

El jugador del Bayern, con un golazo, le da un triunfo decisivo a Zidane en Bélgica en su segundo encuentro como seleccionador.
Una obra de arte de Olise a falta de tres minutos para el final le dio un triunfo trascendental a la selección francesa en Bruselas contra Bélgica. El jugador del Bayern fue suplente, pero aprovechó la primera que tuvo para decantar la balanza a favor de los galos. Zidane sumó su segundo triunfo en el banquillo de Les Bleus, convirtiéndose en el primer seleccionador francés en lograrlo en el siglo XXI. Hasta nueve cambios realizó Zizou respecto al equipo que había ganado a Turquía el viernes. Lo había avisado en la previa. Camavinga acompañó a Da Cunha y Akliouche en el centro del campo y, en ataque, debutó Esteban Lepaul como titular. Francia fue de más a menos. Controló durante los primeros 15 minutos el encuentro, moviendo de lado a lado a Bélgica, e incluso pudo adelantarse. El larguero escupió el misil de Doué tras una jugada maravillosa y Ngoy, en la línea de gol, evitó el 0-1 de Kalulu. Esos primeros minutos deben servirle de referencia a Zidane para el futuro. Francia acumuló varios tramos de muy buen fútbol, una intención clara de jugar que, al menos en los últimos años, no se había visto con Deschamps. El encuentro se convirtió en un correcalles. A Zidane le falta tiempo para afinar los automatismos defensivos. Bélgica, con envíos en largo, encontró continuamente la espalda del debutante Andy Diouf. Se acumularon las llegadas en el área de Maignan, la más clara tras un disparo de De Bruyne que encogió el corazón de los galos. Francia calcó la segunda parte. Empezó dominando, generando ocasiones e incluso tuvo otro palo, esta vez de Da Cunha, una de las mejores noticias para Zidane del encuentro. Pero a Les Bleus les faltó pólvora. El partido lo cambió la entrada de Lukebakio, que fue una pesadilla para la defensa gala. El exjugador del Sevilla perdonó un mano a mano con Maignan que supuso la oportunidad más clara para los Diablos Rojos. Después, tras una acción brillante sobre Lacroix, volvió a estrellarse con el cancerbero francés, que, como el viernes en Turquía, sostuvo a los de Zidane en los momentos críticos. Y apareció Olise. Una arrancada monumental del jugador del Bayern, destrozando a su marca como si fuera un profesional contra un alevín, decantó el partido a falta de tres minutos para el final. El jugador del Bayern había entrado en la segunda parte y apenas había tocado tres balones. Otra victoria de mérito para Zidane.
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