Tras más de cuatro horas de vuelo, el Sevilla ya está en la ciudad lituana de Vilna, donde el equipo de Pablo Machín se juega este jueves su futuro europeo en el partido de vuelta de la Q3 de la Europa League, penúltima antes de la fase de grupos.

Los blancos son claramente superiores a su rival, el Zalgiris, pero la escasa renta lograda en el Sánchez-Pizjuán (1-0) hace que haya cierto respeto en la expedición nervionense, que ha aterrizado en la antigua república soviética al filo de las dos de la tarde de este miércoles. Sin N’Zonzi, traspasado en las últimas horas a la Roma, y sin Andre Silva, el punta portugués que debutó ante el Barcelona en la Supercopa pero que no está inscrito en esta eliminatoria, el Sevilla debe despejar las muchas dudas que ha suscitado aún con puestos importantes que cubrir en la plantilla, como el de un nuevo goleador y un sustituto para N’Zonzi.
La superficie de césped artificial del estadio donde juega el Zalgiris es otra preocupación para el grupo que comanda Pablo Machín, que ha manifestado su gran respeto “por lo desconocido” y que está incómodo por no haber podido decidir la eliminatoria en el partido de ida, en el que el Sevilla, con muchas ocasiones falladas, echó de menos al delantero goleador que el técnico lleva reclamando desde su llegada. El Sevilla entrena está tarde en el escenario del partido y antes Pablo Machín ofrecerá su rueda de prensa.
Рома
Жальгирис
Севилья
S. N'Zonzi
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