Mide cada paso al milímetro para asentarse en la élite. Tras hacer historia con su padre en Bayern, Nápoles, Everton y Madrid, ha encontrado su lugar en Lil

Se le ve feliz. Y a la gente que le rodea en la ciudad deportiva de Domaine de Luchin, también. Ha caído en el sitio perfecto para él. Buen ambiente, exigencia y cultura de Champions. “Tengo el equipo que quiero para jugar el fútbol vertical que me gusta”, admite. No evade ninguna cuestión. Disfruta hablando de fútbol. Es Davide Ancelotti en estado puro... ¿Cómo ha sido su aterrizaje en Lille? Pasé del Mundial a estar aquí casi de un día a otro y me ha venido bien, la verdad, porque lo que sucedió con Brasil fue muy duro. ¿Qué tipo de club es el Lille? Uno que está en crecimiento constante. Es un proyecto estable con valores muy claros de trabajo y exigencia. Juega constantemente en Europa. Junto al PSG, es el único que repite Champions aquí y es la segunda participación en tres años. Ya van por 32.500 socios y la afluencia media al estadio es de 44.000 espectadores. Es un gran club. ¿Cómo se sobrevive a las ventas de Bouaddi y Matías Fernández? Gracias a la planificación, a que no se improvise. Aquí cada año salen jugadores importantes y precisamente por eso es un club estable económicamente. El Lille tiene números positivos, es competitivo, juega la Champions… Es un ovni en el fútbol de hoy. ¿Cómo competir contra el PSG? Aquí no se le hace la vida fácil. Desafortunadamente, con el problema de los derechos de televisión, es una liga que no tiene mucha visibilidad, pero de aquí salen cada temporada muchos talentos y se juega un fútbol muy físico… ¿Quizá demasiado duro? A nivel de intensidad el fútbol francés se acerca mucho a la Premier. De hecho, muchos jugadores de aquí terminan en Inglaterra. Si llegas aquí y piensas que tienes tiempo para controlar el balón y pararte a pensar, estás equivocado. ¿Cómo es su relación con Olivier Letang, el presidente? Él tiene relación con mi padre desde los tiempos del PSG, cuando ejercía de director deportivo junto a Leonardo. El trabajo que ha hecho aquí es increíble, sacó al club de un pozo económico y lo ha llevado a lo más alto. Letang es la exigencia y sabe de fútbol, porque jugó. ¿Es intervencionista? Le gusta hablar de fútbol conmigo pero respeta mi posición. A mí también me gusta hablar de fútbol con él. Él insiste mucho en la disciplina y yo soy un poco, digamos, un guardián de los valores que él quiere preservar en el club. ¿Cuál es la apuesta futbolística de Davide? Me gusta que mis equipos jueguen rápido, vertical, que no tengan el balón mucho tiempo sólo para protegerse, sino para hacer daño al rival. Yo estoy convencido de que en sus acciones definitivas, en las acciones de peligro o en el gol, el fútbol ha de tener velocidad. Y estimulo mucho a mi equipo para que juegue rápido. ¿Jugar rápido repercute en que se encuentren espacios con más facilidad? Si juegas vertical y atacas a la espalda, generas caos y eso es mucho más difícil de defender. No lo es, por ejemplo, si juegas de lado a lado. Ahí es más fácil ajustar. ¿Para poder ser vertical hay que defender con un bloque más bajo para dejar más espacio arriba y poder correr? Depende de la capacidad que tiene tu equipo en transición. Pero mi idea es que en fase defensiva hay que construir un bloque compacto, ya sea para una presión alta o para un bloque bajo. Ahora bien, es obvio que siempre es más difícil presionar alto. ¿Lo es? Sí, ahora casi todos los equipos sacan muy bien el balón y tienes que ir en igualdad numérica a hacer la presión. Y asumes mucho riesgo, sobre todo ante rivales que tienen hombres rápidos y que te juegan a la espalda. Para presionar alto tienes que estar seguro y confiar en tus defensas. Porque los dejas uno contra uno y tienen que ganar los duelos atrás. Tiene sentido. Lo que quiero decir es que si presionas alto dejando al rival con superioridad numérica para tú tener a uno más atrás, sobre todo en ligas como la española, te sacan la pelota fácil. No funciona. Así que para presionar alto bien, tienes que hacerlo en igualdad numérica y dependes mucho, también, de las características de los jugadores que tienes atrás. ¿Y qué dibujo prefiere Davide? A mí me gusta la defensa de cuatro porque es más