

Más de 2.000 personas enloquecen por la bicampeona. Puesta en escena en una Ciudad del Fútbol abarrotada. Colas desde la mañana.
Había ganas, muchas ganas. Ya se masticaba la locura por la mañana. Alrededor de las 10:30 horas ya había público haciendo cola. Conscientes de lo que se venía, de lo que se vino. Cuando se abrieron las puertas de la Ciudad del Fútbol, estampida de ilusión. Familias y familias que llevaban 65 días esperando el momento. Desde que Ferran hizo gritar a un país y enmudecer a otro con su gol en Nueva Jersey. Más de 2.000 personas abarrotaron el hogar de España. Y cuando salieron los internacionales, a las 19:00 horas, se descorchó el éxtasis. Locura Mundial. Uno a uno fueron apareciendo, con De la Fuente y su cuerpo técnico a la cabeza. Siempre líderes... y se llevaron el pasillo de felicitación por la renovación. Sigue el míster hasta 2032, siguen los suyos. Y uno a uno se llevaron las loas desde la grada. Estuvieron todos, todo el tiempo, menos Marc Pubill. Sí salió y se bañó en las masas, pero tras hacer acto de presencia se ejercitó en el interior. Unas ampollas le impidieron completar la sesión con el resto, pero anécdota, no gravedad. Y Ferran, Cucurella, Oyarzabal, Fabián, Yeremy Pino, Baena y Grimaldo estuvieron aparte. Presentes, pero en banda. Presenciaron cómo sus compañeros realizaban ejercicios de activación, primero, y un partidillo en dimensiones reducidas después. Detalles de una toma de contacto donde la verdadera noticia estaba en la grada. En esas más de 2.000 gargantas. Que no cesaron de llamar a sus ídolos, que disfrutaron especialmente cuando el balón echó a rodar. Los tres porteros se alternaron, en lo que fue el primer ensayo de Josep Martínez como guardián al lado de Unai Simón y Raya. Y los petos en los equipos cambiaron, pero hubo mucho destello y mucho pique sano. También los primeros zarpazos de Roberto Fernández y se pudo ver lo pegajoso que es Fresneda. Amén de la sensación de vuelta a casa se sintieron Fermín y Huijsen. Aunque el momento que levantó el primer “oh” en Las Rozas fue cortesía de Nico Williams. Desde la derecha, zapatazo por la escuadra. Se le vio con ganas. Y el broche, la ronda de disparos. La abrió Lamine, con un zurdazo que activó unas palmas que fueron felicitando a cada uno de los goleadores. Y enloquecieron cuando los internacionales se acercaron a firmar. El primero, Laporte. Después, todos. Ahí se descontrolaron los decibelios. Una fiesta. Los primeros instantes de una concentración que será larga, mucho más de lo habitual. Porque recuerden, no son dos semanas, sino tres. El calendario, el siguiente. El sábado 26 de septiembre, Inglaterra (Londres); el martes 29, Croacia (Sevilla); el sábado 3 de octubre, República Checa (Oviedo); y el martes 6 de octubre, otra vez Croacia (Split). El inicio de la Nations League, a punto. De la Fuente ya reconoció que no le gusta el cambio de formato. Pero se adaptará, como siempre. Y estos días servirán para ir perfilando nuevos detalles y seguir trabando ese sentimiento familiar que fue capital para tocar el cielo. El vuelo rumbo a Wembley, el viernes. Hasta entonces, Las Rozas. La Ciudad del Fútbol. La casa de España. En ningún lugar como en casa.
แมนเชสเตอร์ ยูไนเต็ด เอฟซี
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