

El grave error del polaco, 36 años, contra el Racing vuelve a disparar las dudas sobre su condición de segundo portero del Barça. Livakovic, en la recámara.
Wojciech Szczesny atravesó una línea roja este miércoles contra el Racing. Aunque el partido no peligró, el grave error del polaco en la acción del 4-2 dejó frío al personal. A sus 36 años, y pese a la simpatía general que desprende desde que llegó a Barcelona en septiembre de 2024 después de la grave lesión de Ter Stegen (el Camp Nou coreó el ya famoso “Szczesny, fumador” pese al lío en el que se había metido), fue una cantada llamativa porque se le vio lento a la hora de decidir y torpe cuando trató de encontrar una salida. Para muchos, la gota que colmó el vaso y la prueba concluyente de que su tiempo, incluso como segundo portero, ha pasado. Flick, sin embargo, estuvo muy firme en sus intervenciones después del partido. “Cualquiera puede cometer un error”, justificó a su jugador. Y cuando le apretaron para ver si le quitaba el cartel de portero número dos, no se movió de su sitio. Pendientes del estado físico de Joan García, Szczesny podría ser el portero titular este sábado en el Sánchez Pizjuán, donde el curso pasado encajó cuatro goles. Pero es un debate de recorrido y tiene que ver con un escenario en que el portero tuviese una baja de semanas, como el año pasado cuando fue intervenido del menisco interno. El fichaje de Dominik Livakovic, 31 años, al filo del cierre del mercado, y sobre todo la decisión de no cederlo al Fenerbahce sino mantenerlo en la primera plantilla, no parece un movimiento casual de Deco. Las dudas con Szczesny existen, pero Tek no es uno más en el vestuario de Barça. Llenó de carisma el vestuario desde su llegada y es un elemento clave en el ecosistema del vestuario azulgrana. Esas cosas que se ven menos, solucionan muchos episodios de carácter interno durante una temporada, y exigen un agradecimiento. Con partidos o, como mínimo, con una defensa decidida como la que Flick hizo de Szczesny este miércoles después del partido contra el Racing. Con contrato hasta el próximo 30 de junio, es seguro que esta será la última temporada de Szczesny con el Barça. De hecho, por momentos se especuló con la posibilidad de que el club cortase su contrato este verano. No sucedió. Tek no era el amigo de Lewandowski en el vestuario. Es el confesor de casi todos. Y, más allá de su estado de forma actual, tiene su ego y su historia. Ha sido un ganador toda su carrera y, de momento, en el Barça ha ganado desde que llegó. Con noches malas, como aquella de Lisboa en la que hizo un penalti, salió y chocó con Balde en otra acción que acabó en gol de Pavlidis. O en el Clásico que decidió la Liga de la temporada 2024-25, que empezó con un penalti suyo a Mbappé. Aquel día, acabó entre lágrimas. El curso pasado ya casi no jugó, pero siempre podrá decir que le paró un penalti a Mbappé en el Bernabéu… Sin ritmo de partidos, su nivel, al menos aparentemente, ha bajado. Este miércoles pudo pasar la penúltima línea roja, la gota que pudo colmar el vaso.
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