
Desde la llegada del Cholo el Real Madrid y Barcelona han pasado de comodidad contra los rojiblancos a visitar el dentista. Unos en Liga y otros en Europa.
Alerta en el móvil. Círculo rojo en el calendario. Jugar contra el Atlético de Simeone se ha convertido en una visita al dentista. En el mejor de los casos solo será un rato de sufrimiento. En el peor, y cada vez más habitual, una herida que tardará días en curarse. Le ha ocurrido a un Real Madrid que tendrá en un larguísimo parón el runrún de pasar por el Metropolitano. Como en sus últimas cuatro visitas ligueras, donde se ha llevado un único punto de 12 posibles y varios rapapolvos como el 5-2 de hace un año. El 2-1 fue un nuevo zarpazo de un Atlético que llega al parón en la segunda plaza. Cinco victorias y un empate ha sumado el equipo de Simeone en su estadio en las seis últimas veces que el Real Madrid ha saltado sobre su césped. Bien es cierto que en Champions el 1-0 fue insuficiente porque acabó cayendo en penaltis con el polémico y famoso doble toque de Julián Alvarez. Lo que es indudable es que la tendencia ha cambiado. Al camino de rosas que suponía el derbi para el Real Madrid solo le han quedado las espinas. Mal envejeció aquella pancarta de “se busca rival digno para derbi decente”. 13 años estuvo el Atlético sin saborear el triunfo contra el Real Madrid, desde el descenso al infierno hasta que Miranda acabó con el maleficio para levantar la Copa del Rey en 2013. Porque para analizar el hoy hay que saber de dónde se viene. Siempre el mismo signo en la quiniela, la victoria blanca. Alguna x como consuelo. Hasta poco después de la llegada de Simeone al banquillo. El derbi ya no es solo decente, es una quimera para el Real Madrid. El Atlético le ha quitado puntos en siete de los diez últimos enfrentamientos en Liga. Y le ha eliminado en la Copa del Rey 2023-24, además de ganar aquella final del 2013. La Champions y la Supercopa de España (no así la de Europa) sí son territorio blanco. Partidos de tú a tú. Un cara a cara sin favorito pese a que el valor de plantilla del Real Madrid duplica en Transfermarkt al del Atlético (1.460 vs 679,7). Una kryptonita para sus estrellas, un dolor de muelas constante para Vinicius (tres goles y cinco asistencias en 21 partidos), Mbappé (dos goles sin asistencias en seis cara a cara) o Bellingham (ningún gol y una asistencia en 11 enfrentamientos). Tampoco Lamine Yamal (dos goles y tres asistencias en 11 partidos) le ha encontrado la forma de hincarle el diente a la defensa colchonera. Mejor promedio tiene Raphinha (dos dianas y seis pases de gol en 10) en un Barcelona que, al contrario que el Real Madrid, es en Champions donde tiene en el Atlético su hueso. Porque aunque es la bestia negra del Cholo (ocho victorias, 12 empates y 26 derrotas en 46 enfrentamientos), el Atlético le ha eliminado en tres ocasiones en la máxima competición europea. Las tres veces que se han visto las caras. Siempre en cuartos con los blaugranas lanzados y soñando con el título. 2014, 2016 y en este 2026. También este año en la Copa del Rey la moneda salió rojiblanca. Y ganó una Liga en su estadio en uno de los finales más épicos de la historia de la competición. Esa piedra en el camino, escollo insalvable en dos eliminatorias casi consecutivas y una rivalidad que el caso Julián ha llevado hasta el extremo. Porque el Atlético ya no es ese rival cómodo, que cae bien. Se acabó el equipo simpático. Es un quebradero de cabeza para Real Madrid y Barcelona desde la llegada de Simeone al banquillo. Ancellotti y Xabi Alonso sellaron buena parte de su destino al caer goleados por el cholismo. También Ernesto Valverde tras perder en la Supercopa ante los colchoneros. Un total de 48 puntos ‘arrebatados’ al máximo rival en los derbis ligueros. Tres eliminatorias de Champions decantadas hacia su lado contra los blaugranas. Con una plantilla de un potencial a años luz. El Real Madrid todavía tiene secuelas de ese paso por su viacrucis. El Barcelona a buen seguro no consideraría fácil una nueva eliminatoria visitando el Metropolitano. “Hagas lo que hagas, no te duermas”. Porque la pesadilla, para Madrid y Barça, es tener que visitar al equipo de Simeone.
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