenazo. Diomande (54′): Estuvo vivo y se le ve mucho más cómodo en banda izquierda que en derecha. Tuvo la primera ocasión del Madrid, la cual se cocinó él mismo, aunque su disparo se marchó alto. Fue el mejor. Rüdiger (54′): Salió para tratar de sostener con el Madrid con uno menos... y le metió en el partido con un testarazo sobre la bocina. Camavinga (71′): Mourinho mantiene la confianza en él. Bernardo (82′): Salió casi sin tiempo, muy tarde. Pero el suficiente para poner un caramelo a Rüdiger.
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