elástica. En fase defensiva es fácil convertirla en una línea de cinco y con balón no estás forzado a hacer una salida de tres. La puedes cambiar a dos... Por el contrario, cuando juegas con tres centrales la salida hay que hacerla con esos tres. Cuatro atrás… ¿Y de ahí hacia arriba? Pues depende. Si tienes a Kroos, Modric y Casemiro, tienes que jugar un 4-3-3 (risas). Como su padre en la segunda etapa, aunque se convertía en un 4-4-2 para defender. El 4-3-3 tiene eso, en fase defensiva, en campo propio, te permite tener mucha densidad pero no hundirte en exceso, porque te pones en 4-4-2 y tienes a dos delanteros que te sostienen arriba. Él (Carletto), que es de formación de Arrigo Sacchi, ha considerado siempre el 4-4-2. Hablemos de las grandes revoluciones del fútbol moderno… Del Fútbol Total del Ajax de Rinus Michels se pasó a la ocupación de los espacios del Milán de Arrigo Sacchi. Y quizá después al Barcelona de triangulación de Rijkaard y luego de Guardiola. ¿Hacia dónde va el fútbol ahora? Hoy en día los equipos que marcan tendencia cuidan mucho la fase defensiva. Ya sea en zona o al hombre, los equipos que juegan la final de la Champions cuidan más la fase defensiva que la ofensiva. Arsenal y PSG juegan muy distinto, pero construyen ambos desde una identidad muy fuerte defensivamente. ¿Y esa manera de defender hacia adelante, como hace el Barça, no es una moda? Hay muchos grandes equipos que defienden uno contra uno. El Bayern, el PSG, el Barça… el Madrid cuando va a la presión. La razón es que quieres ser dominante y quieres dejar poco tiempo el balón al rival. Pero claro, ahí volvemos a que necesitas a jugadores atrás que ganen muchos duelos, Saliba y Gabriel en el Arsenal, Marquinhos y Pacho en el PSG… Pero mire, el Arsenal también defiende muy, muy bien en bloque bajo. Por tanto, para mí la última tendencia es que hay que defender bien, sin más. ¿La Selección española es una inspiración para usted? Son maestros con el balón. Es la expresión del fútbol técnico, del tercer hombre, de la superioridad numérica y, en definitiva, de jugar como equipo. Seguramente es una inspiración. A mí me gustó mucho lo que dijo De la Fuente después de ganar a Francia: “Los mejores jugadores del mundo se enfrentaron al mejor equipo del mundo”. Esa es la fortaleza de España. ¿Cómo se llega a eso? Es un trabajo de muchos años, de ser coherente con una idea. Y esto es algo que se ha perdido en otras selecciones. ¿Sí? España ha seguido una línea incluso cuando no ganaba, y aguantó la crítica. No sé desde cuándo, pero en el fútbol español hay una identidad de país. Y lo que me gustaría ver de mi selección (Italia) es una identidad también. A Italia le está costando… Nosotros siempre fuimos conocidos por ser un equipo fuerte en la fase defensiva. Y esto no está pasando ahora. Siempre ha habido entrenadores muy buenos, Mancini, Spalletti… Mucho nivel. Y ahora espero que haya coherencia en nuestro proyecto. Recuerdo cuando el Barça de Guardiola deslumbraba. Había muchos equipos que querían jugar así, pero claro, no todos tenían esos futbolistas para hacerlo. Tiene razón en eso. Nos pasó a nosotros en Italia, se empezó a desarrollar la posesión. Y pasó en Alemania. Con la tradición de delanteros tanque que siempre hubo allí, dígame que 9 ha tenido Alemania después de Mario Gómez… Empezaron a jugar a otra cosa. ¿Tiene usted referentes en los banquillos? Primero mi padre, obvio. Y luego me gusta mucho Emery porque tiene una organización defensiva que me encanta. Sus equipos defienden bien, prepara bien los partidos… Luego a él le gusta el fútbol posicional, el fútbol ofensivo. Pero a mí de él me gusta la parte defensiva, como me gusta la organización defensiva que tiene Arteta en este momento. El trabajo que está haciendo Luis Enrique también me encanta... ¿Le gusta Simeone? Me gusta la capacidad que tiene de preparar los partidos grandes, porque siempre encuentra las debilidades del rival, ya sea en ataque o en defensa. No voy a decir que sea mi ídolo, pero es alguien del que se puede aprender mucho. Como de otros, como de Emery, de De Zerbi o de Klopp. ¿Disfruta viendo al Barça? Como le digo, me gusta el fútbol vertical. Y en este momento está jugando un fútbol muy vertical. Claro que me gusta ver al