

Creció en la cantera del Atlético, ganó una Premier con el United. Por eso nadie como el exportero para analizar el partido que enfrentará a ambos hoy.
A Ricardo López (Madrid, 1971) da gusto escucharle. El portero que salió de la cantera del Atleti y enraizó en Osasuna tras pasar por Valladolid, Mánchester y Santander mezcla con maestría la sabiduría y la broma. Con su casi metro noventa de altura y el chascarrillo siempre al borde de la boca, asoma en el campo Mario Suárez, donde desde verano entrena al Juvenil B del Rayo Ciudad de Alcobendas. “Este es un club en crecimiento gracias a la mano del Mono Burgos, un director deportivo que te exige mucho. Todos los equipos, desde alevines a juveniles, están en las máximas categorías que podrían. Eso quiere decir que se están haciendo las cosas muy bien”, cuenta antes de recordar cómo era su United, un equipo muy distinto al que hoy se enfrentará el Atleti en la Champions (21:00). El Manchester United de 2026 no se parece mucho al que usted conoció en 2002... “Es la NBA del fútbol”, lo describió cuando llegó. Los resultados de la última década son los de un equipo mediocre en la Premier y Europa. Es obvio que no están haciendo un buen trabajo. Ahora está Carrick de entrenador, centrocampista hace poco. Es un entrenador sin mucho bagaje. El United debería buscar uno de más envergadura para que su proyecto alcance un sitio top en Europa. Después del adiós de Ferguson ha sido complicado. En los clubes hay etapas. Todos pasan por épocas malas. Fíjate cómo está ahora el Barça y la crisis que tenía hace tres años. Yo me acuerdo de niño del Milan de Sacchi, que era rey de Europa... Arsenal y Manchester City son los que ahora están en el top de la Premier y en Europa. El PSG con Luis Enrique ha recobrado mucho nivel. Campeón de Europa, rey de la Champions. Eso es porque han contratando a un entrenador y mánager top. Entonces va para arriba. Espero que el Manchester United tarde o temprano dé con la tecla. El Arsenal hace no mucho estaba como el United tras Ferguson: buscándose a sí mismo tras la marcha de Wenger. Sí. Estamos a la espera de que, con un buen trabajo, llegue pronto un hombre carismático que trabaje en una línea que lleve al Manchester United a la élite otra vez. ¿Qué le parece el enfrentamiento entre el Manchester United y Atleti? El Atleti es favorito claro sobre el Manchester actual. ¿Vivirá el partido con el corazón ‘partío’? Sí, pero el Atlético ha sido mi club de los 15 a los 25 años... ¿Cuál es la principal fortaleza del Atleti ahora mismo? Tiene una gran plantilla. Luego hemos encontrado a Baena, que es un gran jugador y está teniendo continuidad. Es vital. Para mí, top no solo en España sino en el mundo. El Atleti tiene un equipo muy competitivo. Y un buen técnico. Simeone ha creado una buena estructura y esperemos que dure muchos años. Cada vez es más difícil encontrar técnicos como fue Ferguson y es Simeone, tantos años en un mismo banquillo. Es difícil dar con la tecla, que aparezca alguien que entre en un club y empiecen a ir bien las cosas. Que tenga el peso específico para mandar y establecer su forma de trabajar. Cuesta ganarse la confianza de los directivos. Son cosas que requieren entrar muy bien en el club, con buen pie, ganando, convenciendo a la gente y luego manteniéndolo. Un entrenador también debe gestionar la conexión entre presidente, directivos, dirección técnica... Debes ser estratega y tomar buenas decisiones. Simeone acaba contrato al final de esta temporada y no se sabe qué pasará. ¿Puede vivir el Atleti una travesía similar a la del United sin Ferguson? La estructura es muy fuerte. Pero está claro que el día que Simeone no esté, el Atleti pegará un cambio. El relevo lógico sería alguien que conozca el club. Y te daría un nombre: Torres. No se rompería la estabilidad creada por Simeone, quien se ha ganado estar lo que quiera. Tendría que ser él quien dijera: “Hasta aquí he llegado”. Su trabajo es inconmensurable. Chapó por él. Cuando llegó a Manchester, ¿qué le llamó más la