

España estrena como local su segunda estrella, contra Croacia y en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Un campo talismán: 20 victorias, 5 empates y ninguna derrota.
“Preferíamos jugar en La Cartuja; sé cómo es el Sánchez-Pizjuán cuando está lleno, estuve para en la vuelta de cuartos de final de la Europa League 2023, contra el Manchester United. El partido allí será aún más difícil”. Al habla, off the record, uno de los miembros de la expedición croata, alguien que luego asiente con resignación cuando su interlocutor confirma sus miedos mediante un dato rutilante: España suma 20 victorias y cinco empates en el coliseo de Eduardo Dato, único escenario local que pervive y en el que la Selección ha jugado más de 10 veces sin perder. España causa furor. El Mundial, una racha de 39 partidos sin perder, la gran remontada del sábado nada menos que contra Inglaterra en Wembley... Todo ello provoca que en Nervión se haya colgado el No hay Billetes para el estreno de la segunda estrella. Hay fiebre en la ciudad y también en poblaciones próximas, y también mucha gente de distintos puntos de España se quiere sumar a este primer encuentro local de la Roja como bicampeona del Mundo. Luis de la Fuente prefería jugar en un estadio de este tipo, más recogido que La Cartuja (unos 44.000 espectadores frente a 70.000) y con una arquitectura cerrada, que convierte el ambiente en olla a presión. Para el Sevilla, al menos antes de este último Sevilla que tantos problemas deportivos y económicos anda pasando, siempre ha sido un plus jugar al calor de su gente. Y para la Selección, incluso más. La racha de imbatibilidad anda inmortalizada en el estadio. La reflejó Santiago del Campo, autor del mosaico que preside la fachada principal, al incluir la leyenda del Jugador número 12 con un banderín conmemorativo, en un lugar destacado de la obra. Años más tarde fue la propia Federación Española la que colocaría una placa de reconocimiento dentro del coliseo sevillista. De entre todas las noches maravillosas en Nervión con la Roja, sin duda la más heroica se vivió el 17 de noviembre de 1993, con Santiago Cañizares y Fernando Hierro como protagonistas. España necesitaba ganar a Dinamarca para acudir al Mundial de EE UU y se quedó con 10 muy pronto, en el minuto 10, con la expulsión de Andoni Zubizarreta tras cometer una falta fuera del área sobre Michael Laudrup. Santi Cañizares saltó al campo y realizó paradas decisivas mientras Hierro, a la salida de un córner, marcaba de cabeza el 1-0 decisivo. Mucho más atrás, en el olvido quizá de un gran público que no ha vivido tanto, queda el primer partido de la Seleción en el actual estadio nervionense, en duelo de ida de cuartos de final hacia el primer título de la Euro para España. La Roja aplastó a la República de Irlanda (5-1) en una noche mágica, con dos goles de Amancio, otros dos de Marcelino y uno de Fusté. Hay que recordar que antes del Sánchez-Pizjuán, la Selección disputó otros dos partidos en terrenos pertenecientes al Sevilla: en el Reina Victoria y el antiguo campo de Nervión. También los ganó. Hace más de una década que la Selección no volvía al Sánchez-Pizjuán. Allí, el 27 de marzo de 2015 despachó a Ucrania camino de la Eurocopa 2016 con un gol de Álvaro Morata. En todo este tiempo, la Roja sí que ha pisado los otros dos grandes campos de la capital de Andalucía, el Benito Villamarín y sobre todo La Cartuja. El Villamarín acogió precisamente la última derrota del equipo nacional en Sevilla: fue contra Inglaterra, el 17 de octubre de 2018, durante la primera edición de la Nations League. En La Cartuja, que era el estadio inicialmente proyectado para este encuentro contra Croacia, se han jugado siete de los últimos 10 duelos de España en su ciudad fetiche: después de un 6-0 a Alemania, a puerta cerrada por la pandemia (17-11-20), ha ganado cuatro partidos y empatado otros dos allí. La de esta noche será la 56ª ocasión en la que España visita Sevilla, con un saldo de 42 victorias, 9 empates y 4 derrotas. Tras el célebre 12-1 a Malta del Villamarín en 1983, que dio el pase a la Eurocopa 94, la ciudad del Guadalquivir fue declarada durante casi una década como sede oficial del equipo nacional. Después de 27 partidos invicta allí, el 13 de noviembre de 1991 llegaría una primera y dolorísima derrota, también en Heliópolis: la Francia de Jean-Pierre Papin ganó 1-2 y se cargó la clasificación para el único gran torneo al que ha faltado la Roja en más de medio siglo, la Eurocopa de Suecia 1992. Después de aquella caída en Sevilla solo se han registrado otras tres derrotas: dos amistosos en La Cartuja ante Argentina (0-2) y Holanda (1-2) y el ya reseñado encuentro de Nations contra en Inglaterra en el Benito Villamarín. Curiosamente, dos de los mejores futbolistas en toda la historia del Sevilla, Davor Suker e Ivan Rakitic, se encuentran también entre los jugadores más importantes con la selección croata. La imagen de Davor puede verse en la fachada del Sánchez-Pizjuán. “Llegaba al aeropuerto y me recibían un policía, un taxista, el vendedor de fruta que me regalaba melones cuando marcaba... Sevilla es el mejor lugar para jugar al fútbol”, afirma Suker. “Mi hija quiere que me ponga la camiseta de España para ver el partido”, suscribe Rakitic, que militó en Nervión durante dos etapas (2011-2014 2020-2024), intercaladas con seis años en el Barcelona. Allí, de blanquirrojo, Ivan levantó nada menos que dos Europa Leagues (2014 y 2023), la primera de ellas como capitán.
MU
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