

El FC Barcelona ganó en Sevilla sumando su séptimo triunfo seguido en LaLiga y podrá ver el derbi madrileño con total tranquilidad.
Lo tuvo difícil el Barça en Sevilla. Sin duda, el mejor rival al que se han enfrentado los blaugrana. Un equipo agresivo, que presiona y que gana duelos. Pero que sólo pudo mirar a los ojos del líder durante 45 minutos. Tras una primera parte en la que los sevillistas metieron el miedo en el cuerpo al Barça, los blaugrana sometieron a su rival sin paliativos en un segundo tiempo huracanado con un Raphinha descomunal. Triplete perfecto del brasileño, que además casi marca un gol olímpico y que con sus tres tantos en el Pizjuán (1-3) firmó el triunfo de un Barça que se va al parón con siete triunfos de siete posibles y que verá como mañana le saca ventaja a Madrid o Atlético (o a ambos) que se enfrentan entre ellos. Flick optó en la portería por la opción más lógica y coherente y tranquilizadora par la afición al colocar a Livakovic como titular. En este caso, la incógnita ilusionaba más que lo conocido. Pero para conocida, la manera de jugar del Sevilla. Flick ya había avisado en la previa recordando el descalabro de la temporada pasada que el Sevilla no negocia los duelos individuales y el Barcelona se encontró con un equipo que salió a morder. Por parte blaugrana no fue la molicie y el bizcochismo de la temporada anterior, pero aún así, a medida que pasaban los minutos, los jugadores barcelonistas se iban viendo superados por los sevillistas. El centro del campo local con Agoumé y Fofana le hacía la vida imposible a los barcelonistas mientras que Sierra rompía una y otra vez por banda derecha a la vez que Félix Correira desmontaba a Eric, absolutamente perdido como lateral en el inicio del partido. Ante tantos duelos perdidos, Rodri tenía que multiplicarse y ponerse el traje de bombero para ir apagando incendios por todo el campo. Algunos in extremis como el balón que le rebañó a Correira en el último minuto de la primera parte cuando el estadio ya cantaba gol Con la pelota, el Barcelona se sentía más cómodo, pero no era el día de Gordon y Lamine Yamal daba síntomas de irse del partido. Pudo marcar a los ocho minutos pero un paradón de Odysseas envió el balón al palo. A partir de ahí, Suazo le ganó un par de duelos y se perdió en protestas tras una falta en la que reclamó un penalti que no era. La intensidad sevillista tuvo su premio con el gol de Fofana a los 22 minutos. Enésimo despiste de Eric que aprovechó Correira para que el francés rematara de cabeza a gol. La suerte para el Barcelona fue que reaccionó pronto por obra y gracia del de siempre, un Raphinha que era de los pocos capaces de soportar la presión sevillista que marcó un gol de nueve puro al recortar a Sangante tras un buen pase de Christensen. El Barça acabó la primera parte pidiendo la hora ante el ímpetu sevillista, pero nada más reanudarse el partido, los barcelonistas quisieron imponer su ritmo. Lamine Yamal, picado en su orgullo avisó dos veces nada más empezar y sus disparos se fueron fuera por poco. A la tercera, ofreció su versión solidaria para recuperar un balón tras presión y centrar al corazón del área donde Raphinha se adelantó a su marcador para marcar de cabeza. Otro gol de delantero centro de toda la vida. Que el brasileño está en racha y pleno de confianza se demostró cuando al saque de un córner buscó el gol olímpico y casi lo consigue. El balón fue al palo del Sevilla y Rodri no pudo embocar el rechace. No se paró ahí el brasileño, que volvió a aprovecharse de que Lamine supo entender antes tenía que ser útil al equipo que a sí mismo para recoger una asistencia del 10 y completar el hat-trick perfecto: Un gol con la derecha, otro con la izquierda y otro de cabeza. Completada la exhibición, Flick cambió a Raphinha y dejó a Gordon que tuvo tiempo de fallar dos goles cantados demostrando que vive con una nube sobre su cabeza en la producción goleadora. No hubo opción para un Sevilla que en la segunda parte que acabó atropellado por un tren que tiene por locomotora a Raphinha.
曼联
皇家马德里
巴塞罗那
全部评论