

El brasileño se cruzará el mundo para jugar tres amistosos recaudatorios para la CBF. Sobrevuela la lesión del año pasado en el Brasil-Francia.
Hay temblores en el Barça y es inevitable. En el mejor momento de su carrera, con unas cifras salvajes en el inicio de curso (14 goles y tres asistencias), Raphinha se cruzará el mundo para jugar tres amistosos de marcado carácter recaudatorio con la Brasil de Ancelotti. Dos de ellos serán contra Australia (25 de septiembre en Townsville y 29 de septiembre en Brisbane). El otro, en India (Calcuta, 3 de octubre). El próximo partido del Barça no es hasta el 10 de octubre (18:30 horas ante el Getafe). Habría, pues, tiempo de descanso suficiente para que regresase de Asia y descansase con vistas a una rueda de partidos durísimos que esperan a los azulgrana en octubre. Los precedentes, sin embargo, obligan a que el Barça tenga la alerta activada. Raphinha se lesionó a finales del pasado mes de marzo en Boston, durante un partido amistoso Francia-Brasil que se jugó en Boston, y estuvo fuera de combate en el momento crítico de la temporada. Se perdió los cuartos de final de la Champions League. El Barça cayó en aquella eliminatoria, y la baja del brasileño se notó. No por su inicio de temporada, sino por lo que lleva representando en las tres últimas, Raphinha es algo así como el alma-mater del equipo, clave por lo que contagia. El Barça, es una evidencia, es un equipo mucho más ganador y con más amor propio cuando está en el césped. El delantero, sin embargo, no suele negociar esfuerzos. Fue lo que le pasó en Boston. En un desmarque de ruptura innecesario al borde del descanso de aquel amistoso se rompió el bíceps femoral del muslo derecho. Raphinha viaja en plenitud física. Queda por saber, ahora, cuál va a ser la gestión de minutos que haga con Ancelotti para los tres partidos y, sobre todo, en qué nivel de intensidad los va a afrontar. Si, de alguna manera, la lección de Boston, incluso la lesión con Brasil ante Haiti en Filadelfia durante el Mundial, le influirán a la hora de afrontar los partidos. No parece que vaya en su ADN, pero los precedentes son peligrosos. Raphinha, que se fue del Mundial de puntillas después de la derrota de Brasil en octavos de final contra Noruega, anticipó su regreso de vacaciones para estar con el equipo en St. George’s Park durante la pretemporada. Se le ha visto más fino que nunca, hambriento de fútbol y con ganas de hacer historia. Cruzarse el mundo (35.000 kilómetros), por más que vaya en clase VIP, con el cambio horario que además supone, no parece la mejor idea. Pero, como dijo Flick, el Barça está obligado a aceptarlo. Sólo puede cruzar los dedos.
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