

Samu Aghehowa vuelve a Sevilla para medirse al Betis. AS charla con algunas de las personas claves de su crecimiento en la AD Nervión.
Samuel Omorodion Aghehowa (Melilla, 5 de mayo de 2004) es uno de los grandes atractivos de este Oporto que suma un pleno de puntos en la liga portuguesa y que amenaza al Betis en la cita de este miércoles en La Cartuja. Una lesión lo privó de estar en el pasado Mundial con la Selección Española, pero él quiere volver a ser el ariete que llene de esperanza al país. Hace unas semanas volvió y sumó ya minutos con el Oporto, desde el amistoso ante el Deportivo de La Coruña hasta el último duelo liguero contra el Marítimo. Volver a Sevilla es especial para Samu. Fue el lugar en el que supo que podía ser futbolista. El lugar en el que imaginó que lo sería. El Sevilla lo descartó y fue cuando aterrizó en la AD Nervión. Allí todo cambió. Tenía 12 años. “Vimos llegar a un chaval delgado y alto. No daba ningún problema. Al principio teníamos dudas sobre las opciones que tenía de progresar, pero él se encargó de demostrar que iba a ser futbolista”, asegura Manuel Fernández, presidente de la AD Nervión. Él vio cómo se fabricó una estrella. Manuel charla con AS junto a su mujer, María Sánchez. “Ella es la culpable de que haya podido ser futbolista”, avisa mientras relata el difícil momento económico que atravesaba su familia en ese momento. “Su madre pasaba por una situación de carencias en muchas cosas. María lo ayudaba, lo motivaba, hablaba con él. Su familia no podía comprarle ropa...”. Y es María la que también da detalles sobre esos años y lo que trató de ayudar con la que es hoy estrella del Oporto: “Estoy orgullosa de él, fue una ilusión muy grande. Cuando vi que llegó con esa ropa y con ese coche, me puso como loca de contenta, también por su madre. Ella era lo primero y luchaba por él como podía”. Hay que recordar que en 2024 Samu aseguró que prefería ser llamado por su segundo apellido, Aghehowa, el que le dio su madre. María había hecho su labor. “Era su niño deportivo”, recuerda Manuel. Y ella insiste en cómo trataba de motivarlo: “Me costó mucho decirle a Samu que los goles eran lo que valía en el fútbol, que no le tuviera miedo. Era noble y muy educado. Era fabuloso. Yo lo motivaba diciéndole que le pagaba cinco euros por cada gol que metiera. Y no paró de marcar goles...”. AS también charla con Javi López, actual director deportivo del Betis femenino y hace unos años entrenador de Samu en el Nervión. “Era muy humilde. No le gustaba llamar la atención. María le ayudaba, al principio él era muy reacio y decía que no. Le daba el dinero al final para poder sacarse el bono del autobús. Nunca le gustó llamar la atención ni que le regalaran cosas pese a la realidad que sufría”. El que fuera su técnico explica algunas cuestiones sobre su juego en sus inicios: “Coincidí con él en cadete A de División de Honor. En mitad de la temporada, entrenó con nosotros e hizo el final con el B y el A. Recuerdo un día que jugábamos con el Málaga y le regalé unas botas. Casualmente al partido siguiente nos dio el gol de la salvación contra el Cádiz. A él le daba mucha vergüenza todo, no le gustaba llamar la atención. Como jugador era muy oportunista y generaba muchas ocasiones. Con el tiempo fue afinando mucho la definición, sobre todo en el Granada. Él tenía el don, tenía algo diferente”. Hoy Samu mira de reojo a la AD Nervión sabiendo que quizás ahí cambió todo. Su historia. Su vida. Con María como ángel de la guarda y la satisfacción de todos los que pusieron su granito de arena en fabricar una carrera que aún tiene un futuro repleto de éxitos. “Siempre fue agradecido, no pedía nada ni alardeaba”, recuerda Javi López. Hoy todos tienen un sitio en su aventura. La que quiere continuar con brillo en el Oporto.
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