

“Tiene una gran personalidad y es muy buena persona; de problemático, nada”, explica desde Croacia uno de sus entrenadores en el Dinamo de Zagreb, Bjelica
El inesperado fichaje de Dominik Livakovic (9-1-1995, Zadar), que el pasado sábado debutó oficialmente como jugador del Barça en el Sánchez Pizjuán, tiene algo de fin de proceso. La plantilla del Barcelona inició la temporada 2024-25 con dos porteros del primer equipo, Ter Stegen e Iñaki Peña, más Ander Astralaga del filial. Dos años después, Livakovic completa la terna junto a Joan García y Wojciech Szczesny. Queda claro, pues, que Deco veía unas carencias ahí que ha ido intentando compensar hasta cerrar el círculo. Una renovación absoluta. Las dudas sobre el rendimiento deportivo que podía ofrecer Szczesny camino de los 37 años invitaron a Deco a dar un paso más y, en otra de esas operaciones ‘clasificadas’, cerró el fichaje de Livakovic por apenas dos millones de euros más dos en variables, un precio razonable y de mercado (Transfermarkt lo tasa en cuatro millones) para un portero con una respetable historia, especialmente a nivel de selección. Muchos buscan la trampa. Sólo dos millones de euros por un segundo portero de una experiencia dilatada. Y tratan de explicarlo en la buena relación del director deportivo, Deco, con el agente del dálmata, Andy Bara. O en un carácter supuestamente problemático. La temporada pasada, Livakovic, que había llegado cedido al Girona, se negó a jugar un partido de Copa. Eso generó cierto runrún alrededor del croata. Al otro lado del teléfono, Nenad Bjelica, su antiguo entrenador en el Dinamo de Zagreb, también ex jugador de Betis y Albacete en la década de los 90, desmiente esa supuesta fama a AS. “Livakovic quería ir al Mundial y ya había jugado un partido con el Fenerbahce (el 31 de agosto contra el Genclerbirligi). Si jugaba un partido con el Girona, no podía jugar con un tercer club (Míchel había apostado por Gazzaniga y estaba en conversaciones para fichar a Ter Stegen). Y si no jugaba con su equipo, no iba al Mundial. Livakovic es cero problemático. Es más, es un portero con una gran personalidad. Y una gran persona”. Especialista en penaltis, en el Mundial de Qatar le paró tres en una tanda a Japón (Minamino, Mitoma y Yoshida) y también fue el héroe contra Brasil al detener el disparo de Rodrygo. Su nombre está a la altura de leyendas como Schumacher, Goycoechea o Subotic, uno de sus grandes maestros, compañero y luego entrenador de porteros, como meta con más penaltis parados en un Mundial. Recordada aquella conversación con Modric en la que el líder de Croacia le hacía reproches (“no te estaría diciendo esto si no me preocuparas. No progresas. ¿Es la presión? Irradias incertidumbre. Y eso contagia al equipo”), Aquello también le sirvió. “Pero no fue Modric, ni yo, ni nadie. Él se ha ganado donde está. Tiene nivel para jugar en el Barça y sé que cuando le toque jugar va a rendir. Allí la portería está bien cubierta con Joan García, pero se ha preparado, ha sabido trabajar y sufrir” afirma su exentrenador. Dependiendo de lo que se alarguen las molestias de Joan García, a Livakovic, curiosamente portero de Mourinho en el Fenerbahce, le tocará estar preparado.
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