

Carlos Muñoz, leyenda del Oviedo y exinternacional español, recuerda su paso por la Selección, el Mundial de 1994 que se perdió, su etapa en el Atlético y s
El fútbol le debe cosas y goles a Carlos Muñoz (25-1-1961, Úbeda, Jaén), un delantero rompedor que siempre podrá decir que debutó en el Barça sustituyendo a Quini. Pasó por el Atlético de Madrid del Jesús Gil más volcánico y encontró su sitio en Oviedo. Aquí, en Asturias, es una leyenda y un embajador del club. Tiene clavada en el alma su ausencia en el Mundial de 1994. Cree que Javier Clemente le jugó una mala pasada. Gentilmente, charló con AS. ¿Qué supone para usted como exinternacional y embajador del Oviedo que la Selección regrese al Carlos Tartiere? Nos merecíamos tener a la Selección ya después de tantos años. Estoy ilusionado y la gente, entusiasmada. España es una potencia. Va a ser un día de fiesta impresionante. En un día y medio ya no quedaban entradas. La entrevista también tiene que ver con usted. Los jóvenes no lo recordarán tanto, pero usted, seis partidos en la Selección, seis goles…. ¿Cómo era el Carlos Muñoz jugador? La verdad es que me convocaron ocho veces, pero una vez tenía una herida en la cabeza y no pude ir; y en otra también estaba lesionado. Fue un orgullo, sobre todo la primera convocatoria. Tenía 29 o 30 años y me llamaron jugando en el Oviedo. Fue una satisfacción que ya no esperaba. De pequeño juegas pensar en Primera, pero ir a la Selección... Siempre lo llevaré en el corazón. ¿Cómo jugaba al fútbol Carlos? Siempre me dijeron que me parecía a Stoichkov, pero ese tipo de delantero ya no existe. Ahora el fútbol es más moderno, pero siempre intenté dar lo mejor. No era habilidoso. Yo llegué donde llegué a partir del remate. Era un jugador normal, pero pillé una buena época en el Oviedo. Teníamos un equipazo… La historia de Bango, Berto, Gorriarán, Jerkan, Lacatus. El famoso Oviedo europeo y aquel partido contra el Genoa (todavía hay bufandas de aquella eliminatoria en la ciudad…) Fue un atraco a mano armada. Si no nos hubieran metido gol en el minuto 90, todavía estaríamos jugando allí… También pecamos de aprendices. No habíamos jugado en Europa y el Genoa era muy potente. Por pequeños detalles, nos eliminaron. Esta es una ciudad pequeña, aquí todavía le reconoce todo el mundo. Es un orgullo. Soy embajador del Oviedo. Tenemos 104 peñas en Asturias. Te piden fotos, todavía te dicen: ‘Tenías que estar jugando ahora’. Todo ese cariño… Por eso me quedé aquí también. Aquí hice mi vida futbolística, aunque estuviese en México, en Barcelona… Mi culminación como futbolista es aquí. ¿Qué recuerda de aquella primera llamada de la Selección? Porque paradójicamente jugaron en campo del Sporting, el campo del eterno rival. En aquella época no había móviles. Cuando llegué a casa, salieron mi mujer y mi hija y me dijeron que el presidente quería hablar conmigo. Pero coincidió que, al momento, bajaba una vecina y me dijo: ‘¡Enhorabuena, vas a la Selección!’. Me quedé atónito. No lo esperaba, nunca pensé que estaría en la Selección. Se me llenó el orgullo de pensar que jugaría en Gijón contra Brasil. Fue fantástico, pero también fue una semana un poco dramática, se metieron mucho conmigo. Lo hizo José María García, pero lo hizo para atacar al seleccionador, Luis Suárez. Y para eso se aprovecharon de mí. Decían que cómo iba a haber un jugador en la Selección con 30 años; y luego pidió perdón. Pero José María García me atacó bastante. ¿Días difíciles? Mucho. Me acuerdo que por la mañana estábamos en Gijón, llamé a mi madre y me dijo: ‘Carlos, ¿pero qué has hecho tú que te han puesto verde en la radio?’