

La actuación del malagueño contra Osasuna pone de manifiesto que la recuperación de sus problemas físicos ya es absoluta para delirio de los béticos
Por si quedara algún tipo de duda, Isco está de vuelta. Y además, en su versión más estelar. El malagueño fulminó cualquier atisbo de duda que quedara sobre la recuperación de la lesión de tobillo que terminó por reventarle la pasada temporada. Isco ya ha jugado los mismos partidos que en todo el curso 25/26 pero duplicando el número de minutos, recuperando la titularidad indiscutible a pesar de la gran competencia en el centro del campo de Pellegrini y haciendo que La Cartuja vuelve a rugir al son que él marca. Pese a todo, quizás más por temor a una nueva lesión que por lo que realmente pasaba, a Isco se lo veía algo extraño en el inicio de temporada. La calidad seguía intacta pero la impresión era que a veces era superado por el ritmo de los rivales. Pero eso ha quedado corregido en el parón de selecciones, donde Isco ha aprovechado para terminar con su puesta a punto. “Estoy contento, cada vez con más ritmo. Estas tres semanas me ha dado tiempo de trabajar y ponerme a punto con cosas que todavía me faltaban, pero trabajando con mucha ilusión y ganas de mejorar y ayudar al equipo. Se presenta una temporada ilusionante”, reconocía al final del partido. Ante Osasuna tomó la responsabilidad de lanzar el penalti que abría el marcador. Además, hizo el cuarto gol del Betis que traía la tranquilidad a las gradas después de que Osasuna se hubiera acercado peligrosamente en el marcador. Un gol de fe pero también que demuestra que su estado físico ahora mismo es sobresaliente. “He seguido después de un montón de rebotes, he ido con fe, me ha caído y he hecho un gol importante porque se había puesto muy complicado”, explicaba. Por tanto, ya no cabe duda de que el Betis ha recuperado a un futbolista al que las lesiones lo han acribillado en los últimos tiempos. Prácticamente un fichaje, pero qué fichaje.
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