

El parón le brindó la oportunidad de jugar y el centrocampista demuestra estar para más. Antes del miniderbi, gol con la Sub-20.
Un paso atrás, dos adelante. O tres. Una filosofía que no es nueva para Thiago Pitarch, que vuelve a utilizarla para desplegar las alas. Esas que en el primer equipo estaban plegadas. Llevaba 73 días sin minutos, a cero desde que recibió el alta competitiva. Pero llegó el superparón y con él, la oportunidad. Lo hizo, curiosamente, al cerrarse otra puerta, la de la Sub-21. No hubo llamada de la Rojita y ello cambió el horizonte. Tres semanas sin partidos... del Madrid. Que no del Castilla. Ese fue el interruptor. El germen del nuevo plan. Uno temporal, que Thiago ha exprimido. Fue una coyuntura que desde el club se le expuso. Que se consensuó con Mourinho. Y al levantar el luso el pulgar, lo hicieron todos. Todo pactado, acordado entre las partes. En lugar de tres semanas buscando rodaje en entrenamientos en Valdebebas, mejor que ese rodaje llegase sobre el campo. Y así ha sido. Contra el Sant Andreu (1-1), aunque sin la exuberancia física que te da la continuidad, asistencia a Yáñez. Ante el Alcorcón fue la voluntad de un Castilla que perdió el ánimo (1-2). Fue un paso más. En la llamada exprés de la Sub-20, titularidad y gol con la zurda desde la frontal para abrir el 2-0 a México. Y rumbo al Atlético Madrileño. Poco de mini y mucho de derbi. Un día D. Esa fue la razón de esos 45 minutos en el amistoso con la selección. Todo pactado con Paco Gallardo y con el Real Madrid, a través de la buena sintonía entre el club y la RFEF. Para ser titular en el Di Stéfano, y lo fue. Y lejos de pagar el cansancio, se salió. Abarcó campo y apareció mucho en campo contrario. Una actuación a la que solamente le faltó el gol, aunque lo buscó. Porque todo lo demás, lo tuvo. Coberturas, conducciones, más mediapunta que centrocampista. Omnipresente. El mejor resumen, el de su técnico: “Ha demostrado el jugador que es. Pero no hoy, lo lleva demostrando mucho tiempo en Primera Federación o en partidos de Champions. Lo que hay que valorar muchísimo de Thiago es que baje con nosotros, sin apenas poder entrenar, después de una lesión que le ha impedido hacer una buena pretemporada con el primer equipo. Y baje con las mismas ganas que cuando estuvo conmigo en el Juvenil B o en la Youth League. El chico ha hecho un despliegue enorme y ha dominado muchísimas áreas dentro del fútbol. Y ya solo ver el despliegue físico que hace es un espectáculo”. Y López de Lerma ahondó: “A Thiago tengo la suerte de conocerlo desde el primer año que llegué aquí. Se gestiona solo. Sabía que no tenía que pedirle nada más. Ni exigirle ni motivarle a pesar de venir de arriba a abajo, que eso quizás puede costar un poco más. Sabía que se iba a tomar este partido como si fuese el último. La gestión con Thiago es muy fácil. Sabiendo que sus esfuerzos y sus ganas de competir son más y más siempre. Después no es fácil jugar en el primer equipo del Real Madrid. Pero ha demostrado que tiene capacidad y potencial. Si lo vemos arriba jugando, estaremos muy contentos por él”. Fue continuidad a lo visto en Majadahonda con La Rojita. Ese rol más adelantado, con un Thiago más mandón, con más presencia. Como suele ocurrir cuando se enfunda la elástica roja (fue máximo asistente en el Europeo Sub-19 que fue a la vitrina de España) o la castillista. Más cerca del área, con más colmillo. El último ejemplo, el derbi. Sin ser los contextos más favorables, con el Castilla ha demostrado personalidad. Que quiere el balón. Que, si Mourinho le necesita a la vuelta del parón, está preparado. Y contra el Madrileño alzó la voz por última vez. Porque la idea de Mourinho, que vio su recital en el Di Stéfano ante el máximo rival desde la grada, es que Thiago regrese. Que vuelva a formar parte de la primera plantilla (sábado 10, contra el Villarreal en el Bernabéu), una vez termine este parón eterno (el primero de tres semanas). Después de comprobar que esos informes que manejaba al aterrizar, los que le hicieron pedir al joven que se quedase (tenía la salida al Fulham muy encaminada y el portugués hizo que todo se parase), eran fieles a la realidad. Apenas pudo comprobarlo al llegar (la lesión de rodilla llegó en el primer entrenamiento del canterano). Tampoco tras el regreso al ruedo (convocatorias sin minutos ante Inter, Rayo Vallecano, Elche y Atlético de Madrid). Pero ahora lo está haciendo. Está viendo que el joven, con oportunidades y confianza, es diferencial. Que tiene pulmones pero también colmillos. Con el Castilla y con la Selección. A veces, las mejores noches llegan con planes improvisados. Y Thiago está exprimiendo el suyo.
မန်ယူ
ရီးယဲလ် မက်ဒရစ်
ဘာစီလိုနာ
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