atención? Su forma de hacer las cosas. Era distinta a España, ¿no? Allí ya tenían una estructura e instalaciones donde todo estaba muy bien colocado, calculado y pensado. Primera planta, segunda planta, zonas para que los jugadores pudieran desayunar, comer, el gimnasio, la piscina climatizada... Todo bien organizado para que, cuando salieses de entrenar, tuvieses ahí tus botas preparadas. Ahora se ha copiado ese modelo en España, una cultura de cuidarte mucho, de estar muy bien preparado físicamente. Recuerdo que, al entrar, pasabas por un cuarto donde a los chicos del filial les hacían quitar el barro a las botas de los del primer equipo para que fueran aprendiendo. Lo de los desayunos toda la plantilla en la ciudad deportiva le llamaba mucho la atención. Allí era normal. No te obligaban, pero lo tenían como cultura. Llegabas una hora antes del entrenamiento, te ibas al gimnasio... Aquí lo hacías cinco minutos antes (ríe). Era totalmente diferente. El gimnasio, por ejemplo, no se pisaba demasiado. Salían hasta telarañas en las máquinas (ríe de nuevo). Ahora también está implantado. Aquí en Alcobendas, por ejemplo. Usted es el entrenador del Alevín B. El principal. Sí. De porteros no quiero ser. ¿Cómo es Ricardo López como entrenador? Con unas ideas muy liberales, revolucionarias. No se puede contar el secreto, lo siento (carcajea). Pero la clave está en cohesionar al grupo, crear una familia. Quiero que los 22 jugadores sean entrenadores y tengan iniciativa. Me gusta mucho liderar grupos. He visto muchas carencias de muchos técnicos en mi carrera y quería llevar a cabo mi propia idea. Hablaba antes de crear una familia. Pasó en el Atlético del doblete. Con Radomir Antic. ¡Sí! Los viernes, después de hacer algo de recuperación, hacíamos un aperitivo y luego por la tarde teníamos entrenamiento de finalización y estrategia. ¿Eso ayudó a aquel equipo? Por supuesto. ¿Sabes por qué? ¡Cada viernes los patrocinadores nos hacían algún regalo (ríe)! Ahí nos dieron nuestro primer móvil. Un Motorola de tapa. Fíjese, eso fue en 1996. Sí. El club mejoró mucho en el tema de marketing. Empezó a conseguir patrocinadores y los primeros en probar las cosas éramos los jugadores. ¿Por qué eligió la portería? De pequeño también quería ser torero, pero cuando te acercabas y veías semejante morlaco decías: “Esto no es buena idea”. Con la portería fue distinto. Me gustaba. No sé si porque veía alguna foto de mi padre, que también se ponía de portero cuando jugaba. Hay cosas que no sabes explicar. Me gustaba atrapar un balón y exigirme a mí mismo. Porque un jugador desarrolla muchas veces el talento desde la inspiración: un regate, un tiro, un desmarque, un movimiento con el que engañas a la defensa... Pero el portero tiene mucha más carga de actuación técnica. Saber cómo colocar el cuerpo para coger la pelota, la toma de decisiones cuando das un paso adelante, si llegas, no, si puedes salir... Es un desafío mental contigo mismo constante. Y eso es bonito. Me gustaba ese desafío. ¿Cómo llegó al Atleti? Con 15 años, jugaba en el Juvenil A en Los Yébenes San Bruno de Aluche. Entonces vinieron unos ojeadores del Atlético y nos citaron a cuatro de mi equipo para dos semanas de prueba. A mí en la primera casi ya me hicieron ficha y empecé a jugar. Ese año ganamos Liga y Copa. He leído que su primer sueldo se lo gastó en una comida de pulpo con Javier Gómez Matallanas. Pues vas bien encaminada. Matallanas tenía una moto de 125. Fuimos a tomar pulpo por las calles de Aluche, por nuestro barrio, con Mata cantando Leño y Barricada. ¿Cuánto era aquel primer sueldo? Fue hace muchos años. ¡Eran pesetas, imagínate! Cuánto no recuerdo, pero creo que fue cuando firmé el contrato con el Madrileño. He leído que Evra ha dicho que, si Ferguson entrenase ahora, acabaría en la cárcel por sus métodos. ¿Tan exigente era? Yo tengo a Ferguson como una persona muy agradable. Era muy campechano. Es verdad que, cuando perdía, como todos, se enfadaba y ponía el genio encima de la mesa. Pero, por ejemplo, cuando yo llegué