

Francia empata a uno contra Italia en el primer partido del marsellés como seleccionador en Francia. Olise volvió a marcar un golazo.
A la tercera fue la vencida para Zidane. Una valiente Italia, su verdugo en la final del Mundial de 2006, arañó un punto valiosísimo en su visita al Stade de France, empañando la vuelta de Zizou a casa. Olise adelantó a los galos con un gol espectacular nada más comenzar el segundo tiempo y Bastoni aprovechó un error de Da Cunha y Rabiot para poner las tablas en el marcador. El regreso de Zidane monopolizó todo. La leyenda francesa, que volvía a su casa, a su templo, al estadio que él mismo inauguró con un gol a España hace ya 28 años, recibió una ovación ensordecedora de un Stade de France que llevaba dos décadas esperando este momento. Cualquiera diría que Italia lleva sin disputar 12 años un Mundial. Pero Italia siempre es Italia. Darla por muerta es una osadía. La selección de Mancini ha recuperado poco a poco su competitividad. Avisó con una oportunidad muy clara de Moise Kean y no se arrugó contra una Francia irreconocible por momentos, frustrada por la falta de espacios y que en la primera parte no tuvo ni una sola oportunidad, a excepción de un centro-chut de Olise que escupió el larguero. Más cómoda replegando que proponiendo, Italia recordó por momentos a la Azzurra que había sido la pesadilla de Zidane en la final del Mundial de 2006, su último partido como jugador. Un equipo aguerrido, con las ideas claras, y con un Tonali dominante en el centro del campo. El mediocampo francés, al que le sigue faltando coordinación, fue incapaz de generar ventajas para Dembélé, Olise y Doué. Fratessi estuvo a una baldosa del primero de Italia y Moise Kean, esta vez sí, batió a Maignan tras una segunda jugada a la salida de un córner. El Stade de France se quedó mudo. Pero Gil Manzano anuló el gol y el VAR ratificó la posición antirreglamentaria del delantero. Francia se descontroló tras la salida de vestuarios. Esta plantilla brilla más con espacios que sin ellos, en partidos desenfrenados y en los que no hay control el centro del campo. Donnarumma aplazó el 1-0 de los de Zidane, firmando una parada imposible ante Dembélé. Como ante Turquía y como frente a Bélgica, apareció Olise. El jugador del Bayern está tocado por una varita. Organiza, genera, acelera y marca las diferencias. Un disparo imparable, marca de la casa, ajustado a la escuadra, desató la locura en el Stade de France. Ni herida de muerte se rindió Italia. Acostumbrada históricamente a castigar cualquier error, contra Francia no hizo excepciones. Da Cunha y Rabiot no se entendieron y Bastoni, que estaba de delantero y no en su posición de central, se anticipó al mediocentro del Como y batió a Maignan. Por si fuera poco, y tras un recital de Donnarumma, Upamecano fue expulsado tras llegar tarde a un duelo con Kean. La entrada de Camavinga le dio más aplomo a Francia. El mediocentro del Real Madrid también se topó con un colosal Donnarumma, que evitó el 2-1 en reiteradas ocasiones. El empate no se entiende sin el cancerbero del Manchester City. Italia aguantó apelando a su pasado y Francia no pudo sumar su tercer triunfo seguido.
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