

El español marca su séptimo gol de la temporada en el Clásico y allana el triunfo sufrido del PSG sobre el Olympique de Marsella.
Y volvió a aparecer Ferran. Como si se hubiera normalizado marcar goles, como si de un huracán imparable se tratase, el héroe de España en el Mundial decantó un Clásico que se le estaba complicando sobremanera al PSG en Marsella. Su gol, un cabezazo imparable tras atacar el primer palo, allanó el triunfo (1-2) de los parisinos ante su archienemigo, que llegó a empatar, incluso a soñar con la victoria, pero la lógica se terminó imponiendo en el Vélodrome. El campeón de Europa sigue sin reflejar su superioridad en el campo. Los de Luis Enrique firmaron un primer tiempo timorato, lento en circulación de balón y con varios desajustes defensivos que pudo aprovechar el herido de muerte Marsella, que tiró de orgullo para dignificar su escudo en medio de una crisis monumental. Por si fuera poco, el conjunto marsellés perdió a su mejor jugador, Igor Paixao, en el ecuador de la primera parte. La situación era límite. Y, para sorpresa de muchos, su ausencia no la resintió el OM, que llegó a mirar por momentos a la cara a un PSG irreconocible durante ciertos tramos del primer acto. Los de Luis Enrique llevaron la voz cantante, dominaron la posesión, pero la oportunidad más clara fue del lado local. En las botas de Maupay, el Marsella pudo adelantarse contra el PSG, pero el exjugador del Sevilla, incomprensiblemente y estando solo delante de Safónov, remató de forma mordida y su disparo ni siquiera fue a portería. El PSG no amenazó a De Lange. El Clásico se le atragantaba al conjunto parisino. El técnico español, acuciado, no esperó. Entró Ferran Torres. El PSG comenzó a bombardear el área del Marsella, un equipo que puede aguantar 45 minutos, pero no 90 con una plantilla tan limitada. Las ocasiones comenzaron a sucederse en el área de De Lange. Y el español, como casi siempre, no tardó en aprovechar su oportunidad. Ferran, como un felino que busca con ahínco a su presa, silenció el Velodrome con un testarazo extraordinario. En Marsella firmó su séptimo gol de la temporada, unos números que obligan a Luis Enrique a reflexionar para darle las riendas de la titularidad. El Marsella nunca se rinde. Ni aun con todo en contra, ni teniendo enfrente al mejor equipo del mundo es un motivo para tirar la toalla. Højbjerg, que firmó un partido colosal, robó un balón en campo rival que propició un contragolpe sensacional que terminó materializando Angel Gomes. La alegría fue efímera. El PSG explotó la debilidad defensiva del Marsella y volvió a poner tierra de por medio. Marquinhos entró solo en el área y batió a De Lange. Por si fuera poco, Weah vio la segunda amarilla y el OM terminó con diez jugadores. Un triunfo sufrido de los parisinos, que recuperan la normalidad antes del parón.
မန်ယူ
ရီးယဲလ် မက်ဒရစ်
ဘာစီလိုနာ
မှတ်ချက် အားလုံး