

El extremo deslumbra en un Barcelona que aprovechó en verano una clara oportunidad de mercado.
Corre Karim Adeyemi (Múnich, Alemania, 24 años) como casi nunca lo ha hecho. El extremo siempre se había diferenciado por su velocidad, capaz de alcanzar picos de 36 km/h, pero también por su inconsistencia, que rebajaba un estatus siempre cuestionado. En el Barcelona, al menos hasta la fecha, comienza a cambiar el relato sobre su figura. Cabalga como lo hacía, pero mantiene la regularidad y elige mejor que nunca. Su excepcional aportación responde a un estado de confianza que se arraiga en la fe que le tiene Flick y en estar en el lugar que quería. La carrera de Adeyemi está en manos de Jorge Mendes. Nadie duda del ascendiente que tiene el superagente portugués en los despachos del Barcelona, como tampoco de su capacidad de persuasión. En este caso, tampoco necesitó ninguna pirueta dialéctica para convencer al Barcelona de la idoneidad de la operación. Adeyemi le transmitió a su representante su deseo de recalar en el Spotify Camp Nou, descartando cualquier otra opción que se le presentara. Durante los meses previos al verano, Mendes ofreció al jugador a Deco, que siempre vio con buenos ojos su posible llegada. A favor de Adeyemi jugaba, además de su plena voluntad de vestir la camiseta del Barcelona, el hecho de que su contrato con el Borussia Dortmund expiraba en 2027. Era una situación negociadora favorable para el Barcelona. Tras un tira y afloja, en el que Adeyemi mantuvo intacta su pretensión, los clubes cerraron el acuerdo por 22 millones y nueve en variables. La cifra estaba seguramente por debajo de la proyección del futbolista, pero se acercaba a la inversión que en su día hizo el Dortmund para firmar al entonces jugador del RB Salzburg. Además del propio atractivo que supone el Barcelona por sí solo, Adeyemi contaba con Flick como otro aliciente que tener en cuenta. Fue el entrenador que le hizo debutar en la Mannschaft en 2021 y que siempre creyó en sus posibilidades. Cuando Flick le llamó para hacerle saber que quería que jugara para él en el Barcelona, Adeyemi entendió que su decisión era la correcta para redirigir su carrera. Su talento nunca estuvo en discusión, pero sí su cabeza. Cuentan desde Alemania que el jugador, con un carácter poco templado y comportamientos discutibles a lo largo de su carrera, siente que la cercanía de Flick le hace bien y le ayuda a dar la mejor versión de sí mismo. Le habla sin rodeos, cara a cara, y le exige el nivel que puede dar. Son habituales las alusiones públicas de Flick sobre la necesidad de que Adeyemi esté enfocado en el fútbol. “Cuando está centrado, es fantástico”, aseguró en comparecencia de prensa el entrenador alemán. Las categóricas actuaciones en este inicio de curso, con tres goles en su hoja de méritos, respaldan la posición del entrenador del Barcelona. Adeyemi ha caído de pie, con un rendimiento instantáneo y creciente, como se ha visto ante el Levante y el Racing. Al golazo que marcó en el Ciutat de València le siguió su magisterio en el coliseo blaugrana. Fue el jugador que más remató (ocho), más regates completó (seis) y el delantero que más balones recuperó (cinco) en el partido del miércoles. Se ha integrado en el grupo y juega de maravilla. Correr siempre fue lo suyo, pero la elección del Barça y las buenas decisiones en el césped disparan su crédito. Parece que Mendes, Deco y Flick dieron con la tecla.
မန်ယူ
ရီးယဲလ် မက်ဒရစ်
ဘာစီလိုနာ
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