

Víctor Muñoz ha entrado por la puerta grande de Anfield. Llegó al Liverpool tras el Mundial y la Premier ya sabe de lo que es capaz. Habla con AS.
La carrera de Víctor Muñoz (Barcelona, 2003) ha despegado con la misma fuerza que sus arrancadas en el campo. Hace poco más de un año y tres meses jugaba con el Castilla en 1ª RFEF y ahora es campeón del mundo y ha entrado por la puerta grande en Anfield, uno de los santuarios del fútbol mundial. Debutó en la élite en los minutos finales de un Clásico en Montjuïc, sustituyendo a Vinicius al final del partido con 4-3 a favor del Barcelona. Un chut desviado en un mano a mano ante Szczesny le puso en el ojo del huracán del forofismo y se vio obligado a cerrar los comentarios en sus redes sociales. Hoy la vida le sonríe. Desde Liverpool, donde ha caído de pie, concede a AS su primera entrevista como red. P. ¿Qué tal va con el inglés? R. Mejorando poco a poco. Cada día practico con la profesora y con mis compañeros, que son realmente los mejores maestros porque convivo con ellos y me están ayudando bastante. Debutó provocando un penalti ante el Newcastle en el último suspiro para empatar, luego golazo contra el Nottingham y jugando bastante en general. ¿Esperaba una adaptación tan rápida? Vine con muchas ganas e ilusión y esperando que todo fuera bien. Por suerte está siendo así y ahora toca continuar de la misma manera. De todas formas, no pienso demasiado en el futuro y trato de ir paso a paso cada día. Hasta un mito como Gerrard le ha felicitado por redes… Me siento muy querido aquí en el poco tiempo que llevo. Todos se están portando excepcional conmigo y eso me hace sentir muy contento. ¿Qué le falta al Liverpool para estar arriba en la clasificación? El nivel en Inglaterra es altísimo, cada partido es un mundo y cualquier rival te puede hacer mucho daño. Los partidos se deciden por mínimos detalles y no es fácil ganar. Estamos en una línea ascendente, intentando seguir el plan del míster y es cuestión de tiempo que terminemos despegando y logrando mejores resultados. De todas las figuras del equipo... ¿hay alguno que le haya sorprendido a nivel técnico? Todos aquí son de talla mundial. Es una gozada poder compartir entrenamientos y partidos con ellos. Son tan buenos todos que me resulta imposible quedarme con uno solo. ¿Quién le está ayudando más en la integración? Mac Allister me está ayudando mucho, igual que Mamardashvili. También me llevo muy bien con Ronald Araújo desde que ha llegado. Un madridista y un culé juntos en Anfield... Así es. Y nos llevamos bastante bien. Hemos hecho piña. ¿Qué le pide Iraola cuando sale al campo? R. Cumplir con su idea de juego. Presionar alto, repetir esfuerzos, ir a por el lateral si hay espacios,…Me pide que haga mi fútbol, que sea yo mismo y su ayuda está siendo fundamental para adaptarme porque el paso que he dado es muy grande. ¿Impone mucho jugar en Anfield? Había escuchado mucho hablar del ambiente de Anfield, pero hasta que no lo vives no eres capaz de explicarlo. Es increíble cómo viven el fútbol nuestros aficionados. Tiene un sabor único. Escuchar el himno y a la gente cantando pone los pelos de punta. En cuanto acaba sales con una motivación extra. La pasión de los aficionados empuja mucho y es un aliciente más para los jugadores. Por un lado es un joven que viene de un equipo de la zona media de España, pero por otro es un campeón del mundo. ¿Cómo le ha recibido el vestuario? Muy bien. Al no hablar mucho el idioma todos tratan poner de su parte para ayudarme y tener al lado una figura como Mac Allister, con todo lo que aquí representa, me está viniendo muy bien. Estoy muy agradecido. ¿Ahí se lleva lo de las novatadas? De momento no, pero me puedo esperar cualquier cosa. Espero que no me toque raparme el pelo porque mi madre me mata. Junto a la competencia que ya había se ha añadido Barcola, que ha costado 145 millones, ¿le motiva? Que vengan los mejores jugadores es un aviso de que todos nos tenemos que exigir más. Para el equipo es muy buena su llegada y sabemos que la competencia nos obliga a dar el máximo cada día en cada entrenamiento. ¿Cuál es la gran diferencia en el campo entre LaLiga y la Premier? Lo que más me ha chocado, con diferencia, es el nivel físico de todos los equipos. En España el juego es más posicional y táctico y aquí son idas y venidas continuas. Son partidos más locos y todos los equipos tienen futbolistas muy poderosos físicamente. El Liverpool viene de una temporada floja. ¿Se nota la presión para volver a estar arriba? Para ello trabajamos. El equipo está confiado, hay calidad y poco a poco va a ir todo más rodado. ¿Cómo vivió su debut en Champions contra el Atlético? Es increíble escuchar el himno de la Champions en el campo