. Le dije que nada, que no se preocupase. Y luego, cuando entrenamos en Gijón, las pitadas eran tremendas. Luis Suárez dijo que si las pitadas continuaban nos íbamos del estadio, que echaba a todos fuera. Pudimos entrenar y luego, al día siguiente, cuando salí a jugar, cada balón que tocaba era una pitada. Pero tuve la suerte de que al cuarto de hora marqué el gol y todo el mundo se calló. Jugar para la Selección fue un orgullo, pero también le supuso momentos difíciles. No fue al Mundial de 1994 habiendo hecho una temporada brutal. 21 goles metí… ¿Cómo recuerda aquello? Ahora lo tengo más asimilado, pero todavía pienso y comento cuando nos juntamos que es injusto que el máximo goleador de su país, que había metido 21 goles en el Oviedo y que había demostrado que podía estar ahí…, que no te lleven… Sé por qué no me llevó, me la pagó. Estoy convencido de que no aceptó que me fuese del Atlético porque quería que me quedase. ¿Qué ocurrió? Cuando ficha por el Atlético de Madrid, yo estaba allí y le digo que me quiero ir al Oviedo porque querían que viniese. Y venía de un año difícil en el Atlético. Habíamos tenido cinco entrenadores, fue una temporada complicada. La verdad que yo también tuve culpa. Tenía ocasiones a punta de pala y no las metía. Estaba un poco aturdido. No me sentía el hombre importante, siempre había metido goles y no los hacía. Pero él dijo que me quería y que me tenía que quedar ahí. Pero le dije que no, que no, que no y que no. Y me fui al Oviedo. Y con los años…, pues pasó eso. Creo que fue injusto. En ese momento estaba físicamente y como goleador bien y no me llevó al Mundial. Me sentí triste, lloré mucho, le juro que lloré mucho por la rabia. Si pillo en ese momento a alguien… Siempre digo de cachondeo que me fastidiaron un Mundial y ser el máximo goleador…Lo asumes con el tiempo. Algo pensaría cuando Salinas falló sólo ante Pagliuca en el partido de cuartos de final España-Italia en Boston… Todos me decían: ‘Si estás allí no la fallas’…. Pero al final, con los años, aceptas lo que pasó. Hace poco decía Fermín que al principio del Mundial ni quería ver los partidos porque se lo iba a perder por lesión. ¿Le pasó igual? Al principio, no quería ver los partidos, pero el fútbol te lleva y quería que fuéramos campeones. A veces pensaba: ‘Que se jodan’, pero quería que fuéramos campeones del mundo, que Salinas hubiese metido el gol, que Juanele hubiese jugado… Estaba cabreado, sí, pero quería que ganásemos. Carlos, su carrera fue nómada Y atípica. Fiché por el Barcelona y creo que demostré bastante en el Barça Atlètic como para hacer una pretemporada con el primer equipo y el único que me iba a dar la oportunidad de jugar era Menotti. Debuté en Copa de la Liga sustituyendo a Quini. Estuve tres meses con el primer equipo y creía que era jugador del primer equipo y que yo estaría ahí al año siguiente. Menotti confiaba en mí, pero lo echaron. Me volvieron a meter en el filial, seguí jugando bien, faltando cuatro o cinco meses, me mandan para Elche. Jugué doce partidos y metí seis goles en Primera. Vuelvo y me dicen que no hay posibilidades de que me quede. Me llevan el Hércules y luego al Murcia, que demostré que podía estar en el primer equipo; y no me dieron la oportunidad nunca. Me trataron injustamente. ¿Fue directamente Núñez? Creo que era Jaume Olivé, que era el director deportivo, el que no apostaba por mí. Y hablaba con César, en paz descanse, y que los informes eran buenos, pero que no sabía quién había ahí que no quería que llegase a la primera plantilla. Pero lo poco que conseguí me lo gané a pulso. ¿Coincidió con Maradona? Sí. Los extranjeros eran sólo él y Schuster. ¿Y cómo era entrenar con Maradona? Un fenómeno como persona. Como futbolista, qué voy a decir. Manolo y yo subimos a entrenar en aquellos meses con el primer y el día que se despidió, a los primeros que vino fue a nosotros y nos dijo: ‘Venga, chavales, que tenéis que llegar’. Luego coincidió con él en partidos contra el Sevilla y era un fenómeno. Y luego va al Atlético. ¿Cómo era Jesús Gil? Uf, increíble (risas). Si por la tele ya se veía cómo era, en persona… Tuve muchas peleas con él, discusiones. Primero, porque me acuerdo que, nada más llegar, cuando voy a firmar, me encuentro a Menotti, que me había pedido. Y le pregunto: ‘¿Cómo está?’