

Fofana, sorpresa en el mercado y brillando con el Sevilla, habla con As en la previa: “Soy un 6 y un 8, un 68. Busquets y Touré me sirven de modelo.
Youssouf Fofana (París, 1999) llegó al Sevilla en las últimas horas de un mercado frenético para los nervionenses. La cesión del centrocampista del Milan, subcampeón del mundo con Francia en 2022, se convirtió en una auténtica bomba porque apuntaba al Lyon o a otro equipo Champions. Un movimiento que de momento está funcionando redondo a las órdenes de Luis García Plaza. ¿Cómo está pasando estas primeras semanas en Sevilla? Muy bien, me han acogido perfecto en el vestuario. Y eso que fue un fichaje muy rápido. Pero el funcionamiento del club me ha sorprendido, por sus instalaciones, por toda la gente que trabaja con nosotros. El Sevilla es un grande, que ha ganado muchos títulos y hecho cosas muy importantes en Europa. Te das cuenta en cuanto llegas. ¿Qué pasó para que el Sevilla consiguiera casi ‘robarle’ del Lyon? La situación del Lyon impidió que pudiera ir allí. Ya había trabajado en el Milán con Paulo Fonseca, su entrenador, con el que sigo manteniendo una buena relación. Me gusta su filosofía futbolística. Pero como se suele decir: después de algo malo siempre llega algo bueno. Y el Sevilla es tan bueno como el Lyon. Mucha gente también se pregunta por qué el Milan no ha querido retener a un futbolista de su calibre, a un subcampeón del mundo. Subcampeón no es campeón (risas). ¿Le digo la verdad? Todavía no sé si es el club o el entrenador (Rubén Amorim) el que no me quería. Lo único que me dijeron era que no entraba en sus planes y yo no iba a forzar mi permanencia allí. En el Sevilla me querían mucho. Y aquí estoy, feliz. Wissam Ben Yedder, con el que usted coincidió mucho tiempo en el Mónaco, fue ídolo goleador en Nervión. ¿Habló con él sobre venir? ¡No me dio tiempo a hablar con nadie! El fichaje se hizo en cuestión de horas. En todo caso, si en mi interior siento que es una buena idea, y el Sevilla lo está siendo, voy a por ello. Pero sí, mantengo buena relación con Wissam, sé que marcó un montón de goles aquí y la gente le quiere. Y él está muy contento con su paso por este club. Seguramente usted conocía los últimos años difíciles que han pasado en Nervión. ¿Esperaba este gran inicio de campaña? De momento es anecdótico, porque lo importante es el final. Pero cuando hay calidad, todo lo bueno es posible. Y a mí me ha sorprendido la gran calidad de los jugadores. También, el Sánchez-Pizjuán. Ante el Valencia estuve por primera vez en nuestro estadio y el ambiente es genial, increíble. Me emociona y nos ayuda mucho, estoy deseando jugar aquí una y otra vez. Ahora juega en Nervión de nuevo... Pero ante este Barcelona. ¿Dan miedo los cules, y más después del 7-2 contra el Racing? Y aunque hubiera ganado solo 1-0. El Barcelona es uno de los mejores equipos del mundo, con algunos de los mejores jugadores del mundo en cada puesto. ¿Pero miedo? Si tienes miedo no te presentas al partido. Te quedas en tu casa o te vas por ahí, de fin de semana. Al final son 90 minutos y de inicio vamos a poner los mismos jugadores, 11. Rodri, Pedri, Fermin, Gavi… Usted es centrocampista. ¿Qué le dice ese mediocampo? Antes de Rodri ya eran un equipo muy sólido, pero Rodri lo refuerza muchísimo, facilita las cosas a sus compañeros. Son campeones de Europa y del Mundo con España. Por eso, además, tienen los automatismos de la selección. ¿Tiene algún ídolo en el fútbol? Más que ídolos, hay jugadores que me han servido como modelo, me gusta coger algo de todos ellos. Por ejemplo, dos que jugaron en el Barcelona: uno, Sergio Busquets. No era rápido, pero parecía casi imposible quitarle el balón. Y Yaya Touré, por su manera de conducir un balón. Busquets y Touré, dos futbolistas diferentes. ¿Usted es más 6 (pivote) o más 8 (interior) ? A veces un 6, a veces un 8. ¿Un 68? (Risas) Eso, un 68. Es verdad que mi posición, donde me siento bien y hago buenos partidos, es la de 6. Si estoy con Agoumé, que suele jugar más retrasado, me coloco arriba. Si lo hago con Kochorashvili, que es mas ofensivo, voy hacia atrás. Hay aficionados del Sevilla a los que le está sorprendiendo su facilidad para llegar arriba, al ataque. Y para ponerse de gol. Todos tenemos alma de jugador defensivo, todos queremos marcar. Yo soy ese tipo de futbolista al que dan libertad para hacer el recorrido de área a área, box-to-box. Así que no me pongo límites. Cuando hay que atacar, si estoy en la posición adecuada, voy hacia adelante. Además, creo que los jugadores empezamos de niños casi siempre siendo delanteros y vamos retrasando nuestra posición poco a poco. Yo tuve la suerte de quedarme en el medio... Ahora se le ve a gusto jugando al lado de su compatriota, Agoumé. ¡Es que hablamos los dos francés! Además, Lucien es un magnífico centrocampista, en Francia estuvo bajo los focos porque era una gran promesa de nuestro fútbol. Es un placer verle hoy aquí en Sevilla, cómo ha crecido y se ha convertido en un líder del vestuario. Hablando de Francia. ¿Sueña con volver con les Bleus? Por supuesto, siempre es un honor y un orgullo jugar con Francia, con esta generación de grandes futbolistas. Y más lo sería hacerlo a las órdenes de Zinedine Zidane. Zidane es una leyenda. No conozco a Zizou personalmente, pero sé que mi trabajo en el Sevilla puede ayudarme, ¿por qué no? La última: ¿qué espera de la temporada con el Sevilla? Que sea buena y, sobre todo, que los aficionados estén contentos. Sean cuáles sean los resultados, que los hinchas se diviertan y digan: “¡qué año más genial! Que se les ponga la piel de gallina siempre: en los grandes partidos, pero también en los pequeños. Insisto: si no, nos quedamos en casa.
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