

El técnico hará hincapié en Valdebebas en la obligación de evitar las desconexiones cuando los partidos parecen decididos... pero no lo están.
El Madrid afronta los días más tensos desde que comenzó la temporada. El partido del Metropolitano asoma en el horizonte y Mourinho quiere hacer piña con los suyos, blindar al equipo dada la importancia del momento. Encuentros así suelen marcar las dinámicas de una campaña. Más que tres puntos, son encuentros ante rivales directos que refrendan el trabajo realizado hasta ahora o que siembran importantes dudas. Si algo ha conseguido el técnico es tener al grupo unido, todos trabajan en la misma dirección, uno de los grandes debes de la temporada pasada, y desde esa unidad quiere Mourinho solucionar lo que el propio técnico ha acertado en llamar, de manera ingeniosa, el ‘facilitismo’. Un ‘facilitismo’ por el que casi se escapan puntos ante Inter, Elche y, en alguna medida, también, frente al Rayo. El debate estos días en Valdebebas a nivel interno y en el marco de la preparación del partido ante el Atlético estará marcado por la necesidad imperiosa que ha detectado Mourinho de no perder el control de los partidos que parecen decididos, como sucedió ante Inter y Elche. Es evidente que al técnico no le gustó la segunda parte en el Martínez Valero, aunque también lo es que está contento con la actitud de sus jugadores para reaccionar. Con todo, también se reconoce a nivel interno que hay cosas que solucionar. Mourinho lo explicó así en rueda de prensa tras la agónica victoria en Elche. “El problema es obvio. Partidos que parecen acabados y no están acabados. Tenemos tres, cuatro o cinco oportunidades para matar, y no matamos. Y después parece que pasamos de sentir esta facilidad a no controlar el partido. Entramos en una dinámica de… ‘ok, no hemos marcado, pero está acabado’. No sé si es la palabra correcta, pero es un poco de ‘facilitismo’. Este mensaje que primero se trasladó de puertas hacia fuera será debatido, también, a nivel interno. “Me gusta controlar los partidos”, completó Mourinho ante los medios. “No me gusta regalar. No se trata de regalar goles, sino de no regalar el control de los partidos. Hay veces que te pueden meter un gol fuera de contexto, pero más allá de eso, ante el Elche entregamos el control del juego”. Una circunstancia que hay poco riesgo de que aparezca en el partido del domingo en el Metropolitano, donde la tensión del minuto 1 al 90 está asegurada. Pero sí, un aviso a navegantes que el técnico quiere dejar claro de cara al futuro. Mourinho ha conseguido en un tiempo récord enderezar la dinámica negativa que arrastraba el equipo en las dos últimas temporadas y crear un grupo unido. Sus mensajes calan a nivel colectivo y, también, a nivel individual. Las palabras de todos los jugadores (incluidos los pesos pesados) alabando su trabajo, así lo atestiguan. No ha habido una mala cara de Diomande mientras atraviesa por este periodo de modelaje al que le está sometiendo el técnico, Bellingham está dando su mejor versión, Vinicius está más entregado que nunca a labores solidarias en el campo, Güler ha alcanzado sus máximos, Espí funciona, Huijsen ha recuperado su jerarquía... Mourinho es creíble para sus jugadores y, ahora, arreglar esta circunstancia que él mismo ha dado en llamar ‘facilitismo’, es una prioridad para él.
MU
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