y más teniendo enfrente a compañeros con los que he compartido un verano impresionante. Estoy deseando que lleguen más. Marcos Llorente es la pesadilla de Anfield. Ha marcado diez goles en Champions y cinco han sido en Liverpool… Ya se lo había advertido a algún compañero antes del partido e incluso estando avisados volvió a marcar. No le pude decir nada tras el partido porque no pude cruzarme con él. Es un gran jugador y volvió a demostrarlo. ¿Le picaron antes de empezar? No, porque apenas tuvimos tiempo. Les saludé en el túnel del vestuario, pero ahí ya estamos todos centrados en el encuentro y no hay mucho lugar para bromas. Al acabar con el que más hablé fue con Baena. Fue una alegría encontrármelos de nuevo. ¿Cambió la camiseta o la primera es para enmarcar? La del debut es para mí. La enmarcaré y la pondré en algún sitio especial que todavía tengo que decidir. ¿Cómo es un día normal de Víctor Muñoz en Liverpool? Desayuno en la ciudad deportiva, hacemos tratamientos de fisioterapia, activación, sesión de video, entrenamiento y llego a casa para comer y descansar. Por la tarde doy un paseo, hago recuperación y juego a la consola con mis amigos. Vienen con mucha frecuencia mis padres y mi hermano y vivo con una persona que me controla la nutrición. Llevo una vida tranquila. Su carrera es meteórica ¿cuál es la clave? Lo mío es la constancia. Es una de mis grandes virtudes. Voy trabajando día a día, no me pongo metas a largo plazo y eso, en gran parte, es lo que me ha permitido llegar donde estoy ahora. Con la gestión de los errores también se madura. ¿Cómo le afectó aquella lluvia de críticas e insultos en redes sociales tras no convertir una ocasión en el Clásico en el que debutó en Laliga? Son experiencias que a veces, por desgracia, toca vivir. Cuando ocurre, como me pasó a mí, toca aceptarlo y asimilarlo de la mejor manera posible. A la larga creo que me ha venido bien porque me ha hecho más fuerte y ha contribuido a que sea el futbolista que soy ahora. Todas las cosas pasan por algo. Tuvo que desactivar comentarios en redes sociales tras no marcar en un mano a mano ante Szczesny en el minuto 89. ¿Fueron duros aquellos días? Sí, pero traté de no darle más importancia de la que tenía. Lo bueno es que en el fútbol hay partidos cada poco tiempo y eso me ayudó a pasar página. Me sentí arropado por todos los compañeros, pero lo asumí como algo normal, como un lance más de la carrera de un futbolista. Jugó en el Camp Nou y en Pizjuán, pero no debutó en el Bernabéu. ¿Le quedó clavada esa espina? Me habría encantado, pero haber podido disputar minutos con el Madrid, aunque fuera en otros campos, fue algo impresionante. Del Madrid se van muchísimos canteranos. ¿Con más rodaje y oportunidades podría haber tenido hueco en el primer equipo? Hay que asumir que era complicado. Al principio, cuando te ves rodeado de compañeros de tanta calidad, notas que necesitas curtirte y acumular experiencia, sobre todo cuando hay un salto de categoría y llegas a un equipo como el Madrid. Estuvo de niño en la cantera del Barcelona y de mayor en la del Madrid... ¿son muy diferentes? Ambas son impresionantes y yo he podido coger lo mejor de cada una. Como dice, en el Barça era muy pequeño, pero me permitió aprender el trabajo asociativo e incorporar a mi juego la metodología y el ADN propio que intentan inculcar allí a todos los canteranos. En el Madrid es otro tipo de juego, más directo y eso a mí me vino muy bien por mis cualidades. Agradezco haber estado en ambas. Si tuviera que quedarse con un solo recuerdo del Mundial. ¿Cuál sería? Cuando ganamos y tenía a mi familia y amigos a mi lado para compartir la celebración de un título que recordaré toda la vida. Fue emocionante. ¿Le dio rabia no poder jugar ni un minuto? Fue una experiencia con altibajos a nivel emocional. Llegué a la convocatoria tras una lesión que había sufrido con Osasuna en el penúltimo partido de liga contra el Espanyol. La fui arrastrando, recaí y no estaba al 100%. Me dio rabia no poder contribuir más en el campo, pero el hecho de vivir un momento así con todos mis compañeros fue algo inolvidable. La pregunta inevitable en estas fechas es a quién le daría el Balón de Oro… Se lo daría a Lamine. Es compañero mío en la selección y creo que ha hecho méritos para conquistarlo. Cualquier jugador que lo gane será porque se lo merece, pero mi elección sería Lamine. Vas conquistando metas a velocidad de vértigo. ¿cuál es su próximo desafío? A corto plazo mi objetivo es asentarme en Liverpool y ganar algún título, pero como en la vida hay que ir avanzando y buscando nuevas metas tal vez el año que viene podré decirle algo distinto.
MU
Real Madrid
Barcelona
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