

El jugador croata, a sus 30 años, se encuentra sin equipo tras salir libre este verano del Fortuna Sittard.
Alen Halilovic, 30 años, debutó el 10 de junio de 2013 con la camiseta de la selección de Croacia. Se convertía así en el futbolista más joven en vestir la camiseta ajedrezada con 16 años, 11 meses y 23 días. El país que disfrutó del fútbol de Davor Suker, Zvonimir Boban, Robert Prosinecki, Igor Tudor o Robert Jarni, entre otros muchos, se ilusionaba con su nuevo niño prodigio. Luka Modric e Ivan Rakitic eran grandes futbolistas pero todos los expertos apuntaban a que Halilovic era mejor que sus predecesores. La gran esperanza. Por entonces ya hacía diabluras con su pierna izquierda en el Dinamo de Zagreb y estaba a punto de hacer las maletas para formar parte de La Masía. Comenzaba la que sería una carrera fulgurante en la cantera azulgrana que le convertiría en estrella mundial muy pronto. Pero todo se torció. Era 2014 cuando el Barcelona rompía el mercado para fichar al prometedor talento croata. Cinco millones de euros abonó al equipo de ‘sus amores’. Su compatriota Rakitic era su padrino. La temporada 2014-2015 comenzó formando parte del filial culé, dirigido por Eusebio Sacristán, en Segunda División. Un año puente para dar el salto al primer equipo cuanto antes. No fue la mejor generación de canteranos. Por ahí estaban Grimaldo (Benfica); Gumbau (Girona); Patric (Lazio); Ortolá (Tenerife) o Sergi Samper (Vissel Kobe). Poco más. Y eso lo notó Halilovic. Su debut en el primer equipo se fue retrasando. Su carrera, llena de obstáculos y de poca fortuna, nunca acabó de despegar en Can Barça. Del Barcelona salió por la puerta de atrás tras años de sinsabores y con un solo partido disputado con el primer equipo. Octavos de final de la Copa del Rey de la campaña 2014-2015. 28 minutos en la victoria por 0-4 al Elche. Sustituyó a Adama Traoré. Era 2016 cuando el Hamburgo apostaba por reconducir la carrera de la estrella juvenil. Tampoco tuvo suerte en Alemania y acabó cedido en Las Palmas. Con anterioridad ya había jugado a préstamo, por el Barcelona, en el Sporting de Gijón. Enlazó buenos encuentros pero no lograba despegar: cinco goles y nueve asistencias en tres temporadas. Al igual que ahora, en el verano de 2018 se quedó sin equipo y el Milan pensó en reflotar su talento. Pero el fútbol italiano fue otro bache en su carrera. Se marchó cedido al Standard de Lieja y allí vivió otro infierno: “Mentían y me causaban problemas”. La campaña pasada intentó encontrar el rumbo en el Heerenven holandés pero la finalización prematura de la Eredivisie truncó su temporada. De vuelta a Italia, el Milan ha rescindido su contrato sin disputar ningún minuto en la Serie A. En plena pandemia, probó suerte en Inglaterra. Birmingham y Reading. Dos experiencias irregulares que acabaron antes de tiempo por las lesiones. Ante la falta de oportunidades regresó a su país. Vistió los colores del HNK Rijeka, aunquen no salió como esperaba. Las tres últimas campañas resurgió en las filas del Fortuna Sittard. En el conjunto holandés volvió a ver a un Halilovic a un nivel más que aceptable. Sobretodo en las dos primeras. Los problemas físicos les castigaron en esta última y apenas tuvo continuidad. Este verano salió libre y se encuentra sin equipo. Ahora le toca regresar a la casilla de salida y buscar una nueva parada para su nómada carrera. Un equipo para demostrar su fútbol y salvar su carrera. Y quien sabe si regresar a la selección croata. Las puertas nunca se pueden decir que se le han cerrado del todo.
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