

España ganó con comodidad a Italia para alcanzar su tercera final mundialista Sub-20 de la historia. Belli en propia puerta y Pau Comendador marcaron.
España aterrizó en Polonia hace menos de un mes con un sueño: conquistar el mundo. Y ya está a un solo paso. Únicamente queda un escalón: la gran final. Porque La Rojita volvió a dar una demostración de fútbol en Lodz ante una aguerrida Italia, que poco pudo hacer frente al vendaval español. Las de David Aznar ganaron con comodidad, aunque no pudieron golear y no fue por no generar ocasiones. El domingo puede llegar la segunda corona Sub-20 de la historia. A pesar de ser una semifinal de Mundial, David Aznar siguió apostando por su política de rotaciones. Agote, Carla Juliá, Irune y Ainoa entraron en el once con la intención de tener el balón y dos puñales por cada banda. España quería abrir mucho el campo y generar espacios por las bandas para hacer daño. Y así fue. Porque desde el inicio, La Rojita se hizo con el dominio del balón y empezó a moverlo de un lado a otro para que Agote y Pau encontraran un uno contra uno que desequilibrase a la poblada y ordenada defensa italiana con la ayuda de las laterales, muy altas y activas en ataque. La primera llegada importante fue a los dos minutos. Noa abierta en banda recibió y vio a Agote dentro de la zona de castigo, la vasca recibió libre de marca y tiró con mucha intención, pero demasiado cruzado. Porque Italia tenía su propio plan: aguantar el dominio y calidad de España y buscar a una Appiah potente y en estado de gracia. En la primera que intentaron lanzar a la delantera del Milan apareció Silvia Cristóbal (a pesar del golpe que recibió en el calentamiento que hizo saltar las alarmas) para cruzarse y ganarle en el cuerpeo. España mientras seguía a lo suyo. Agote lo volvió a intentar, después Irune y Pau desde fuera del área, también Cris Librán, que se había hecho con el control total del centro del campo, de falta, pero Belli hizo un paradón para evitar el primero de La Rojita. Era un monólogo de España, que además sabía donde encontrarle las cosquillas a una Italia que cada vez sufría más. De nuevo, Agote lo intentó con un jugadón tras saque de córner, pero Belli sacó un prodigioso pie. Librán lanzó una volea espectacular que bloqueó el muro defensivo y, después, fue Ainoa el que probó con una gran jugada individual. España merecía, pero Italia iba achicando agua y aguantando el arreón. Otra vez lo intentó Librán y, por fin, pasada la media hora, Cris Librán encontró a Cerrato dentro del área y la cordobesa no falló. España explotó de alegría. Sin embargo, el VAR llamó a la colegiada por una falta previa de Irune sobre Cherubini. Parecía poco, pero fue suficiente para la colegiada rumana que anuló el gol y pitó la falta. España no se arrugó, al revés. El gol había despertado más a La Rojita que siguió imponiendo su juego. Entonces llegó. No como le hubiera gustado a España, pero este sí subió al marcador. Fue Agote, una vez más, la que percutió por la derecha y puso un centro cerrado que Belli intentó blocar, pero lo que hizo fue metérsela en su portería sin querer. España, ahora sí, estaba por delante. E Italia, consciente de ello, cambió de inmediato el plan. Dio dos pasos adelante en la presión, si dejar a España jugar desde atrás, adelantando las líneas y siendo más agresivas sin balón. Así, logró que Laia tuviera que aparecer dos veces en el final de la primera parte, una en un balón suelto tras una falta, otra después de una jugada de Fadda en un despiste defensivo, pero su tiro sin mucha fe lo blocó Laia. El monólogo de la primera parte terminó con 14 tiros para España por uno de Italia. No cambió demasiado el guion tras la reanudación, salvo porque Italia intentaba presionar más arriba. Pero el balón y el dominio seguía siendo de La Rojita. Agote era una pesadilla para Gallo, Pau se movía con libertad en ataque y Librán comandaba la medular. Todo funcionaba. Pero faltaba matar para no sufrir como contra Brasil en cuartos. Y llegó a la hora de partido. Y demostrando que esta España tiene mil y un recursos. Un balón largo de Laia lo peino Cerrato para Agote que ganó en carrera y puso el pase de la muerte a Pau Comendador, que no falló ante Belli. Gol que ponía pie y medio en la final. Lo sabía Aznar que casi de inmediato quitó a Librán y Comendador, hay que cuidarlas. Entraron Rosalía y Gurtubay. La Rojita, a pesar del marcador, no guardó la ropa, al contrario, tenía hambre de más. Rosalía, nada más salir, se hizo una gran jugada persona, pero Belli evitó el tercero y poco después la sevillana volvió a encontrar espacios, sin embargo, apareció de nuevo la meta italiana. También la tuvo Marisa, que no pudo rematar dentro del área por la intervención prodigiosa de una de las defensoras. Italia bajo los brazos y España no apretó el acelerador. Aún faltaba el gol de Agote, premio al gran partido de la vasca que remató a puerta vacía un centro desde la otra banda de Rosalía medido. Sin embargo, en el rechace inicial tocó en la mano de la sevillana y la colegiada volvió a anular el tanto. La Rojita ya está en su tercera final mundialista de la categoría. El sueño está más cerca…
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