

De haber seguido jugando con Francia corría riesgo de lesión muy grave. El Madrid se temió la necesidad de operar. Mou valora reservarlo ante el Villarreal.
Tras un día de estabilización, Mbappé comenzó a trabajar en la recuperación de su rodilla izquierda este pasado lunes y hoy volverá a hacerlo. A buen ritmo, en Valdebebas y muy consciente de que ha esquivado el bisturí. Aunque finalmente la dolencia que sufrió con su selección ha quedado reducida casi a un susto, una hiperextensión de la cápsula posterior de la rodilla con un pronóstico de baja de 10 a 12 días, estuvo cerca de ser un problemón. Kylian echó el freno al sentir dolor tras marcar en el Turquía-Francia del pasado viernes y eso fue determinante. Las pruebas indican que si hubiera seguido jugando habría corrido un riesgo alto de sufrir una lesión muy grave. De las que pueden echar por tierra una temporada. El propio Real Madrid, siempre en contacto directo e inmediato con los servicios médicos de la Federación Francesa, se llegó incluso a temer la necesidad de operar, pese a todo. Finalmente se comprobó que no era necesaria una intervención quirúrgica. Un respiro, aunque se irá con pies de plomo con la superestrella francesa. Por tiempo de recuperación previsto debería estar disponible para el retorno a la competición, el 10 de octubre, contra el Villarreal y al calor de Chamartín. Pero una cosa es la teoría y otra, el asumir las posibles consecuencias de ponerle en el terreno de juego. Es lo que está meditando Mourinho. Si Kylian llega será muy justo. Con dos salidas potentes justo después: Roma, el día 14, y el Clásico del Camp Nou el 25-0. Afinar cómo vuelve Mbappé es clave. El staff técnico maneja un buen ramillete de soluciones si finalmente se prefiere reservarlo. Mou cuenta con hasta cuatro posibilidades distintas para armar el ataque, con la más evidente, mantener todo como está y colocar a Espí por el francés, aunque el portugués ve al internacional Sub-21 más en una función de ariete para derribar castillos si el contexto del partido no va como se espera. Bellingham, en una función de falso nueve al estilo de sus inicios con Ancelotti, es la otra alternativa principal. Sin el máximo goleador, emplear ahí al segundo. Que es el inglés. Con Güler ocupando su lugar por detrás, lo que permitiría que el turco cohabitase con Diomande (por banda derecha) en el mismo once. Variantes que podrían alterarse si Mourinho decidiera modificar, cosa improbable, incluso el dibujo. Pero todo pasa por decidir sobre Mbappé. Porque el Madrid no quiere verlo renqueante como la temporada pasada hasta que finalmente paró, se puso en manos del reputadísimo especialista Bertrand Sonnery-Cottet y recuperó al completo la rodilla. Ahora sólo volverá cuando esté al cien por cien.
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