. Y me contestó: ‘Nunca más pediré tu fichaje cuando vaya a algún equipo porque aquí me han vuelto a echar’. El Barça me traspasó por un precio de 100 millones. En aquella época, el jugador cobraba el 10 o el 15 por ciento del traspaso. Y yo pregunté, antes de viajar a Grecia a un amistoso, que dónde estaba mi porcentaje. Y que si no cobraba, no iba a Grecia. Y me dijo Gil: ‘Si no vas a Grecia, no vas a jugar en todo el año. Tú no tienes precio, no tengo que darte nada’. Y dije: ‘Bueno, pues anda’… Y por hablar, cuento lo de Valencia. Diga. Me pusieron de titular. Llevaba un año malo. No metía, goles pegaba palos. Y fuimos a Mestalla. A Gil lo odiaban en Valencia. Al minuto 15, penalti a favor nuestro. El tirador era Marina y cuando lo va a coger le digo: ’Lo tiro yo’. Estaba desesperado por marcar un gol. Y, desde el banquillo, el míster, desde lejos, que no recuerdo si era Atkison o Adisson, empieza a gritar desde el banquillo y pide que lo tire Marina a voces, pero Marina me dio el balón y me dijo, tíralo tú. Y Marcos Alonso, en paz descanse, le dice al míster: ‘Que lo tira Carlos, hombre, que mete goles’. Y tiro…, y al palo. En el descanso no bajó el presidente y nadie dijo nada. Y empieza la segunda parte. Y… Perdíamos por 1-0. Me quedo delante del portero, lo driblo, sólo ante la portería, tiro, me voy ya para celebrar el gol, da unos botecitos, …, y al palo. Termina el partido, 1-0. Y baja Gil al vestuario… ‘¿Tú quién crees que eres, por qué tienes que tirar el penalti?’. Yo ya no aguantaba mas y le dije: ‘Me cago en la p… que me parió…. Si no me quieres mándame a tomar por culo por ahí, échame o me cedes…’. Y ahí se calmó. Esa la pagué. Al día siguiente los de Estudio Estadio de cachondeo conmigo poniéndome imágenes de mis tiros al palo con la frase “atrévete”… ¿El tipo más singular que se ha encontrado en el fútbol? Ha habido muchísimos pero Gil era un fenómeno en todos los aspectos. Tenía su genio y sus cosas. Yo ese año lo pasé mal. El equipo era un desastre. Y eso que teníamos buenos jugadores. Futre, Baltazar metió 36 goles… Pero el equipo era desatroso. Nos eliminó el Groningen… Por ir cerrando la entrevista y por volver al motivo por el que estamos aquí. ¿Qué le sugiere la Selección? Lo bien que juega al fútbol. Creo que De la Fuente ha cogido a la gente que quiere desde la Sub-21, la Sub-19, y ha llegado donde quería. Y luego, hay mimbres. Jugadores de calidad a los que ha sabido llevar. Hay que estar orgullosos de esta Selección. Tenemos jóvenes, algún veterano. Oyarzabal mete goles…, parece el mejor jugador del mundo. El otro día le di la enhorabuena a De la Fuente cuando vino a la presentación del partido. Él no mete los goles pero los ha organizado perfectamente. Cada vez que ves a la Selección, te alegra la vida. Ves otro partidos y no te dicen nada. Ellos sí. Y usted que ha jugado con zurdos memorables como Futre o Maradona, ¿lo de Lamine lo ve para tanto? Es joven, tiene una calidad increíble. Si me lo va comparar con Maradona…, todavía no llega. Es un jugador impresionante. Esperemos que no se tuerza, es un jugador impresionante. Parece que tiene la cabeza bien puesta. Pero es que cualquiera te la lía en este equipo. Que sigamos así.
မန်ယူ
ရီးယဲလ် မက်ဒရစ်
ဘာစီလိုနာ
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