Barça cuando juega, y lo he sufrido. Era muy difícil de controlar. Me gusta ver a Raphinha de nueve. Me gustan los desmarques que hace… Pero claro, tienes un delantero que va al espacio y luego tienes a un centrocampista que le mete perfecto el balón al espacio. ¿Y este tema, cómo está en el Madrid? No quiero que cada cosa que diga del Madrid se interprete como una crítica, pero cuando está Modric o Kroos, a cada movimiento al espacio llega el balón. No quiero decir que los futbolistas que hay ahora no tengan esa capacidad. Lo que digo es que para jugar vertical necesitas a alguien que te sepa poner el balón. Vertical no significa tener a ocho corredores, también significa tener a alguien que pueda lanzarlos. Es una idea de juego. ¿Cómo sobrevive un equipo a la marcha de Kroos? Pierdes algo que nunca vas a recuperar. ¿Qué perdió el Madrid? Al mejor jugador del mundo en su posición. No puedes decir “necesito otro Kroos”, porque no lo hay. ¿Qué tenía de especial? Era el dueño del partido. Se adueñaba del ritmo. Se jugaba a lo que él quería. Decidía, y era fundamental, porque te gestionaba el ritmo del partido. Y luego, encima, corría. Era un jugador de 11 kilómetros por partido. Y sabía defender, tenía sentido táctico. A mí me encantaba cuando jugaba de 6. Me encantaba... ¿Y a él? No le gustaba mucho ir a los segundos balones, a los duelos… Él prefería jugar de 8, porque el juego sucio se lo dejaba al 6. Inevitablemente, para la dinámica de juego del Real Madrid, perder a Toni ha sido muy complicado. Le quitaron de repente muchísimas cosas. ¿Tenía buena relación con él? Con todos, con todos… Con Modric también. Pero sí, con Toni hablaba mucho de fútbol, porque es un tío muy inteligente. Es desafiante, te hace pensar. Tiene siempre un punto de vista interesante en las cosas. Te mejoraba como entrenador. Fue una pena que se fuera. ¿Rodri habría encajado en el Madrid? Sí. Rodri encajaría en cualquier parte. Es un jugador… ¿Era lo más parecido a Kroos que estaba al alcance? No hay que ir por ahí buscando una copia de Toni. El Madrid encontrará su equilibrio. Con Rodri o no, será competitivo hasta el final, como siempre. Al final, cuando cuenta, el Madrid siempre está ahí. El vestuario del Madrid se maneja mejor con mano izquierda o con mano dura? Con equilibrio entre las dos. Es un vestuario como los demás, en el que hay mucha personalidad, mucho ego… Y cuando hay mucho ego tienes que saber que no tiene que convertirse en la parte negativa, esto es, en la arrogancia o el egoísmo. Tienen que mantener el ego en positivo, porque la confianza de saber que cualquiera puede decidir el partido en cualquier momento, también el compañero, es fundamental. Y esto no se compra. Esto lo tienen los jugadores de jerarquía, como los del Madrid. Una tarea difícil. Hay que mantener el equilibrio entre la exigencia y la cercanía. No sólo puedes ser cercano. Si no, no ganas. Es imposible. Dicen de mi padre que es buen tío. Ok, vale, pero también es exigente. Si te conviertes en el buen tío, no puedes entrenar, como tampoco si te conviertes en el general. ¿Vinicius es un jugador difícil de entrenar? Qué le puedo decir de Vini… Marcó en dos finales de Champions con nosotros. Solo le puedo estar agradecido. Un jugador al que todos los compañeros quieren no es casualidad. Porque es generoso. No se pierde un entrenamiento. No se esconde, no te engaña, no se ahorra un esfuerzo, no te dice ‘me duele esto y no entreno’. Siempre está para el equipo. Y eso los jugadores lo saben y por eso es muy querido. ¿Y en el campo? Cuando está bien es muy desequilibrante. Tienes que saber que hay un jugador como él, porque a nivel de equilibrio colectivo, influye. Influye porque es un jugador muy directo, muy vertical. Tiene tanta confianza en sus posibilidades que encara siempre… Y tienes que tener detrás una estructura que te permita jugar con él. Si no la tienes, el partido empieza a ser descontrolado. Porque Vini va siempre, y va siempre... Entiendo. A Vini no lo vas a cambiar, pero lo que puedes cambiar es la estructura que hay detrás de él. Y cuando está en un momento positivo, Vini te decide los partidos. Lo ha hecho muchas veces en el Madrid. ¿Y cómo se acomoda lo que hay detrás cuando a Vini le sumas también a