

Mikel, en la ‘zona Merino’. Suyos fueron los dos goles de la remontada. Posible gracias a un Unai Merino sensacional. Pedri, líder en la sala de máquinas.
Y van 42, cuando parecía que no pasarían de 41. Pero siempre se levantan. Cuando no es a través de Lamine (pasó de 270 minutos... por poco), recurre De la Fuente al resto de armas. Porque el arsenal es infinito. Y poco rifles funcionan como el de Mikel Merino. Especialmente cuando la noche empieza a convertirse en thriller. Un doblete para remontar, el último con una maniobra de ‘9′ en el 89′. Y pensar que fue central con Tuchel en el Dortmund... Aunque no habría victoria sin Pedri, sostén ante una Croacia que salió con colmillos en los dientes, ni Unai Simón, de reflejos felinos. El nudo no siempre es el mismo, pero el desenlace sí. Pleno al cuatro en la Nations. España gana, otra vez. Unai Simón: Volvía y pronto se le terminó el descanso. Estuvo atentísimo para despejar un testarazo bocajarro de Stanisic y poco después, llegó el gol. Paró la primera a Matanovic, otro paradón, pero nada pudo hacer con el rechace de Perisic. Casi sin tiempo a pestañear no se entendió con Laporte, que perdió en el área pequeña, pero lo solucionó el propio Unai con reflejos felinos. Y ya en la segunda parte sacó un zapatazo brutal de, otra vez, Perisic. Su pie, espectacular. Partidazo. Pubill: Tuvo el infortunio en el rechace de Unai que Perisic enjaularía de cabeza. Apostó por tapar el centro y dejó abierto el pasillo al gol. Pero estuvo muy firme en los duelos, conteniendo esos primeros minutos donde Split vibró con los suyos. Se las tuvo con el propio Perisic, pero le contuvo más allá del tanto. Eso sí, no pudo proyectarse demasiado. Cubarsí: Con mucho trabajo, mucho más del esperado de inicio. Bilic avisó y no fue traidor, iban a ir con el cuchillo entre los dientes. Y se notó. Ello complicó la salida de balón española y a Cubarsí, en un par de contras, le faltó algo de contundencia. No obstante, creció con los minutos, se fue asentando y recuperando el mando. Buena muestra, un pase sensacional a Lamine que era medio gol, pero su compañero no hizo su mitad. Y con España volcada salvó de cabeza un centro que apuntaba a 2-1. Es un seguro. Laporte: La presión croata fue voraz de inicio y ello complicó a la zaga, incluso con balón. En el área pequeña no controló bien un pase de Unai Simón y Vlasic le robó la cartera. Por suerte quedó en susto cuando se masticaba el 2-0. No tardó en rehacerse, eso sí, y estuvo firme en los nuevos arreones croatas y dejó incluso un gran centro que Oyarzabal no pudo convertir. Pero perdió un balón en el tramo final que pudo costar el gol. Una pena, pues con balón fue un centrocampista más. Cucurella: También a más. Porque también le costó tras el silbatazo inicial por los bríos con los que salieron los de Bilic. Con Vlasic como uno de los más activos, además. Pero fue pisando cada vez más firme y ello le permitió aparecer en campo contrario con relativa asiduidad. Con balón estuvo preciso y forzó la segunda amarilla para que expulsaran a un Perisic que estaba siendo un dolor de cabeza. Rodri (71′): Le costó bastante en el arranque. Sobre todo a la hora de bascular y recuperar la posición. En el primer tiempo no logró imponer su ley como acostumbra, pero en el segundo tiempo mejoró. Ahí fue más él. Robó, dirigió y comenzó a asociarse con mayor soltura con Pedri y Olmo. Con balón, como siempre: 85 de 89, un 96%. Pedri (88′): Pulmones y pie. Eso le hizo entender los peores minutos de España, siendo el más clarividente con balón. Con momentos brillantes, como un control de museo y un pase sensacional a Lamine que ya se cantaba. Mucho rival en el centro del campo y se movió con soltura, siempre tratando de aportar colmillo a la posesión. Mérito doble, pues lo hizo en las buenas, pero también en las malas. Fue el líder. Lamine (79′): Único con cuatro titularidades... único con más de 270 minutos. Pero en esta ocasión no pudo abrir la lata. Tardó 104 y 70 segundos en los dos primeros, seis minutos en el tercero. Pero en Split no mojó. Lo tuvo cerca. Especialmente tras dos pases sensacionales, de Pedri y Cubarsí, pero le faltó finura. Sobre todo en el control del segundo, pues se le fue largo con todo a favor. En el regate estuvo ágil e incisivo, aunque Gvardiol fue un par complicado. Sin encontrar premio por primera vez en mucho tiempo. Olmo (71′): Se llevó la ovación en el cambio. Reconocimiento merecido, después de un encuentro al que no pudo ponerle el lazo. Se movió entre líneas y lo intentó, mucho, aunque le faltó siempre algún centímetro para redondear. Perdonó un par de situaciones donde suele ser clínico. Baena (46′): No fue su mejor noche. Tampoco tuvo tanto tiempo, porque se marchó algo tocado al descanso y ya no volvió, pero no había tenido demasiada incidencia ofensiva. En las ocasiones que trató de desnivelar se encontró con un bosque croata. Oyarzabal: Sin mucha participación. Le sujetaron y taparon bien y en las pocas situaciones donde tuvo tiempo para pensar, le faltó algo de contundencia. La más clara, un cabezazo tras un buen centro de Laporte: manso a las manos de Livakovic. Merino (46′): Merino, siempre Merino. De la Fuente, con el marcador en contra, tiró del rezo a San Fermín. Apareció como siempre hace y marcó su 14º gol con La Roja, primero, y luego el segundo: ocho como titular... y siete como suplente. Entre ellos, los cinco últimos. El 1-2, en el 89′, en la ‘zona Merino’ tras una maniobra increíble. Control en giro y zapatazo a la red. Qué decir de Mikel que no se haya dicho. Y pensar que llegó a jugar de central en el Dortmund con Tuchel. No es don, es virtud. Zubimendi (71′): Salió para contener... pero tuvo un fallo en el área que no acabó en disgusto gracias a los reflejos de Unai Simón. Eso sí, compensó con creces con un pase espectacular para que Merino remontase. Fermín (71′): Salió por Olmo y trató de agilizar en el tramo final, comandando alguna contra con peligro. Víctor Muñoz (79′): De la Fuente tiró de él para buscar el milagro. Yeremy (88′): Nada más entrar al campo, llegó el gol de Merino.
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