

El exfutbolista se despacha a gusto criticando a quien fue su entrenador en el Celta: «No saludaba a nadie. Todos los entrenamientos los hacía su segundo».
El paso de Álvaro Vadillo por el Celta se puede considerar como uno de los capítulos más surrealistas en la historia del club vigués. Fichado en plena desescalada de la pandemia, en julio de 2020, su etapa como celeste solo duró tres meses y ni siquiera debutó en un partido oficial. Se marchó al Espanyol sin que nadie explicara lo sucedido. Ahora, seis años más tarde, el exfutbolista gaditano ha ofrecido su versión y culpa de su fugaz paso por Balaídos a quien fue su entrenador en el conjunto olívico. En una larga entrevista para repasar su carrera en el podcast Climbers, el atacante que llegó al Celta procedente del Granada se despacha a gusto con Óscar García Junyent: “Era el entrenador, horrorosamente malo. No te hablo a nivel deportivo, sinó un tío que llega allí y no te da los buenos días... malo. Todos los entrenamientos los hacía el segundo entrenador. Horroroso. Y como persona peor porque ni te saluda. Yo debería haber dicho este tío va a durar poco aquí, me voy a callar y voy a seguir entrenando y estar en forma para cuando me llegue el momento, pero fui caprichoso y no quería estar allí. Fui tonto y niñatillo”. Vadillo no contó para Óscar García ni en los amistosos previos al arranque de la Liga. Esa extraña situación llevó al futbolista formado en la cantera del Betis a reunirse con el director deportivo Felipe Miñambres para intentar encontrar una respuesta a lo que estaba viviendo: “El Celta me firmó porque era joven, estaba libre y podía reunir condiciones para aportar. Desde que llego ni juego los partidos de pretemporada. Juego poquito. Hablo con Felipe y le digo ‘¿ustedes me han firmado con el sí del entrenador? Porque esto no tiene ni pies ni cabeza’. Antes de que cerrara el mercado jugamos cinco partidos y no es que no jugara ni uno, es que ni calenté. Es que muchas veces es para reírte. Una operación deportivamente desastrosa, resultó un éxito económico para la entidad olívica. “El Celta hizo un negocio redondo. Me coge libre, no paga el sueldo porque el Espanyol paga la ficha entera y luego saca 1,7 millones de euros, creo que fue. Miñambres me tiene que coger y decir ‘Alvarito te voy a invitar a otro lenguado”. El atacante de Puerto Real bajó a Segunda División para defender los colores del Espanyol. El ascenso del conjunto catalán a Primera activó la cláusula de compra obligatoria incluida en el préstamo acordado con el Celta. La segunda parte de la temporada 2021-2022 la jugó con el Málaga y en sus últimas experiencias como profesional militó en el Eibar y en el Racing de Ferrol. En ninguno de esos equipos recuperó el nivel futbolístico de sus años en Granada. Por su parte, Óscar García fue cesado en Vigo un mes después de la marcha de Vadillo. Al técnico catalán lo sentenciaron los resultados y su mala relación con varios integrantes de la plantilla, especialmente con el entonces capitán Hugo Mallo.
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