

El técnico prefirió anteponer la llamada del Real Madrid a las conversaciones con la federación portuguesa.
José Mourinho es un hombre fiel. Defiende y respeta a los suyos como pocos. El portugués ha demostrado que si un amigo está en apuros, ahí está él para ayudar y empujar para intentar dejar atrás las dudas del que acude en su búsqueda. En el pasado mes de abril lo volvió a demostrar tras recibir una llamada de Florentino Pérez. El Real Madrid estaba en problemas y el técnico acudió sin dudarlo, dejando atrás diferentes propuestas recibidas, especialmente una de la selección portuguesa. Eran las semanas previas al inicio del Mundial y la continuidad de Roberto Martínez al frente del combinado portugués estaba descartada. No importaba lo que pudiera suceder en tierras norteamericanas, tal y como se ha demostrado pasado el tiempo. Portugal y el entrenador iban a tomar caminos divergentes, poniendo fin a la época del técnico español al frente del banquillo de la selección lusa. El hallazgo del nuevo seleccionador apuntó primero hacia José Mourinho, que llegó escuchado a los dirigentes de la Federación, incluso se hablaron de ciertas circunstancias que siempre rodean a los equipos nacionales, como punto de partida para el entendimiento. Fue el momento en el que el Real Madrid decidió que el futuro del banquillo blanco pasaba por otro regreso, en este caso el de Mourinho doce años después. Florentino Pérez pidió ayuda al todavía técnico del Benfica, repitiendo de esta manera los movimientos pasados hechos con Zidane y Ancelotti. La fórmula no era otra que el regreso a la dirección del equipo de aquel entrenador que ya había funcionado con anterioridad. Presidente y entrenador habían mantenido contacto durante todo el tiempo desde el adiós de Mou a la entidad madridista y aunque su nombre sonó con anterioridad, el presidente y José Ángel Sánchez, decidieron que era el momento del regreso. Un amigo nunca te falla o por lo menos Mourinho no lo hace, acudiendo a la llamada del Real Madrid. Atrás se quedó el Benfica, previo pago de la cláusula y la Federación entendió la circunstancia que había rodeado al entrenador. Buscaron y encontraron a Jorge Jesús, un técnico que sabe muy bien lo que es trabajar con Cristiano Ronaldo. Esta no fue la primera ocasión en la que el tren de la selección pasó por la puerta del actual técnico del Real Madrid. En 2012, siendo máximo responsable técnico del equipo madridista, la Federación portuguesa quiso fichar a Mourinho. Le ofreció la posibilidad de compatibilizar los dos cargos. Los dirigentes del club blanco le cerraron la puerta. La relación entre el ex del Benfica y el presidente de la entidad madridista apunta a la complicidad y como sucedió con los casos anteriormente citados de Zidane y Ancelotti, confía en él para revertir la situación vivida en las dos anteriores temporadas. Confianza, total y absoluta.
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