

Misterio Bernardo Silva: sólo ha jugado 15′ en los últimos 30 días. Fueron 8′ en el derbi, con el Real Madrid y 7′ con Portugal, en todo el superparón.
Casi desaparecido. Con el Real Madrid y con Portugal. Bernardo Silva sólo ha jugado 15′ en los últimos 30 días. En un mes. Fue titular contra el Rayo Vallecano, el 12 de septiembre. Y desde entonces, un cuarto de hora de fútbol. Es el resumen de un caso sorprendente. El presente de quien empezase pisando fuerte −titular en tres de los primeros seis partidos−, pero ahora lo hace de puntillas. El regreso de Tchouameni, sumado a un sorpasso de Camavinga, le ha aminorado. Pero una cosa es perder velocidad y otra, este frenazo en seco. Casi a cero. Se busca a Bernardo Silva. Mirada a sus últimos 30 días. El corto plazo, tirando a medio. Ha afrontado siete partidos, tres con el Real Madrid y cuatro con Portugal, en el superparón. Porque tras un Mundial muy discreto −perdió la titularidad tras el primer partido y sólo acumuló 49′ hasta octavos, desde ahí−, entró en la primera lista de Jorge Jesus. Pero casi no ha participado: nada ante Gales, 3′ en Noruega, agua en Dinamarca y 4′ frente a Noruega (en Portugal). En total, 7′. El tercero que menos de toda la convocatoria. Se suman a lo poco acumulado con el Real Madrid, en este mismo periodo de 30 días. Uno que abarca tres partidos: nada frente al Elche, 8′ en el derbi y nada contra el Villarreal. Un ostracismo que contrasta con lo que precedía: había sido titular en tres de los primeros seis partidos. Estaba siendo habitual sobre el césped. De inicio ante Espanyol, Real Sociedad y Rayo Vallecano. Pero es que en el resto de partidos −Málaga y Betis− tuvo minutos, mientras que sí se ausentó ante el Inter, pero por sanción. Conclusión: si estaba disponible, jugaba. Una teoría que se ha esfumado. Esa es la cuestión. Sorprendente, si se tiene en cuenta que no venía transmitiendo malas sensaciones y que, sin ir más lejos, en el Metropolitano fue de lo poco salvable: su entrada dio orden. Un control que encontró su guinda en forma de asistencia. Fue el responsable de afinar el balón con música que Rüdiger cabeceó a la red. Además, firmó un 95% de acierto en pases (un 80% en los exclusivos al último tercio), puso tres centros (los mismos que Güler) y generó dos ocasiones. Eso, en 8′. Para entonces, se agitó el debate sobre si era lo más parecido a una solución para esa vacante de ‘creador’ que escasea en la plantilla. De alguien que agarrase la batuta de la orquesta. El pasado le avalaba, de hecho: el 57% de sus partidos con el Manchester City, fueron al timón. Pero, por ahora, no ha tenido continuidad. Ni con Portugal, ni con el Real Madrid, donde se ha encontrado con dos nombres propios: ha vuelto Tchouameni y ha crecido Camavinga. El primero, para encarecer el puesto del once y el segundo, los minutos desde el banquillo. Porque está siendo el primer cambio en la medular, por delante suya. Más difícil se prevé, aún, la situación para Thiago, quien todavía no se ha estrenado esta temporada. Ha aprovechado el superparón para tener minutos con el Castilla. Adquirir rodaje. Pero con el primer equipo, 0′. De extenderse esta situación, se evaluaría una posible cesión en enero. Pero cuando se llegue a ese río, se cruzará ese puente. Uno seco, de momento. Como escasez de agua está empezando a tener el río de Bernardo Silva. Quien ha desaparecido: sólo 15′, entre el Real Madrid y Portugal, en los últimos 30 días. Un inesperado. Un caso sorprendente. Un misterio.
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