

El técnico tiene dos semanas para levantar la moral de su vestuario, recuperar la mejor versión física y técnica de sus jugadores y definir el estilo de su
Javier Aguirre llegó a Valencia este jueves sin tiempo que perder. En su maleta traía los apuntes que desde hace 10 días viene recabando sobre la plantilla del Valencia: sus virtudes y sus defectos, sus problemas y sus soluciones. Ni Aguirre ni los dos ayudantes con los que llega a Valencia han estado de brazos cruzados esperando a que se concretara la operación. Ellos delegaron en sus asesores jurídicos y fiscales lo relativo al contrato y lo que le pidieron a Braulio Vázquez en las conversaciones que mantuvieron fue toda la información posible del plantel: vídeos de partidos, entrenamientos y estadísticas. El ‘Vasco’ se personó en la Ciudad Deportiva para dirigir su primera sesión de entrenamiento sin pisar ni tan siquiera el hotel donde se alojará en sus primeros días por Valencia. Allí le esperaban Pol Llorente y Toni Amor, así como el resto de cuerpo técnico que va a tener a sus órdenes, entre ellos el hijo de José Manuel Ochotorena, que continuará como preparador de porteros del primero equipo. Y lo primero que hizo Aguirre fue entrar a saludar uno por uno a sus nuevos futbolistas, que aguardaban en el vestuario como los niños en el colegio a su profesor. Una de las tareas de Aguirre está relacionada precisamente a eso, a la comunicación y relación con sus futbolistas. “La gestión de grupo es uno de sus valores”, apuntó Braulio Vázquez como argumento para la contratación de Aguirre. Y el ‘Vasco’ lo ha demostrado a las primeras de cambio, como se ha encargado el club de difundir a través de redes sociales. Aguirre no entrado al vestuario en plan sargento sino con talante de padre protector y llamando “hijo” a los futbolistas conforme les iba saludando. En verdad Aguirre llega a un vestuario en el que le han ejercido de ‘cicerones’ entre sus compañeros dos a los que entrenó en Mallorca y a los que sacó su mejor versión: Maffeo y Copete. Precisamente esa es una segunda misión que tiene Aguirre en el Valencia: mejorar el rendimiento individual de sus futbolistas para beneficio del colectivo. Aguirre, que ha elogiado nada más llegar a Valencia el trabajo en “estos dos últimos partidos de Óscar Sänchez”, ha tomado nota durante la visualización de los videos que le han pasado (que no solo eran de la presente temporada) de los vaivenes de rendimiento de jugadores como el capitán José Luis Gayà, Javi Guerra, Hugo Duro o Arnaut Danjuma, piezas claves en este Valencia. Y en ese rendimiento, en cierta medida, además de por cuestiones anímicas y tácticas, tiene su relevancia el aspecto físico, en el que se va a incidir Es un sambenito habitual hablar del estado físico de un equipo cuando hay un relevo en un banquillo, aunque en el caso del Valencia está justificado por el número de efectivos que están o han pasado por la enfermería, lo que ha mermado su preparación y, a su vez, ha forzado a que otros compañeros no hayan podido dosificar. Dos ejemplos son Guido Rodríguez, a quien el ‘Vasco’ tiene claro que debe darle mando en plaza, aunque también que tiene que lograr que aguante 90 minutos al mismo nivel competitivo; o casos con el de De Haas, forzado a jugar apenas regresó de lesión porque no hay más centrales. Aguirre, obviamente, nada ha tenido que ver en la decisión de prescindir del doctor López Mateu. Pero evidentemente sí está al corriente del cambio que se ha producido y, sobre todo, de los contratiempos en los procesos de recuperación de los lesionados, a los que espera como agua de Mayo. En este parón, sin ir más lejos, confía en tener a su disposición para sus primeros partidos en el Valencia (Racing, Athletic y Villarreal) a César Tárrega, Umar Sadiq y Mouctar Diakhaby. A partir de ver cómo avanzan en sus respectivas recuperaciones, Aguirre y Braulio trazarán la hoja de ruta en el mercado invernal, aunque el director deportivo ya dejó claro que hay una posición en el punto de mira: la del central. El ‘Vasco’, apenas dos meses y medio después de abandonar el banquillo de la Selección de México, llega con ganas de trabajar a Valencia. De hecho, sus primeras indicaciones ha sido modificar el plan de trabajo que se había diseñado para esta semana (aunque completamente supeditado a su llegada). El equipo se ejercitará viernes y también sábado, mientras que descansará domingo. La idea de Aguirre, que se presenta el próximo lunes, es que el club cierre un partido amistoso para la próxima semana (o en su defecto jugar uno contra su filial) para poner en práctica sus enseñanzas. Aguirre llega con la misión de cerrar la sangría de goles encajados (quinto club que más goles ha encajado en lo que llevamos de Liga, 13, más que nunca en su historia tras 7 jornadas) y lo primero que tiene que definir es su planteamiento de juego. El ‘Vasco’, en su dilatada trayectoria, ha utilizado prácticamente todos los sistemas habidos y por haber, aunque su fetiche o el que más utilizó en sus 466 partidos en Primera División fue el 4-3-3, un sistema que tradicionalmente nunca le fue bien al Valencia, un equipo históricamente más arraigado a un 4-2-3-1 o un 4-4-2, aunque la última palabra ahora la tiene Aguirre.
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