

Este chico es ‘espialidoso’, término abreviado de la famosa película de Mary Poppins, con una expresión que significa algo divertido, fabuloso y maravilloso
Agonía feliz. Llegados al minuto 90, la afición estaba calentita. Mucho. Un Madrid que podía haber cerrado su triunfo en Elche a poco que se lo hubiera propuesto. Pero de nuevo se cayó en los vicios pasados. Con 0-2, una extraña indolencia se apodera del equipo, deja de presionar con intensidad, baja las revoluciones y empieza a dejar pasar los minutos pensando quizás en el decisivo derbi del Metropolitano. Lo dije en El Carrusel porque lo veía venir: “Hay que meter el 0-3 o lo vamos a pasar mal”. Pues nada. Vuelta a la borrica, gol del peleón Osorio de cabeza y todo el Martínez Valero de nuevo enchufado a la ilusión con su Elche lanzado hacia la gloria. Y la encontró con un gol de pillo de Fer Niño. Mou no se lo podía creer. Otra vez dejando escapar un triunfo que pasó de versallesco a pesadillesco. Gestos de impotencia en los verdes, que veían como este miércoles el Barça se podía alejar a cinco puntos. Era un escenario inadmisible. Pero el portugués optó por apelar a esa heroica que adorna la historia sagrada de este club. Sacó todos los tanques que quedaban en la reserva pese a asumir el riesgo de una derrota por acabar con seis tipos al ataque: Bellingham, Brahim, Diomande, Mbappé, Endrick y el Salvador Espí. El Elche se vio arrinconado hasta que una contra excelsa de Jude le permitió habilitar a Mbappé, que levantó la mirada para conectar con Espí y que este volviera a ponerse la capa de héroe. Este chico es espialidoso, término abreviado de la famosa película de Mary Poppins, con una expresión que significa algo divertido, fabuloso y maravilloso. Todo eso es Carlos Espialidoso. ¡Eres grande, chaval! Jesús Gil (Manzano). Vi en la magnífica Guía del AS 2026-27 que el árbitro extremeño es el más veterano de la categoría. Quiero pensar que este será su último curso y que cuelgue el silbato de una vez. Un árbitro empeñado en no respetar las reglas cuando pita al Madrid. En Elche permitió un codazo alevoso a Huijsen de Osorio (era roja y no pitó ni falta), un plantillazo brutal a Güler (no pitó ni falta) y una patada sin balón de Morente a Vini, al que no sacó siquiera la amarilla. La caemos mal. Qué se le va a hacer... 15 de septiembre. No es una fecha cualquiera en el particular santoral madridista. En este mismo día de 1930, el divino Ricardo Zamora firmó su contrato como jugador del Real Madrid. El primer gran portero mediático en ese fútbol de blanco y negro, jersey de lana y gorrilla de tela gruesa para amortiguar la solana o los chuzos de punta cuando llovía en aquellos tiempos de mucho barro y poca brizna de hierba. Nos dejó en 1936, como gran legado en su hoja de servicios, esa parada mítica en la final de Copa ante el Barça. Luego, la guerra civil oscureció el fútbol y todo lo que se puso por delante. Pocos años después, en 1943 y también en un 15 de septiembre, el legendario Santiago Bernabéu fue nombrado presidente del Real Madrid. Bendita la hora. El gran hacedor. El creador de la obra futbolística más grande jamás contada. Un estadio que acogió la disputa de las primeras cinco Copas de Europa ganadas consecutivas. Don Santiago fue su impulsor, albergando hasta 120.000 aficionados en sus gradas. Décadas después llegó la ambiciosa e impactante modernización liderada por Florentino Pérez, que le permitirá acoger, si el raciocinio se impone afortunadamente, la final del Mundial de 2030. No olvidamos a Zamora, no olvidamos a Bernabéu. El fútbol tiene memoria. Y el madridismo, también. A por el derbi. Nadie me tiene que explicar que el Madrid debe mejorar su fútbol y su intensidad para ganar esta Liga, pero todo empieza por tumbar al Atleti en el derbi. Un partido que mide tu verdadero potencial. Y yo creo en este Moumadrid. Reaccionará seguro. ¡A por ellos!
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