allí pensé: “Pues no parece tan fiero como lo pintan”. A mí me hablaba mucho del fútbol español. Hubo un punto de inflexión el día que perdimos 4-1 en el campo del City. Al día siguiente, en el entrenamiento, lo primero que hizo fue partir el grupo. Jugábamos siempre dos rondos. Por un lado, los ingleses y franceses y los latinos por otro. Estaban Verón, Forlán... Pues nos mezcló a todos en los rondos y luego en el hotel y las mesas. A los que hablábamos español casi nos prohibió utilizarlo. Gracias a eso consiguió una unión tremenda. En diciembre estábamos a diez puntos del Arsenal y acabamos ganando la Premier. ¿Aquel título fue el momento más alto de su carrera? Sí. Recuerdo además que en un partido clave contra el Blackburn, a tres jornadas para el final, tuve que salir y paré un penalti que había cometido yo mismo. Tuve mi momento bonito de poder ayudar al equipo. Y celebrarla con toda esa gente que desde el primer día me trató como si fuera de la familia. Me acuerdo de Neville, Beckham... ¿Cómo era Beckham? Siempre estaba riéndose. Era muy familiar con la gente. ¿Con quién hizo usted más amistad aquellos años? Con Fortune y con Forlán, con el que me veía bastante. De hecho, cuando llegué, Ferguson le dijo a Forlán que me llevase y trajese del hotel a Carrington. Cuando fichó por el Manchester, usted estaba en Valladolid. ¿Le llamó Ferguson? Fue Jorge Mendes quien me llamó para decirme que había interés del United. Me pidió que no dijera nada. Luego, cuando tuve que coger el avión, me mandó a su primo, que estuvo conmigo un par de días en Valladolid. ¿El primo de Jorge Mendes? Sí. Y ya fuimos a Manchester. También estaba Pedro Bravo, que había entrado en la operación y se encargó de redactar todo. Llegaron a un acuerdo con Ferguson y, cuando llegó el momento de firmar, yo dije que Mendes tenía que entrar en la operación. Si no, no firmaba. ¿Y entró? Entró. Luego ya Pedro Bravo y Mendes se pusieron de acuerdo. ¿La primera vez que vio a Ferguson fue allí? Sí. ¿Cómo fue el encuentro? Muy bueno. Como te he dicho, era muy agradable y campechano. Me saludó, me dijo unas palabras en inglés, que yo no hablaba muy bien (ríe). “Nice to meet you”, le dije. Era una persona entrañable. Además estaba pendiente de los jugadores. Nunca dejaba nada al azar. ¿Qué es lo más difícil que tiene que hacer un entrenador como gestor de grupo? Mantenerte en una línea en la que seas persona y entrenador. Hay que ser persona. Pero muchas veces no puedes mostrarle todo ni darle el brazo entero. Tienes que saber limitar la relación. Ricardo y Fabio, sus hijos, nacieron en Mánchester, ¿no? Ricardo, en 2003 y Fabio, en 2005. Claudia había nacido en Valladolid y luego estuvo tres años en el colegio. Fabio sí llegó a ir a la guardería. Era muy gracioso verlo con su boina y su uniforme inglés (ríe). Usted que ha jugado y conoce el Atlético. ¿Cómo ha vivido el caso Julián este verano? Hay que ver el contexto. Pero los jugadores nos debemos al club. Él tiene un contrato firmado y muchas veces te ponen un caramelo en la boca, viene alguien y te vende la grandeza del Barça o cualquier otra cosa y todo se va de madre. Pero él tiene contrato. Yo creo que el Atlético es un club grande ahora y aspira a ganar todo. Él tiene que centrarse, que seguro que ya lo está haciendo, en seguir marcando goles y ayudando al Atlético porque es un pedazo de jugador y el Atlético lo necesita. Koke es otro nombre propio del equipo. ¿Cómo le ve? Koke... Se le ve una tremenda personalidad, mucho carisma y, sobre todo, buena persona. Y eso es lo importante en esta vida: ser buena persona. Y un ídolo para los chicos que juegan en la cantera del Atleti. Cuando usted lo hacía, ¿quién era su referente? Futre. Llegó como un tsunami. Tenía una potencia y un carisma descomunales. Lo demostró en el campo y fuera. A mí Futre me ha parado con su coche. Me ha visto, ha parado y me ha dicho: “Ricardo, ¿dónde vas? Que te llevo”. Y me llevó a casa. Eso no lo hace cualquiera, eh.
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