

Todas las ligas logran mejorar su media de juego efectivo con las nuevas reglas arbitrales. En LaLiga el balón está en disputa en 56’ 35’’ por partido.
El fútbol tiene un grave problema con las pérdidas de tiempo desde hace años y busca un remedio. Esta temporada parece que han dado con una solución más taxativa que les va a ayudar a plantarle cara. El nuevo reglamento se ha endurecido en este sentido, dando a los árbitros más herramientas para poder castigar a los que ralentizan el juego. El resultado que se observa en estas primeras jornadas es que el tiempo efectivo está aumentando respecto a la temporada pasada. De los 90 minutos de los partidos, se juega de media en LaLiga EA Sports 56 minutos y 35 segundos. Dos minutos y 41 segundos más que en la temporada 2025-26. Esta mejoría no solo es exclusiva de España, en la Premier League han subido un minuto y doce segundos (56’ 35’’); en la Bundesliga apenas doce segundos (56’ 29’’); la Ligue 1 suben tres minutos y veintinueve segundos (59’ 46’’), y la Serie A se coloca con 58’ y 09’ segundos gracias a una subida de tres minutos y treinta y dos segundos. En España, además, destacan Celta y Deportivo como los equipos que más minutos de juego efectivo tienen en sus partidos, con 63’ 43’’ y 61’ 055’’ respectivamente. Es más, los de Giráldez son los cuartos de las cinco grandes ligas que más juegan, por detrás de PSG (64’ 12’’), Atalanta (63’ 53’’) y Niza (63’ 49’’). El fútbol está ganando, poco a poco, la batalla contra las pérdidas de tiempo. Porque dichos tiempos están mejorando no solo en comparación a la temporada pasada, sino respecto a los de hace cinco años. Cuando, por ejemplo, en LaLiga estaba la media en 53 minutos y 49 segundos. Se está combatiendo poco a poco desde International Board (IFAB), el órgano mundial que rige las reglas, introduciendo medidas que permiten castigar a los clubes que tratan de interrumpir el partido constantemente. Primero lo hicieron con los porteros. Desde hace un par de temporadas los árbitros deben hacer una cuenta regresiva y visual de cinco segundos para que saquen de meta. En caso de no hacerlo, se pitará córner para el adversario. A partir de esta temporada, este caso se ha ampliado también a los saques de banda. Aquel club que lo retrase perderá la posesión a favor de su adversario. En este inicio de Liga se ha visto a muchos entrenadores apremiar a sus jugadores a sacar al ver que se distraín más de la cuenta. Pero las herramientas para luchar contra las pérdidas de tiempo no se quedan ahí. También está funcionando la regla para agilizar los cambios: cada equipo debe realizar la sustitución de los jugadores en un plazo máximo de diez segundos (un paso más a la regla fijada hace u par de temporadas a permitir que los futbolistas salgan por cualquier lado del campo, sin necesidad de ir hasta los banquillos). En caso de no salir en diez segundos, el suplente no podrá entrar como mínimo un minuto después y una vez se vuelva a parar el juego. El foco también se ha puesto en las atenciones médicas. Salvo ciertas excepciones, los jugadores que sean atendidos sobre el césped, provocando la interrupción del partido, deberán salir del campo y estar fuera de él mínimo un minuto más. Aunque la Premier y LaLiga han ido un paso más allá. Han recibido autorización de IFAB de implantar una medida no obligatoria. Si un portero finge una lesión para ser atendido, un jugador de campo tendrá que salir un minuto. El entrenador tendrá que decidir quién, sino lo hará el capitán. El fútbol ha dicho basta de ralentizar el juego y los árbitros van a actuar tajantemente. Así lo afirmó en AS este verano García Verdura, colegiado de Primera: “Vamos a intentar que se juegue lo máximo posible y erradicar las pérdidas de tiempo”. Y parece que lo están consiguiendo.
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