

Como Jesús Navas en Sevilla, Mata y Cazorla entregan hoy la Copa del Mundo a Rodri en Oviedo. La Selección de 2010 y la de 2026, vinculadas por estilo.
La Selección cierra este sábado en el Carlos Tartiere el emotivo mini-viaje de una semana que le ha permitido pasear la Copa del Mundo conquistada el pasado 19 de julio en el MetLife de Nueva Jersey contra Argentina. Una gesta que merece todos los honores y que, después de la fiesta de Sevilla, tendrá su continuación en Asturias, donde la presencia de la España de Luis de la Fuente ha desatado la locura. Las entradas tardaron en agotarse una hora y el lleno (30.500 espectadores) está asegurado. Está previsto, además, que al igual que sucedió con Jesús Navas en el Sánchez Pizjuán, dos asturianos, Juan Mata y Santi Cazorla (el primero campeón en 2010; el segundo en las Eurocopas de 2008 y 2012 que no acudió a la cita de Sudáfrica por lesión), entreguen la Copa al capitán de la Selección y MVP del Mundial, Rodri. Es inevitable la conexión de las dos estrellas en la Selección. El apogeo social que ha despertado esta, que tiene además un jugador icónico en Lamine Yamal, es idéntico al movimiento que generó el grupo que levantó la primera Eurocopa 44 años después; y que luego conquistó el Mundial. Aquellas imágenes de las ciudades tiradas a la calle en verano de 2010 se han repetido en 2026. Más de un millón de personas en Madrid para felicitar a los campeones en ambos casos y un aluvión de camisetas por las ciudades de todo el país que hoy mismo se manifestará en Oviedo. Las dos selecciones, además, han seguido un camino futbolístico seguramente parecido. La España que empezó el ciclo glorioso con Luis Aragonés era un grupo fresco, que movía el balón a una velocidad endiablada, con delanteros en plenitud (Torres, Villa), y que luego hizo del fútbol-control su red de seguridad para ganar el Mundial de 2010 sin encajar un solo gol en los cruces. La Selección de Luis de la Fuente fue un equipo con más vértigo en la Eurocopa de Alemania, con Lamine y Nico como puñales en las bandas. La del Mundial en América fue una Selección en la que defensas y centrocampistas (Rodri, Merino, Fabián, Olmo, Baena, Pedri) resultaron claves en el éxito final, más allá del gol inolvidable y decisivo de Ferran. Oviedo puede presumir también de ver un equipo legendario, que ya ha alcanzado los 40 partidos consecutivos sin perder, con un espectacular 76,9% de victorias en ese periodo y sólo un 3,8% de derrotas. Que marca más de dos goles y medio por partido y que, por el camino, le ha ido ganando, excepto a Brasil, a todos los campeones del mundo. Desde Italia a Argentina pasando por Alemania, Francia, Inglaterra o Uruguay. Y que ahora se ha propuesto recuperar la corona en la Nations que perdió en Múnich en los penaltis contra Portugal. Amasar a la vez Eurocopa, Mundial, Nations y oro olímpico sería una gesta inédita en el fútbol. Aunque la Selección se entrenó este viernes por la mañana en Las Rozas, es fácil masticar el espectacular ambiente que se respira en la ciudad del Princesa de Asturias, que este año, por cierto, recibirá Messi. Uno de sus herederos al trono mundial, Lamine, es sin duda el jugador que más expectación genera. Y más después de sus dos últimas actuaciones con la Selección. Decisivo en Wembley y en el Sánchez Pizjuán contra Croacia, ha empezado la temporada como un tiro y no tiene ningún interés por descansar. Al contrario, quiere corresponder al espectacular recibimiento que están teniendo los campeones con otro partido en el que devuelva la entrada a los que le han querido ver sobre el campo.
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