Mbappé? (Risas) Tienes que sacar provecho del hecho de que tienes un equipo muy vertical, y sabes que esto te va a dar mucho, y estar preparado para lo que te quita. Ojo, no estoy hablando del Madrid de ahora, no estoy aquí para resolver los problemas de nadie, que bastante tengo con los míos… Pero el Madrid de siempre ha tenido esos jugadores que no te dan tanto control. Y lo importante es que no se te parta el equipo. Ese ha sido siempre el desafío. ¿Qué pensó cuando Vini tuvo aquel gesto con Xabi en el Clásico? ¿Cómo habría manejado usted ese momento? Primero, lo sentí por Xabi porque tengo buena relación con él. No es correcto. Vini es el primero que sabe que se ha equivocado, porque eso no se hace por el respeto que le has de tener al entrenador, al club, a tus compañeros y a la afición. Pero ya es pasado. No creo que el Madrid no haya ganado títulos importantes por ese momento. Pero lo que vino después dejó la sensación de que los jugadores podían mandar más que el entrenador en el vestuario. ¿Lo cree? Si fuera así, no haría falta el entrenador. No es algo que coincida con la realidad. Los jugadores del Madrid son hiperprofesionales. Nosotros nunca hemos tenido una mala respuesta por parte de nadie. ¿Que no quieren salir del campo? Vale, es normal. Eso que hizo Vini lo ha hecho mil veces Kroos. Lo ha hecho Modric en su idioma. Lo hace Casemiro… Pero eso no significa que manden los jugadores. En el vestuario del Madrid manda el entrenador. ¿Era Mourinho lo que le necesitaba al Madrid? Sí. La historia reciente del Madrid demuestra por qué Mourinho es el entrenador ideal en este momento. Está enamorado del Madrid, tiene muchísima motivación… Es algo que he vivido con mi padre. Es este momento de sus carreras, tener esta oportunidad… es como que vuelves a vivir. Y ese entusiasmo lo va a contagiar. Creo que sí, que es el entrenador ideal en este momento. ¿Ha seguido su carrera? Sí hombre. A Mou le entrevisté, incluso, para mi curso de entrenador. Siempre ha sido muy gentil y cariñoso conmigo. También cuando nos hemos cruzado de rivales. Siempre ha tenido una buena palabra para mí. Está en la historia del fútbol también, ahí, con mi padre. Ganó su primera Champions hace 20 años. Aquí nadie te regala nada. Eso está claro. A veces me veo reflejado en él. Como él, no tuve una gran carrera como futbolista profesional, estudié también Educación Física… La metodología de Mourinho fue algo muy innovador cuando él empezó, a nivel de entrenamientos. Y eso hay que reconocérselo. A su manera ha cambiado el fútbol. Y hablo de fútbol, no de la personalidad que tiene. Eso ya lo conoce todo el mundo. Es un ganador. ¿Y su padre, Carlo Ancelotti, qué lugar ocupa en el fútbol? No hay dudas, después de todo lo que ha conseguido está en lo más alto. Es un referente de la profesión, no hay discusión. ¿Qué huella dejó el Madrid en Davide Ancelotti? Ha marcado mi carrera. Llegué como preparador físico y fui asistente cuatro temporadas. Y en el Madrid, con tanta presión, el tiempo se dilata. Es, simplemente, saber que cada partido es el más importante. No hay secretos. Esta exigencia te la llevas dentro para siempre. ¿Su padre tiene la puerta del club abierta en el futuro? Espero que sí. Tiene cuatro años con Brasil no sé qué pasará luego... Pero su relación con el Madrid es muy especial. ¿Y Davide Ancelotti? Depende de si me lo gano o no. No es algo que dependa sólo del Madrid, depende de mí, de lo que sea capaz de hacer en mi carrera. Pero no es algo en lo que esté pensando ahora mismo, porque tengo aquí, en Lille, un proyecto espectacular y muy bonito. ¿Le han preguntado demasiadas veces ya si le gustaría entrenar al Madrid algún día? Muchas. El Madrid es el sueño de todos, y también el mío, claro. ¿Sabe qué camino ha de recorrer para cumplirlo? Cada entrenador que llega al Madrid tiene un estatus que yo todavía no tengo, y que sé que tengo que ganarme. Es un estatus que yo me tengo que construir ganando los partidos. Es el winning businnes. Podemos estar aquí tres días hablando de ideas, de filosofía, pero lo que importa es ganar. ¡Diviértete cada día con tu pasión por el deporte! Descubre la sección de Juegos de AS y disfruta de retos entretenidos que, además, te ayudarán a mantener la mente activa. Juega aquí.